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viernes, 16 de diciembre de 2011

Don't let it go dark on me yet

Que no se apague,
no.
Que brille,
luz de tus ojos en los míos,
en mi camino,
en mis pasos.
Luz,
luz que da vida,
y que sobretodo da motivos.





Maika Makovski - Don't let it go dark on me yet

lunes, 28 de noviembre de 2011

Luz en la niebla

Últimamente indago en humo,
escribo sin tinta en máquinas de escribir sin letras,
sin fuerza derribo muros de hojas secas.
Pasto en eriales lejanos,
lejanos como mis ojos derecho e izquierdo,
buscadores de reflejos que les muestren su igual,
su igual: habitante de un rostro mutilado,
despojado de la virtud de conocerse,
atado a una realidad efímera e inconsistente,
ciego de verdades.


A veces hay
una mejilla entre calaveras,
un color entre la niebla,
una flor entre cenizas.


Y tus caricias, la luz me la dan tus caricias.

viernes, 23 de septiembre de 2011

Otoño

Fresca es la noche de otoño,
otoño que no te he vivido,
otoño que no he paseado abrigado a tu lado,
otoño que añoro por desconocido;
desconocido para mi el tacto de tus manos enguantadas,
de tus manos frías,
de tus manos agarrando hojas secas y amarillas;
amarillo mi rostro ajado,
mi rostro transformado en una máscara de acero;
inoxidable pensé hace ya que era mi corazón;
corroído por un verano seco,
seco mi paladar por un verano seco,
seco mi lecho por unos ojos cerrados;
cerrado el bar de la esquina,
el cerrojo de mi puerta,
mi jardín de los recuerdos;
cerrado, todo está cerrado.


Fresca es la noche de otoño,
otoño que rabio en su inicio,
otoño que impotente me expone,
otoño que es luz que agoniza,
que es noche brumosa,
otoño que precede al invierno;
un invierno diviso a lo lejos,
lejos no veo más que al invierno,
el invierno se cierne en mi pecho,
en mi pecho sólo el invierno;
invierno de manta y estufa,
estufa en mi cráneo desierto,
desierta la noche en invierno;
invierno que viene,
invierno que viene solo,
invierno que viene frío.

miércoles, 21 de septiembre de 2011

Conato de huida

Huir de falsos conatos de pelea.
La luz está apagada y el pasillo de mi casa lleno de transeúntes,
vagando, 
inertes al son de oscuras melodías del fracaso.
El mundo se hunde y no sé nadar,
y aunque trago agua con soltura,
digo yo que habrá al menos una oportunidad,
algún último cebo para desperdiciar el tiempo ya perdido.
Un pasatiempo vulgar el entrar en casa
y en la nevera,
nada que respirar.
Decía que huí de falsos conatos de pelea;
es el miedo,
trascendental figura humana que toma las riendas de vidas al azar,
¿el miedo a qué?
A volar.
Alto,
muy alto,
donde de todo me pueda esconder:
de los transeúntes de mi pasillo,
de las melodías que decoran la deriva del planeta,
de neveras vacías
Y sobretodo de corazones pinchados,
rotos
y arruinados.

jueves, 9 de junio de 2011

Inmersión

Estira su cuello para sentir la brisa marina en su pelo empapado, y relajada, percibe las gotas de agua salada resbalando por las sinuosas formas de sus orejas. El Sol luce desde su privilegiada posición, mientras los oblicuos rayos del atardecer caen con tibieza sobre el brillo de los ojos de Ariadna, que aspira una suave bocanada de aire puro para volver a sumergirse en la inmensidad del océano que baña su desnudez madura, fresca.


La dorada luz penetra en el agua, rompiéndose en mil pedazos que toman multitud de direcciones, envolviendo el cuerpo de Ariadna con telas de mil colores, coloreando su piel de rojos, azules, verdes, amarillos, violetas y naranjas infinitos, puros. Ella se deja acariciar por la naturaleza plena que la rodea, saborea la sal que empapa sus labios y abre los ojos para entregarse por completo a su deliciosa sensación.


