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martes, 5 de marzo de 2013

Palabras perdidas

Voy a buscarte, 
en la espiga o en el Sol
que la ilumina.

"El Haiku de las palabras perdidas"
Andrés Pascual.

miércoles, 1 de febrero de 2012

La vida es un ir y venir de girar pomos

Sentí como si comenzara una relación. Como si por ser las dos únicas personas del teatro que respirábamos a la vez estuviéramos dándonos el primer beso, la primera caricia, el primer momento sensual y como si llegásemos a practicar sexo. Y no lo digo por decir, ya que, según iba sintiendo, mi respiración aumentaba y la suya se superponía a la mía.


Antes de poder consumar nada la obra finalizó y los aplausos lo inundaron todo. 


Hubo hasta cinco minutos de aplausos ininterrumpidos. Nuevamente nuestras palmadas iban al unísono. Mi corazón y mi esófago también iban acompasados con los suyos. Aunque quizá todo era mental y todo me lo estaba imaginando. 


El último aplauso acabó súbitamente. El público se levantó al momento. Ella permaneció sentada; yo también.




"Todo lo que podríamos haber sido tú y yo si no fuéramos tú y yo", Albert Espinosa.

martes, 10 de mayo de 2011

Winter's coming


"- (...) No te pregunto por qué el hombre debía morir, sino por qué tenía que ajusticiarlo yo en persona.


- El rey Robert tiene verdugos -dijo Bran, inseguro. No sabía la respuesta.


- Cierto -admitió su padre-. Igual que los reyes Targaryen, que reinaron antes que él. Pero nuestras costumbres son las antiguas. La sangre de los primeros hombres corre todavía por las venas de los Stark, y creemos que el hombre que dicta la sentencia debe blandir la espada. Si le vas a quitar la vida a un hombre, tienes un deber para con él, y es mirarlo a los ojos y escuchar sus últimas palabras. Si no soportas eso, quizá es que ese hombre no merece morir."




A Song of Ice and Fire. A Game of Thrones, de George R. R. Martin.

lunes, 24 de enero de 2011

Hojas de Hierba

El día que me mandaste a cagar te regalé Hojas de Hierba. ¿Ahora con qué limpio tus restos? Por que son muchos y ni siquiera quiero quitarlos.

viernes, 12 de marzo de 2010

Se mueren los buenos. Hasta siempre, Miguel.

"Lo dicho"; "Salud para encomendarle a Dios". Después de todo hizo bien en mandar a Bertrán a la cocina. Un bedel no debe estar nunca donde estén los catedráticos. Y luego, la escena. Antonio había pasado un mal trago por su culpa. ¿Por qué asistirían los sordos a estas cosas? Antonio tan sólo dijo: "Se mueren los buenos y quedamos los malos", y, en realidad, no lo dijo; lo musitó, pero Bertrán dijo: "¿Cómo dice?", y Antonio lo repitió otra vez, quedamente, mirando antes, suspicazmente, a los lados, y Bertrán levantó los hombros y la voz y dijo: "si no le entiendo" y ponía por testigos a la concurrencia y Antonio miraba al cadáver y, luego, al acompañamiento, pero lo dijo otra vez y otra, alzando progresivamente la voz, mientras en los grupos se iba haciendo el silencio, de tal forma que cuando chilló, "¡que quedamos los malos y se mueren los buenos!" y Bertrán respondió: "¡Ah, no le entendía, perdone!", todo el mundo se dio por enterado.


Cinco horas con Mario, de Miguel Delibes.

viernes, 20 de noviembre de 2009

Arte y libertad

"Un mundo sin arte estaría ciego en si mismo. Estaría encerrado entre los límites de reglas simplistas. Por eso, cuando surgen, los totalitarismos censuran, prohiben y queman. De este modo logran separar la mirada del pensamiento, del sueño, de la memoria y de la expresión de las diferencias.

