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viernes, 20 de marzo de 2009

A disfrutar

Después de un inicio de puente agotador, saliendo de fiesta tras currar en la taberna y tal, me voy de Madrid, de puente, el primero del año, a gastar el dinero ganado durante estos días y los últimos findes, jajaja, pero al menos a emplearlo en lo que más me gusta: viajar.

París espera.

Disfrutad todos lo que podáis, quien salga y quien se quede, hay que aprovechar este solecito, esta primavera recién iniciada, desde luego que si.

¡Hasta la semana que viene! ¡Au revoir!

lunes, 16 de febrero de 2009

El Sol apaga la crisis

¿Quién dijo crisis?

Eso debieron de pensar las miles de personas que ayer por la mañana acudieron al rastro de Madrid, para después trasladarse a La Latina a comer y a beber como si llevaran sin hacerlo desde que la crisis dijo que aquí estaba, porque lo que los pobres camareros que allí sudamos la gota gorda para poder sacar adelante el trabajo sufrimos, nadie lo sabe...

Parece que fue ver el Sol y la gente olvidar el paro, la crisis, y toda clase de problemas, porque yo sólo atendía clientes que se reían, que reclamaban otra ronda, que pedían más comida, que no dejaban de entrar aunque vieran que no había sitio, que los que encontraban una mesa quedaran escondidos entre las decenas de personas que bebían de pie, que nosotros, pobres camareros, no pudiéramos ni pasar a las mesas del fondo o a las pobres cocineras, que se les acumulaban las notas en la pizarra, y no daban a basto.

Después de un inicio de año flojito, la verdad que este fin de semana los dueños de los locales de La Latina se han debido de frotar las manos pero bien, comprobando las ganas de marcha que tiene la gente en cuanto el invierno ha dado una mínima tregua... No sé la caja que se pudo hacer ayer, pero debió ser cojonuda, a nosotros eso si, nadie nos sube el sueldo, que le vamos a hacer.

No podemos beber ni comer ni pasarlo bien como el 98% de los que están por el céntrico barrio, y encima currando como bestias. Encima, ¡rompí mi primer vaso! Aunque bueno, después de 4 meses allí, no está mal... jajaja.

En fin, que me tenía que desahogar, que acabé muuuuy cansado, para encima luego ir a ver al Atleti al estadio y ver otro espectáculo de circo más, pero eso es otra historia...

martes, 9 de diciembre de 2008

La taberna

Contando este finde-puente, llevo tres trabajando en una taberna en el centro de Madrid. Un sitio agradable donde pasar un rato en compañía de amigos o algo más, tomando cañas o vinos, y comiendo ricas tostas. Me he acoplado bien al trabajo de camarero, que nunca había ejercido como tal, y los compañeros son divertidos y saben hacer de sus horas allí un espacio de tiempo más o menos ameno, a pesar de la cantidad de trabajo tan grande que hay.

Pero -siempre hay uno-, uno de estos días, me amenazaron con ponerme una hoja de reclamaciones, y yo me eché a temblar. Era un grupo de cinco personas y pidieron una tosta para cada uno y además una ración de embutidos. Bien, olvidé pedir una de las tostas y cuando me lo recordaron... El cierre lo habíamos bajado un poquito, estábamos limpiando y las cocineras habían cerrado cocina y estaban a punto de marcharse. Consciente de mi cagada, me acerqué a le mesa y les dije que esa tosta no iba a aparecer, que la cocina estaba out y que lo sentía.

- Entonces, ¿uno de nosotros se queda sin comer? ¿Eso me estás diciendo?
- Ejem... Si, bueno... Lo siento, ha sido culpa mía... Olvidé pasar una tosta a cocina y ya no me la hacen porque ha cerrado cocina, lo siento.
- Pero, es que hemos pedido hace media hora, y ¿me estás diciendo que ahora no vas a poner lo que falta?
- No puedo... esto... hacer más. Lo siento de verdad. Lo más que puedo hacer es que os invito a la bebida y decir que lo siento.
- Pues nos vamos a pensar si ponemos una hoja de reclamaciones. No puede ser esto hombre.
- Lo siento.

