Estoy hasta los cojones de oír que lo que veo con mis ojos es imposible.
Y escucho Look What You've Done to Me para que me consuma la rabia, mejor eso a que el silencio de la soledad me suma en la más basta de las agonías. Como ahora.
Mi boca aun sabe a ti, mis ojos te ven en esta noche calurosamente fría, mis brazos abrazan vacío, mi pelo despeinado llora la falta de caricias.
Lo que tú también ves que sucede, en serio, no puede ser imposible.
Mostrando entradas con la etiqueta confesión. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta confesión. Mostrar todas las entradas
domingo, 11 de julio de 2010
Hueco
hablo de
amor,
confesión,
cosas que no me gustan,
Iko,
impotencia,
noche,
sentimientos,
soledad
domingo, 6 de junio de 2010
Revoltijo de pensamientos...
Robando besos al tiempo,
abrazándome a posibilidades remotas,
posibles,
esperanzadoras.
En tus manos está,
esas manos que acaricio con mi rostro,
que con mi pelo juego en ellas,
que las agarro,
cierro los ojos y vuelo
lejos,
tan lejos que no tenga que mirar a los lados,
tanto que deje de robar tus besos al tiempo,
tanto que el tiempo deje de robarme tus besos.
Doy un paso adelante,
confieso,
lo que jamás debí decir,
palabras vedadas,
tabú
(como nosotros).
¿Cómo explicar lo que mueve un corazón?
Esa mecánica
que me explicaste con literatura,
un cuco que va y viene,
canturrea en los pechos
e impregna la mente de sensaciones,
deseos prohibidos,
todo eso y mucho más:
imanes que unen miradas,
ojos que se enredan fugaces,
bocas que se besan eléctricas,
pieles que...
¿Cómo explicar tu piel?
Tu piel me ha robado al sentido común;
la he tenido conmigo,
y ahora es un mero sueño,
un deseo infinito,
que me azuza cada día,
brutal,
me posee el deseo,
tu piel...
Tiemblo por tenerla,
tiemblo hasta el tuétano,
tiemblo como aquel día,
aquel día...
¿Cómo explicar lo que nos unió aquel día?
Cócteles, tabaco de liar, calle La Palma,
¿algo así, quizá?
Los recuerdos surgen revoltosos,
mi cabeza es un vendaval,
escribo ahora sobre mil cosas,
diferentes,
pero iguales a la vez,
tú lo sabes,
tú me entiendes,
cada palabra es para ti,
y tiemblo
-otra vez-,
pero no tengo miedo a nada,
porque nada me importa,
y recalco que,
sobretodo,
nadie me importa,
ya lo sabes,
ya me entiendes.
Quiero gritar
hasta que me rompa la garganta.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)