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martes, 22 de febrero de 2011

Buenos Aires cuatropuntocinco (I)

"Buenos Aires cuatropuntocinco", la película que fui a rodar a Buenos Aires en 2010 ha sido seleccionada para participar en la sección ZonaZine del XIV Festival de Cine de Málaga.

Mis palabras serían pocas, así que os dejo el cartel. El trailer llegará pronto...

cartel BsAs cuatropuntocinco

jueves, 18 de noviembre de 2010

Y los sueños se cumplen...

Y yo hace un año no sabía que a 18 de noviembre de 2010, iba a estar a apenas 24 horas de comenzar a filmar mi primera película.


Yo, junto con dos inseparables amigos generamos el proyecto, y hemos conseguido formar un equipo humano inimaginable cuando hace 4 meses aterricé en Buenos Aires. En estas 17 semanas se ha ensayado mucho, se ha trabajado día si día también (salvo esos 10 días de viaje por el sur argentino), se ha conocido muchísima gente que nos ha ayudado, hemos conseguido un mínimo presupuesto (muy mínimo) para equipos técnicos, y hemos logrado miles de cosas inmateriales, imposibles de explicar, que no voy a olvidar en la vida. 


Mañana 19 de noviembre será un día a recordar durante toda mi vida.

viernes, 22 de octubre de 2010

Colectivo porteño (I)

La primavera porteña es calurosa y húmeda. Esperando al 60 en la parada, siento las primeras gotas de sudor provocadas por el Sol que atraviesa la cargada atmósfera de la ciudad, y estos rayos llegan a mi plenos de calor y humo, recalentando mis neuronas y mis circuitos cerebrales. Mi cabeza bulle, no puede parar, da vueltas sin freno. Y a decir verdad, si alguna masa con forma humana -de las que caminan raudas sin mirar a los lados ni a los ojos de nadie- le diera por preguntarme en qué estoy pensando en este mismo instante, no sabría que carajo responder.


Ahí viene el colectivo, la puta madre, son las 12 de la mañana y el tráfico va casi marcha atrás. Le veo a 100 metros, pero no parece acercarse demasiado. Ahí va llegando. La fila de personas es de al menos 8, yo estoy el 2º, pero a la señora que está 3ª y que lleva bastón la dejaré pasar, a ver si algún alma cándida la cede el asiento para su viaje. Ahí frena, chirría todos sus años en el asfalto, llega -obvio- con las puertas abiertas desde que bajó de los 30 kilómetros por hora, con la cara de vértigo que eso le provoca a quienes se disponen a descender. 


Subo, pago mi peso veinte y camino rápido hacia el fondo, no sea que el colectivero arranque a lo Fernando Alonso y nos deje a todos tiesos, como es costumbre. Cuando agarro la barra con mis pies firmes en el suelo, apago el cerebro. Modo off absoluto.


Pero éste sólo dura un par de minutos.




¿Por qué? Ahhhh, en unos días más... ¡Continuará!

jueves, 7 de octubre de 2010

Camino al fin del mundo

No puedo dormir, son cerca de las 2 de la mañana en Buenos Aires y en apenas 4 mi despertador empezará a sonar... A las 8:45 un avión de LAN me llevará de Capital a El Calafate, y tras una breve escala, otro más pequeño me transportará en 1 hora a Ushuaia. El fin del mundo, el puerto más austral del planeta. El lugar desde donde parten la mayoría de las expediciones a la Antártida, que se encuentra a poco más de 1000 kilómetros...


Tierra del Fuego, Torres del Paine (Chile), glaciar Perito Moreno, El Chaltén, Villa la Angostura, Puerto Madryn, Bariloche... Muchos lugares hermosos en el camino, no sé si habrá tiempo para todo, pero desde luego la experiencia me huele a inolvidable. 

viernes, 17 de septiembre de 2010

Desahogo

Y me cuesta hablar de mi día a día.


Este espacio es un desahogo, un lugar donde volcar pensamientos, mil ideas que me dan vueltas y vueltas pero que no expreso abiertamente porque no me sale, por carácter o personalidad me guardo tantas cosas que hacia algún lugar tengo que canalizarlas, y suele ser ésta la tubería por la que salen a chorro y se pierden en un océano infinito de palabras blogosféricas que pululan a millones cada día...


Estoy en Buenos Aires hace dos meses, me quedan tres por delante. El trabajo va in crescendo cada día y no le llamaría agobio a lo que siento, sino una sensación que no conocía que es mezcla de estrés y sintonía conmigo mismo. Algo raro, extraño. No lo entiendo. Van surgiendo problemas en la producción de la película, cada vez nos vamos enredando más y más según avanzamos, y los pasos que pensábamos que eran hacia delante han sido hacía atrás y de repente después hemos encontrado atajos para solucionar cosas, que a la vez plantean más problemas, pero no dejamos de avanzar. Es muy probable que vayamos dejando agujeros negros por nuestro camino, y que éstos se reproduzcan más adelante, pero el objetivo es tan claro que no podemos pararnos porque no tenemos tiempo. 