Y con una pequeña temblina de piernas me retiro y me acerco a comentarle a mis compañeros el percance. Me noto la cabeza caliente, signo de que me he puesto colorado como el puto culo de un babuino y me tiembla la voz. Mis compañeros se ríen y dicen que no me preocupe, que se habla con ellos y que no es para tanto, que no me preocupe. Realmente me la suda la tosta que falta, pero me pone nervioso el asunto. Voy al almacén a relajarme un segundo, pasando al lado de la mesa con la que tengo el problema, a la que ni se me ocurre ni mirar de reojo. No vaya a ser.

Me siento en un barril de cerveza y me limpio el sudor de la cara. Ya me siento mejor. Respiro hondo un par de veces y miro hacia arriba, viendo encima de las cajas del pan, varios cuchillos bastante grandes. Lo pienso medio segundo y me levanto de un brinco, agarrando el más grande de todos, de unos 25 centímetros de hoja, que es fina y brilla a pesar de la tenue bombilla que ilumina pobremente el cuartucho. Salgo con decisión del almacén y me dirijo a la mesa problemática, sin esconder demasiado el cuchillo. Ninguno se percata del pequeño regalo que les llevo.

- ¿Habéis pensado ya si vais a poner la hoja de reclamaciones?
- Pues...

Y sin esperar a ver que me decía la maldita gorda que no debería comer nunca tostas, al menos durante tres o cuatro meses, la clavo el cuchillo con precisión a través de un agujero de su nariz de cerda, y noto que cuando ha penetrado unos quince centímetros toco algo duro, que me impide terminar de atravesar su cabeza de puerca. Sus ojos se abren sorprendidos mirando fijamente a los míos, y se mantiene quieta durante dos o tres segundos, hasta que empieza a sufrir violentos espasmos que provocan que caiga al suelo -donde sigue bailando al ritmo de sus convulsiones- y me quite el largo cuchillo de la mano. Sus amigos quedan en estado de shock y no dicen nada. Mis compañeros me miran desde la barra, no sabían que había salido hace dos meses tras cumplir condena por la muerte de un compañero y por desfigurar a un profesor con una navaja que le clavé en la mejilla.

lunes, 17 de noviembre de 2008

Fundieron

Este finde ha sido el fin de la gira de Extremoduro, que se ha tirado muchos meses recorriendo el país de punta a punta en la que -como siempre- puede ser su última gira. El concierto en el Palacio de los Deportes de Madrid era para el sábado, pero se vendió todo el papel tan rápido que tuvieron que habilitar una nueva fecha para los que nos habíamos quedado sin entradas, así que el viernes fue el nuevo día de concierto.

Y la primera en la frente fue que voy a comprar mi entrada y ¡oh, sorpresa! ya no hay para pista. mecagoentoloqsemeneacienveces y me tengo que conformar con entradas en grada, sin pogos, sin bailar descontrolado, sin saltar entre cientos de personas que también saltan descontrolados cantando al unísono las canciones. Me tengo que conformar con una jodida butaca y medio metro de espacio que como me descuide me caigo rodando de fila en fila por toda la grada.

Y la segunda en la frente, estamos apaciblemente bebiendo un poquito de calimocho pegaditos al Palacio de los Deportes, concentrados a las puertas, resguardándonos del frío que caía sobre madrid, y llega la amable Policía Municipal y nos invita a marcharnos con nuestra bebida a otra parte. La solución creo que fue peor, ya que de tener a 300 o 400 personas juntas y controladas a las puertas del Palacio, a tener a todos desperdigados por el Barrio de Salamanca, barrio adinerado donde los haya y supongo que poco acostumbrados a tener en sus calles a gente bebiendo calimotxo y con pinta de guarros. En fin, peor para ellos, yo me terminé mis cartones...

Y la tercera en la frente, en pleno concierto, tras iniciar con Deltoya y ser un auténtico orgasmo colectivo, Extremoduro fundió los plomos del Palacio de los Deportes y el sonido se cayó por dos veces en pleno apogeo general. En fin, el habitual descanso que se toma la banda de 15 minutos -vete tú a saber lo que deben inhalar en esos 15 minutos- se convirtió casi en media hora desesperante.

