sábado, 17 de diciembre de 2011

Una noche gélida

Hay noches frías,
noches húmedas,
noches ventosas.
Noches
en si mismas ciegas,
tenebrosas,
noches que exportan miedos,
que alimentan angustias en veladas insomnes,
la flor y la nata de mis agobios
danzando sin son;
oscuras sombras que agrietan las formas de mi felicidad,
pasado que vuelve en forma de daga
invisible,
afilada la hija de puta,
y yo,
amoratado por el cuchillo gélido de la noche,
respiro.
Me consuelo en la visión de un mañana,
me refugio en pensamientos que me abracen hasta que sean tus brazos quienes lo hagan.

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