La dignidad de las personas en su máxima expresión. El nudo en la garganta durante todo el metraje de este documental y las lágrimas en los ojos cada vez más grandes según se desarrolla.
Si tuviera que resumir en una palabra lo que he podido ver, lo tengo claro: DIGNIDAD.
Todo aquel que tenga interés por la situación argentina en los últimos años, y una mentalidad preocupada por problemas sociales de corte universal debería ver este documental, además de estar abierto a otras formas de actuar y de solucionar los problemas que los políticamente correctos, o los socialmente aceptados.
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sábado, 14 de agosto de 2010
lunes, 9 de febrero de 2009
Más de mil cámaras velan por nuestra seguridad
Orwell se dio cuenta pronto, y lo dejó claro en su libro 1984. La era del control se ciñe sobre todos nosotros y cada vez más deprisa y a pasos más agigantados. Ese Gran Ojo que todo lo ve, ese Gran Hermano que nos mira, ese Show de Truman al que nos vemos abocados es cada vez más cercano y se nos viene encima.
Ese Gran Hermano mundial en el que se ha convertido occidente, esas más de mil (a saber realmente cuantas son, que miedo me da) cámaras que velan por nuestra seguridad, pero a parte de eso que es obvio, muchos más mecanismos de control se ejercen sobre nosotros sin que nos demos la menor cuenta, tarjetas de crédito, el maldito mensaje de móvil "ya esta disponible", pero coño, ¿quién me ha preguntado si quiero estar disponible? Apago el móvil, lo enciendo, y ¿resulta que ya estoy disponible para todo el mundo? Es una pequeñez, no lo dudo, pero por ahí vamos ejerciendo el control unos sobre otros, que es lo peor que podemos hacer, porque ya no sólo nos controlan, sino que nosotros colaboramos controlando a los que tenemos cerca, y la espiral se agranda.
Google, con su Latitude -que permite localizar a cualquier contacto de tu móvil con tecnología GPS y WiFi- se está convirtiendo en otro engranaje más de esa enorme rueda de vigilancia mundial, con sus aplicaciones que violan tácitamente la intimidad de los ciudadanos, como esta que he mencionado, que si bien, para que yo pueda localizar a un contacto, este contacto debe aceptar ser localizado, nadie nos dice que mientras tanto, todos estamos localizados y controlados en nuestros movimientos por "algo" o "alguien", sin que demos nuestro permiso. Total, ¿cómo nos vamos a enterar? Si ese GPS o WiFi está incorporado en nuestro teléfono, pueden perfectamente registrar a donde vamos sin que jamás tengamos que saberlo.
Miles de excusas son válidas con tal de que cada movimiento que realicemos, cada paso que demos a un lado o a otro, quede grabado en una base de datos a la que ni siquiera sabemos quien tiene acceso y en qué condiciones, violando por lo tanto la intimidad a la que debiéramos tener derecho de una forma inalienable. Velan por nuestra seguridad, es para evitar males mayores, es una manera de proteger a los ciudadanos... Dicen. Me cago en vuestra puta madre, digo.
Ese Gran Hermano mundial en el que se ha convertido occidente, esas más de mil (a saber realmente cuantas son, que miedo me da) cámaras que velan por nuestra seguridad, pero a parte de eso que es obvio, muchos más mecanismos de control se ejercen sobre nosotros sin que nos demos la menor cuenta, tarjetas de crédito, el maldito mensaje de móvil "ya esta disponible", pero coño, ¿quién me ha preguntado si quiero estar disponible? Apago el móvil, lo enciendo, y ¿resulta que ya estoy disponible para todo el mundo? Es una pequeñez, no lo dudo, pero por ahí vamos ejerciendo el control unos sobre otros, que es lo peor que podemos hacer, porque ya no sólo nos controlan, sino que nosotros colaboramos controlando a los que tenemos cerca, y la espiral se agranda.
Google, con su Latitude -que permite localizar a cualquier contacto de tu móvil con tecnología GPS y WiFi- se está convirtiendo en otro engranaje más de esa enorme rueda de vigilancia mundial, con sus aplicaciones que violan tácitamente la intimidad de los ciudadanos, como esta que he mencionado, que si bien, para que yo pueda localizar a un contacto, este contacto debe aceptar ser localizado, nadie nos dice que mientras tanto, todos estamos localizados y controlados en nuestros movimientos por "algo" o "alguien", sin que demos nuestro permiso. Total, ¿cómo nos vamos a enterar? Si ese GPS o WiFi está incorporado en nuestro teléfono, pueden perfectamente registrar a donde vamos sin que jamás tengamos que saberlo.
Miles de excusas son válidas con tal de que cada movimiento que realicemos, cada paso que demos a un lado o a otro, quede grabado en una base de datos a la que ni siquiera sabemos quien tiene acceso y en qué condiciones, violando por lo tanto la intimidad a la que debiéramos tener derecho de una forma inalienable. Velan por nuestra seguridad, es para evitar males mayores, es una manera de proteger a los ciudadanos... Dicen. Me cago en vuestra puta madre, digo.
hablo de
1984,
George Orwell,
Google,
Gran Hermano,
Show de Truman,
vigilancia y control
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