La tierra en la que nacen los artistas."
Bohemios - Dan Franck, 1999.


Amén.

viernes, 12 de diciembre de 2008

American Psycho, de Mary Harron

Quizá el haber terminado de leer el libro ayer haya influido en que piense que esta es de las peores adaptaciones -quizá la peor- que he visto nunca.

Es cierto que el libro no sigue una trama definida, y que narra la extravagante vida de este psicópata depravado que es Bateman, sin seguir un hilo ni una continuidad demasiado clara, lo que dificulta una adaptación. Pero lo que hizo Mary Harron y el otro guionista fue directamente elegir 15 o 20 partes del libro que les molaban, arrancar las hojas, darles formato guión y a rodar.

Así pasa, que los diálogos literarios los pasas a palabras en una película y no quedan bien, ni reales, ni fluidos. Que las chicas con grandes tetas y buen culo que Bateman quería follarse pasan a ser actrices segundonas bastantes simples y absurdas. Que las escenas en las que Ellis detalla crudamente la habilidad de Bateman para mutilar, torturar y asesinar, se quedan en simples crímenes que si bien confirman que Bateman es un psicópata -cosa que no es poco, pero tras leer el libro SI parece bastante poco-, no afianzan la idea que flota en la totalidad del libro, sobre la personalidad de Bateman, completamente quebrada y enferma.

Tampoco profundiza la película en las relaciones de Bateman, ni con Jane, ni con Evelyn (¡aparece apenas en 3 escenas!), ni con Courtney, deja a medias su affaire con Carruthers, no permite que vislumbremos el ambiente que el libro describe alrededor de todos estos tipos, simplemente da pequeñas pinceladas insuficientes. Y un largo etcétera.

Probablemente una buena adaptación hubiese necesitado media horita más, pero jóder, sino quieres rodar una peli de 130 o 140 minutos... ¡para hacerla mal no la hagas!

sábado, 22 de noviembre de 2008

El Lobo Estepario

(...) lo mismo que yo ahora me visto y salgo a la calle, voy a visitar al profesor y cambio con él galanterías, todo ello realmente sin querer, así hacen, viven y actúan un día y otro, a todas horas, la mayor parte de los hombres; a la fuerza y, en realidad, sin quererlo, hacen visitas, sostienen una conversación, están horas enteras sentados en sus negociados y oficinas, todo a la fuerza, mecánicamente, sin apetecerlo: todo podría ser realizado lo mismo por maquinas o dejar de realizarse. Y esta mecánica eternamente ininterrumpida es lo que les impide, igual que a mí, ejercer la crítica sobre la propia vida, reconocer y sentir su estupidez y ligereza, su insignificancia horrorosamente ridícula, su tristeza y su irremediable vanidad. ¡Oh, y tienen razón, infinita razón, los hombres en vivir así, en jugar sus jueguecitos, en afanarse por esas sus cosas importantes, en lugar de defenderse contra la entristecedora mecánica y mirar desesperados en el vacío como hago yo, hombre descarriado! (...)

Este es un pequeño fragmento de una obra demoledora con la deshumanizada sociedad en la que vivimos desde hace mucho tiempo, El Lobo Estepario, de Hermann Hesse. Nos cuenta la historia de un antihéroe que infeliz y solitario, nos muestra una visión de la vida, la muerte, el suicidio, determinadas conductas sociales... Es un libro que aunque corto, es denso como pocos; a mí me da la sensación que enseña y tiene una complejidad brutal, mucho más que la mayoría de libros de 600 o 700 páginas que pueda haber por ahí. En apenas 230 páginas desgrana con una precisión de cirujano multitud de reflexiones y pensamientos, que a pesar de ser escrito en la década de los 20, da la sensación de haber podido ser escrita en esta nuestra época, ya que los temas de los que habla siguen muy frescos.

Muy recomendable, salvo que tengáis pensamientos suicidas en estos días...