Diminutos peces cosquillean sus pies y recorren con ella unos metros para desaparecer después, Ariadna los roza con la punta de sus dedos, imbuida como está en el mundo paralelo en el que vive bajo el nivel del mar. Bucea con movimientos morosos, deliberadamente pausados, hallando, de todo lo que la rodea, la reacción que produce en su ser. El pulso se ralentiza y su sangre circula paso a paso, el crepitar de sus pulmones reclamando oxígeno es el único sonido en el vacío de las profundidades, su cerebro permeabiliza cada segundo inmersa en las aguas y ante la imposibilidad de mantener su cuerpo en ausencia del aire que la espera encima de su cabeza, estira su cuello para sentir la brisa marina en su pelo empapado, y relajada, percibe las gotas de agua salada resbalando por las sinuosas formas de sus orejas. 

miércoles, 27 de abril de 2011

Sonrisas imperfectas

Dibuja mil sonrisas imperfectas
con tus pinceles nunca vistos
en la tierra de los que andamos con las manos,
destrúyeme otra vez
con brochazos angustiosos
que pintan corazones despegados del pecho,
hazme escribir palabras irrefrenables
con plumas que destintadas sobre mis ojos
me ciegan en la pura luz de tu presencia,
camina ligera sobre mis labios
con tus dientes que son cuchillos
en la mantequilla de mis recuerdos,
vuela y abre los brazos
aleteando en mi cuerpo herido
aterrizando sobre mis huesos rotos,
revuelve mi pelo mojado
por bañeras de madera ajena
donde el agua dibujo casas de árbol,
dibuja mil sonrisas imperfectas
con tus manos que me rozaron
hechizando sombras moribundas.

viernes, 2 de julio de 2010

Ardo

“El que ama, arde.
Y el que arde vuela a la velocidad de la luz"

                                 José Val del Omar



A mi me arde el pecho, 
la cabeza de pensar en ti,
las manos de frotarlas
en tu pelo,
la imaginación de imaginarlo,
los ojos de verte.
Porque en la espesura de la noche
te veo,
mis oídos te oyen
y mi nariz respira tu aroma
de mujer,
mujer que te siento,
en cada uno de mis huesos 
huele a ti,
miles de fotos tuyas en las paredes 
de mi cuerpo, ardiendo,
prendiendo la mecha que me devora
en tu ausencia,
corta pero eterna.

lunes, 26 de octubre de 2009

Insomnio (II)

Duermo.

Y observo sus párpados cerrados, y acaricio con mi mirada sus facciones, cada poro de su piel es una aventura, un deseo, un placer. Ardo, su boca, abierta una rendija, expulsa un aire cálido, tibio, respiro su ser. Sus manos, sobre las sábanas revueltas, cansadas. Mi recorrido es ilimitado, va y viene, da mil giros y hace piruetas, así es, no puedo parar, suspiro por no actuar. Me trago el deseo, intento frenar mi corazón, latiendo a la velocidad de la luz, esa que entra por la ventana e ilumina tu cuerpo dorado y lo hace resplandecer, o quizá sea al revés.

No duermo.

Y sus ojos atraviesan la ventana, y se posan allá, en la infinita lejanía de la nada. Su palidez se intensifica con la tenue luz de la luna que llega hasta su cama, una luz blanquecina, triste, apenas un mal reflejo del pasado. Su cuerpo, desnudo y solitario, espera y espera, quien lo valore, lo sepa cuidar y lo ahogue en una noche de desmedida pasión y lujuria, y sabe quién es, y dónde está, y las lágrimas brotan, una vez más.


Y me muevo en mi cama, una y otra vez, una y otra vez... Intento dormir, quiero dormir, volver a ver sus párpados cerrados...

lunes, 29 de diciembre de 2008

Sin nombre (IV)

En capítulos anteriores...
Sin nombre (I)
Sin nombre (II)
Sin nombre (III)

He bajado todas las persianas. No quiero que entre la maldita luz. Me taladra la retina y me desborda la impaciencia de verla siempre ahí, recordando que nos da la vida, y que no piensa marcharse. Se que está detrás de la persiana, que espera el momento en el que ceda mi voluntad y vuelva a permitir que penetre, que inunde mi existencia de esa vida, pero hoy, al menos hoy, no.

