Camino,
tropiezo.
Y tropiezo.
Hay piedras que cuanto menos se ven más daño hacen,
afiladas y con aristas,
ocultas.
La arboleda me alcanza tras la caricia de las flores,
flores con pinchos,
agujas que no se sienten hasta que la soledad del bosque camufla el cielo,
y la oscuridad cae a plomo,
violenta, imprevista.
Pero me levanto,
camino,
tropiezo.
Y tropiezo.
Busco el Sol y bajo él las flores,
el sendero,
¿dónde está el sendero?
No sé volver atrás,
así que avanzo,
camino,
busco flores,
busco el Sol que me devuelva la sonrisa,
supongo que cuando quieres algo el tropezar es otro paso más.
Camino,
camino.
Y camino.
Mostrando entradas con la etiqueta bosque. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta bosque. Mostrar todas las entradas
martes, 6 de septiembre de 2011
Camino. Tropiezo.
miércoles, 16 de febrero de 2011
Cuentos (III) La llave
La ventana se volvió a abrir, si es que alguna vez estuvo cerrada.
Aquella llave, que una vez estuvo atada a una piedra preciosa pintada por tus manos y navegó por los mares del norte desde que partió de los acantilados, volvió a penetrar en la cerradura de mis entrañas. Esa llave que abre ventanas entornadas, que abrió puertas de bosques, que bailó en nuestras manos
y en nuestras lenguas,
que nos hizo volar a rincones secretos por donde pasaban miles de personas, que nos abrió las murallas de las fortalezas más vigiladas, que activó las llamas de lejanos volcanes.
Si, esa llave volvió a penetrar en la cerradura de mis entrañas.
Aquella llave, que una vez estuvo atada a una piedra preciosa pintada por tus manos y navegó por los mares del norte desde que partió de los acantilados, volvió a penetrar en la cerradura de mis entrañas. Esa llave que abre ventanas entornadas, que abrió puertas de bosques, que bailó en nuestras manos
y en nuestras lenguas,
que nos hizo volar a rincones secretos por donde pasaban miles de personas, que nos abrió las murallas de las fortalezas más vigiladas, que activó las llamas de lejanos volcanes.
Si, esa llave volvió a penetrar en la cerradura de mis entrañas.
hablo de
bailar,
bosque,
cuento,
llave,
manos,
pensamientos,
piedras,
sentimientos,
ventana,
volar
jueves, 25 de marzo de 2010
Tiempo, caminos y lista de la compra
El tiempo se acaba.
No sé lo que queda, ni tampoco lo quiero saber. Me obsesiona, es cierto, pero contar hacia atrás... No, por favor, no lo hagas. Todo es demasiado bueno para hacer el cangrejo, para pensar en futuros próximos pero aun borrosos, hay que caminar hacia adelante porque el camino se crea andando, pisando el cesped virgen del trozo de vida que nos quede juntos, aprovechando cada recoveco para disfrutar.
Perderse en mares azules llenos de olas que acaricien nuestros cuerpos, en primaverales bosques repletos de flores que empapen de aromas nuestras pieles, volar con esas alas prestadas por encima de las montañas más altas, alejados de ojos escrutadores y donde nuestros cuerpos no pesen, sólo sientan.
Buscar el color de tus ojos, seguir el delgado sendero de tus labios, redondear tus orejas y bucear en tu pelo, es la lista de la compra que redacto cada mañana, y aunque no pueda ser, pienso en ello, agarrado a tu mano, con la que aprendo a volar en mis sueños, y en los tuyos.
hablo de
bosque,
listas,
mar,
obsesión,
pensamientos,
sentimientos,
sueño,
tiempo,
tiempo presente,
vida
Suscribirse a:
Entradas (Atom)