Eso si, desde el regreso con Papel Secante, hasta el final con Autorretrato, fue un éxtasis continuado que incluyó temas míticos como So Payaso, Jesucristo García, Ama ama y ensancha el alma... Vamos, buen sabor de boca general, una afonía completa que aun perdura un poco, y un sentimiento agridulce de haber presenciado dos conciertos de Extremoduro tan buenos este año, pero pensando que quizá no los vea más.

Si me encierro, ven a verme; un vis a vis...
Caí preso dentro de mí, dentro, muy dentro de mí.
Si me escapo, ve a buscarme cualquier día,
donde quede alguna flor..., donde no haya policía.

¡Grandes!

lunes, 10 de noviembre de 2008

Sevilla

Menuda paliza a caminar y caminar que me he dado este finde, y seguiría haciéndolo porque Sevilla es realmente bonita. Además, aunque no sea la mejor época, y la ciudad no haya florecido como puede hacerlo en primavera, o no hubiera tanto ambiente como puede haber en la Feria de Abril o en Semana Santa, para mi tiene un algo que es único.

Pasear por el Barrio de Santa Cruz es una maravilla, con sus callejuelas que se retuercen y donde guiarte en un plano es casi una quimera, por lo que merece la pena dejarse llevar, meterse en la calle que más nos guste cada vez, y disfrutar, abriendo mucho los ojos. La Giralda, que preside majestuosa la ciudad, eclipsando la inmensidad de la Catedral y rodeada de coches de caballos que dan paseos a los guiris por la ciudad a precios abusivos supongo (no me atreví ni a preguntar...). Impresionante la Plaza de España, con sus dos torres y una simetría perfecta, un lugar maravilloso donde vi un atardecer verdaderamente precioso, con el Parque de María Luisa al fondo, ocultándose el Sol detrás. La Torre del Oro, asomada al Guadalquivir, robusta y bella.

Podría seguir y seguir describiendo cada uno de los sitios que me impresionaron, pero es mejor conocerla, además si se busca hay alojamiento barato, y la verdad que comer no es muy caro si se tiene paciencia y no se entra en cualquier sitio, ya que hay muchos locales enfocados a guiris y se van un poco de las manos.

Y si, con el Sol que ha lucido, Sevilla tiene un color especial...

viernes, 7 de noviembre de 2008

¡Cambio de planes!

El finde pasado, el de los muertos, me iba a ir a Donosti, a conocer la ciudad en un par de días. Me la han recomendado varias veces y las ganas de ir eran muchas, pero a principios de la semana anterior fue llegando ese terrible manto de nubes y lluvia que nos ha empapado y nos ha hecho pelarnos de frío, así que hubo que cancelar todo el plan de marchar hacia allí.

En principio, lo dejamos para ir a mediados de noviembre, ¡peeeeeeero! Recordé que había hablado con mis amigos para ir a ver a Extremoduro, y el concierto es ese finde también, y bueno, soy socio del Atleti ya sabéis, y también juega ese finde, así que tuve que moverme para intentar buscar algo para este finde que fuera tan apetecible como para renunciar a Donosti hasta otra ocasión mejor, por lo que el destino elegido es ¡Sevilla! Con su Giralda, su Guadalquivir, su Torre del Oro, su Macarena, su barrio de Triana, su Plaza de España, su color, su aroma, su ambiente... En fin, me han hablado mucho y bien de la ciudad, y el tiempo pinta soleado por ahí, así que todo pinta muy bien este finde.
Espero empaparme bien de la ciudad, de sus monumentos, de su río, de su color, de sus jardines, e intentaré plasmarlo en muchas fotos, tengo un espíritu de fotógrafo de viajes que jóder, parezco japonés, ¡le hago fotos a todo!

No regresaré hasta el domingo, así que ya os contaré si Sevilla tiene un color especial, si Sevilla tiene ese duende, si me huele a azahar, si me gusta estar con su gente...