Hoy soy yo y nada más. Enciendo una vela, y las sombras temblorosas irrumpen con fuerza. Me dirijo al baño, donde bajo la tenue luz me miro en el espejo, o mejor dicho, en lo que queda de él. Asustado, salgo del baño y me voy a mi habitación, donde apago la vela antes de dejarme caer en la cama. Siento que las energías me han abandonado, que es en vano lo que pueda hacer hoy. Y todo es culpa de esa puta luz que lo impregna todo, y que noto se cuela por las rendijas de cada ventana y cada puerta. Me levanto de la cama otra vez.

Con la vela de nuevo en la mano, voy agarrando todo lo que encuentro por el medio: toallas, una camiseta, calzoncillos, jirones de antiguas ropas, y cuando creo que es suficiente, inició mi plan. Hueco por el que noto entrar a ese puto mal que es la luz, allí que deposito una prenda, tapando cualquier indicio luminoso. Me lleva un rato concluir con éxito mi propósito, siempre me dejaba algún pequeño agujero o movía sin querer un calcetín que me hacía revisar cada punto de la casa en busca de errores. Tras repasar concienzudamente toda la casa, siento que el esfuerzo ha merecido la pena. Ni un sólo atisbo de luz se deja ver, tan sólo el suave resplandor de mi vela. Sonrío.

Me siento en el sillón, estiro el brazo para coger la botella de coñac y un vaso, y lo lleno. Cuando me lo llevo a la boca, noto el abrasador gusto en mi paladar y termino de un trago el vaso. Sirvo otro, este lo saborearé mejor, pienso. Dejo la botella y me llevo la mano al bolsillo, saco un pitillo y me lo enciendo con la vela. Noto el picor del humo mezclado con el sabor del coñac, y me siento alegre. Con una mano sujeto el vaso y con la otra el pitillo y la vela. Algo sobra. Devuelvo el cigarrillo a la boca, dando una gran bocanada, y acerco la vela. Soplo fuertemente y con el humo apago la débil llama.

Bebo un trago. Fumo otra calada. Dejo pasar las horas.

sábado, 29 de noviembre de 2008

Hablaré

No me pidas que no te hable más del amor,
porque cada vez que pienso en ti,
se ilumina en mi
un enorme neón
que en púrpura y carmesí,
-como te gusta a ti-
reza así:

"AMOR"

Si, lo siento pero hablaré.
Y en lo que exprese podrás ver
que no alardeo,
sólo confieso
que en esta vida
deshumanizada y espesa,
aun quedan resquicios para la luz,
para una esperanzadora luz,
que a través de la niebla
se abre paso cegadora
desesperada,
con un fulgor intenso,
brillante,
como tú.

Si, lo siento pero hablaré,
a cada esquina,
a cada vaso
-vacío-,
a cada vagabundo solitario,
a cada paso que avance,
hablaré de esa luz
y de ese amor,
y de esas cosas inexplicables
que permiten
-gracias-
que la vida,
-errante-
prosiga su curso.

martes, 21 de octubre de 2008

Color

Tu luz
que brilla furiosa,
en este mundo
impasible,
del color gris
de la nada;
rotando,
ignorando.

Y tú,
coloreándolo,
dándole vida,
fuerza,
luchando contra el temor.

Pintas sonrisas
encima de las lágrimas;
dibujas miradas
contra la indiferencia;
diseñas alegrías
entre las guerras.

Tu luz,
que invoca otra vida,
otro mundo
rojo y azul,
verde y morado,
que rote al revés,
implicado,
preparado.

Esa luz,
que a mí
me ha pintado la cara,
ha endulzado mi mirada,
me ha inundado de sonrisas,
me has dado el color.

Nunca te apagues,
amor.