Supongo que es eso a lo que me refiero con estrés, esos problemas continuos que van surgiendo y que vamos resolviendo o apartando, para seguir andando, pero que están en la cabeza trastocando cosas... A la vez el trabajo que estoy desarrollando me realiza 100%, me encanta el proyecto, trabajar en él desde el principio, contar con la gente que estamos contando para él y conocer gente que se va sumando y aportando granitos de arena del tamaño de montañas. Tenemos la plena convicción que la película va a salir adelante, sea con 6.000 o con 50.000€, pero estamos poniendo todo en el asador para que haya la mayor cantidad de recursos posibles para que la factura técnica sea impecable, ya que la parte artística de los actores está más que copada.


Muchos no tendréis ni idea de qué hablo, pero realmente es la primera vez que explico medianamente lo que estoy haciendo en Buenos Aires, así que no os preocupéis, realmente ni yo entiendo muy bien el cúmulo de sensaciones que tengo en el cuerpo. Sólo necesitaba el desahogo que me permite este rincón, y que tan pocas veces uso para esto... Disculparme.

martes, 24 de agosto de 2010

Buenos Aires, Argentina

Buenos Aires es una ciudad de la que es fácil enamorarse todos los días, y odiarla a todas horas.

Capital de un país sistemáticamente saqueado por corporaciones internacionales, vendido gran parte de su patrimonio por políticos sin escrúpulos, ensuciada su clase dirigente por una corrupción sin fin que alcanza límites que son incomprensibles, anestesiada gran parte de la población por esta desafección de los poderes públicos, Buenos Aires ofrece un panorama repleto de contrastes para quien no conocía demasiado su historia, y que ahora está haciendo un máster avanzado e intensivo sobre ella.

Es un boom encontrarse con documentales como "La Toma" o "Memoria del saqueo", con libros como "Las venas abiertas de América Latina", con tanta gente que te cuenta diferentes versiones de lo que ha venido sucediendo en la ciudad y en el país, de como se disparó la deuda pública en la dictadura de Videla, de como por ello se lucran corporaciones internacionales, el FMI, el Banco Mundial, toda esa serie de vampiros y chupasangres sin ninguna clase de conciencia, de como la vergonzosa venta de empresas públicas realizada por Menem en los 90 vaciaron las arcas públicas y precarizaron los servicios, de como se robó a los ciudadanos el dinero que tenían en los bancos en 2001 en el conocido corralito, de como ese grito que se extendió como la pólvora aquel año se ha ido apagando tristemente hasta ser un eco difícilmente audible para gran parte de la población.

Ese "que se vayan todos" del que ha quedado un "se quedaron todos" es el más triste resumen de lo sucedido. Quizá la argentina ha sido la única sociedad de un país del llamado primer mundo que ha estado próxima a una verdadera revolución contemporánea, de levantarse contra el yugo imperialista y globalizador, de arrancar de cuajo esa cortina que tapa el rostro de esas oscuras mentes que manejan la economía, y con ella el destino del mundo. Sólo eso merece un reconocimiento, pero a la vez siempre quedará la sensación de ¿qué hubiera pasado si se hubiera llegado más lejos...?

No quería hablar de la pequeña parte de la historia argentina que estoy conociendo, quería hablar de Buenos Aires, de como me enamora y la odio a partes iguales durante un mismo día, pero también tenía ganas de compartir la indignación que me está produciendo descubrir determinados hechos. No suelo tocar temas así, pero hoy lo necesitaba.

sábado, 24 de julio de 2010

Certezas inciertas

En Buenos Aires,
siento
las alas
conmigo,
son tuyas,
lo sé.
Viste
que no olvido,
que mi corazón no voló,
que está allí,
dolorido y estirado
al Sol más hiriente.
Mi cabeza esta acá,
y casi peor,
porque sus imágenes son de allá,
recuerdos imborrables
que vienen y no se van
-por suerte-
y se van a quedar conmigo,
¿por qué?

No sé, hay ciertas certezas vitales que no son explicables con palabras escritas o pronunciadas.

¿Entonces?
Que me encanta sentirme así,
sólo y acompañado,
abrazado por el aire caliente que enfría mi casa,
mi primera casa,
en Buenos Aires,
que sé que lo mejor aun está por venir,
en otro avión.
Sueño.