Ushuaia, el fin del mundo.
Lo es, más que otra cosa porque el mundo podría acabarse aquí, de tan bellos paisajes y sensaciones.
Desde el glaciar Martial, a unos 1200 metros de altitud, que subí a pie. Podría asegurar que fue la mejor experiencia de mi vida, las mejores vistas y unas sensaciones indescriptibles. Los Andes y sus gigantescas montañas, el océano, el arcoiris que nos saludó, la nieve, el frío... No hay palabras.