en tu piel.
No llores,
se alejó
la cebolla,
huyó tan lejos...
No pienses dónde,
no lo nombres,
ni en francés
ni parecido.
Piensa
-mejor-
en cuando lograste
que el mar,
en supuesta calma,
agitase tu pelo,
revoltoso,
cálido,
creando remolinos de la nada
para ti,
y por ti.
De eso eres capaz,
y más,
no hace falta
pensar,
a veces
con poco basta,
sólo mostrar
tus capas,
infinitas
en la búsqueda de sueños,
en la ambición de alegría.
No hace falta gritar
para ver;
hablando suave,
bajito
y sin molestar,
se entiende todo.
En tu corazón:
llagas.
Pido perdón.
El rumor de las olas
me nubló
y me deslumbró,
si,
tanto (ni yo se)
que no acerté a seguir
el camino
que habías abierto,
hablando bajito,
hasta tu interior.
Muy bonita. Unica. Como cada momento.
ResponderSuprimirque lindo
ResponderSuprimirIsra, muy hermoso, muy dulce. el detalle de "hablando bajito" MOLA!, asi dirian por ahi verdad???...
ResponderSuprimirson de esos versos de los que me apropio con intensidad...
besotes,
Vero.
Me quedo mirando las etiquetas: mar, poemilla, sentimientos......
ResponderSuprimirMe quedo con el mar, lo demás viene solo.