Mostrando entradas con la etiqueta manos. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta manos. Mostrar todas las entradas

viernes, 23 de septiembre de 2011

Otoño

Fresca es la noche de otoño,
otoño que no te he vivido,
otoño que no he paseado abrigado a tu lado,
otoño que añoro por desconocido;
desconocido para mi el tacto de tus manos enguantadas,
de tus manos frías,
de tus manos agarrando hojas secas y amarillas;
amarillo mi rostro ajado,
mi rostro transformado en una máscara de acero;
inoxidable pensé hace ya que era mi corazón;
corroído por un verano seco,
seco mi paladar por un verano seco,
seco mi lecho por unos ojos cerrados;
cerrado el bar de la esquina,
el cerrojo de mi puerta,
mi jardín de los recuerdos;
cerrado, todo está cerrado.


Fresca es la noche de otoño,
otoño que rabio en su inicio,
otoño que impotente me expone,
otoño que es luz que agoniza,
que es noche brumosa,
otoño que precede al invierno;
un invierno diviso a lo lejos,
lejos no veo más que al invierno,
el invierno se cierne en mi pecho,
en mi pecho sólo el invierno;
invierno de manta y estufa,
estufa en mi cráneo desierto,
desierta la noche en invierno;
invierno que viene,
invierno que viene solo,
invierno que viene frío.

miércoles, 24 de agosto de 2011

Despierto

Despertando a cada latido,
observando que seguías allí con tu mirada oculta en los sueños,
mientras los míos estaban delante de mis ojos.


Tu pecho desnudo subiendo,
bajando;
mi mano agarrando la tuya,
recorriendo tu brazo inerte y mi boca bebiendo de tu pelo revuelto,
el fragor de la batalla tan solo ya humeando,
pero mis entrañas incendiadas
y yo embebido de ese fuego,
mirando,
contemplando en la penumbra tus rescoldos:
los labios finos, rosados, saciados;
las manos blancas, largas, desgastadas;
los pechos escuetos, serenos, besados.


Tu corazón marcando el paso,
tu cabeza desentendida entregada al sueño 
y tu sexo recuperándolo.
Y yo perdido en ti.

lunes, 13 de junio de 2011

Gritos en silencio (V)

Palabras en el tintero,
jardines de letras insomnes,
perdidas,
deformadas en suertes degeneradas,
palabras,
sólo palabras.
Palabras mudas, 
silenciosas como petardos del infierno
danzando al son de oraciones sin predicado,
la débil fortaleza de la palabra dicha
hundiéndose en las sombras 
                                oscuras 
de un pozo sin fondo
infinito.

Tantas cosas ocultas:

gestos,
abrazos,
sonrisas, 
miradas,
roces,
frío y calor,
ojos descarnados por el fuego de la distancia,
manos desolladas por la fuerza de la impotencia,
pies helados por la soledad de las sábanas ásperas
oídos sordos de gritos en silencio.


Un gran silencio.
¿Y después?
Mi sangre temblando en las venas de otro,
mi espalda agrietada,
mi boca susurrando sinsentidos al vacío,
y el miedo...
Claro.
El miedo.

jueves, 5 de mayo de 2011

Mareos

Es tarde, tardísimo;
y cada vez más lejano
padezco
-en pecho, ojos y manos-
la cruel sensación 
de desequilibrio y mareo 
ante la realidad que irradia el presente.
Insomne y exhausto,
con la mera compañía del teclado que percuto con la ansiedad de un enfermo sin cura,
con ella dentro metida,
abierta mi piel de par en par
y sangrante;
ciego de ver sus ojos,
de admirar el contorno de su figura (mil veces recorrida) vetada,
manco de negar una caricia que me abrasa,
de rozar "accidentalmente" el pelo que ahora se me prohibe revolver.
Negado el gusto recurro al olor,
el mareo aturde y aspiro más fuerte,
convencido,
anestesiando el dolor si te respiro,
cojo aire,
mis venas bombean metralla
a mis pulmones,
invencibles, irreductibles,
mientras yo (mis restos)
reducido a la mínima expresión por las luchas de mi interior,
chapoteo en el inmenso océano de la -imbécil- esperanza.

miércoles, 27 de abril de 2011

Sonrisas imperfectas

Dibuja mil sonrisas imperfectas
con tus pinceles nunca vistos
en la tierra de los que andamos con las manos,
destrúyeme otra vez
con brochazos angustiosos
que pintan corazones despegados del pecho,
hazme escribir palabras irrefrenables
con plumas que destintadas sobre mis ojos
me ciegan en la pura luz de tu presencia,
camina ligera sobre mis labios
con tus dientes que son cuchillos
en la mantequilla de mis recuerdos,
vuela y abre los brazos
aleteando en mi cuerpo herido
aterrizando sobre mis huesos rotos,
revuelve mi pelo mojado
por bañeras de madera ajena
donde el agua dibujo casas de árbol,
dibuja mil sonrisas imperfectas
con tus manos que me rozaron
hechizando sombras moribundas.

sábado, 16 de abril de 2011

Versos manchados

Mis pensamientos se agrietan,
las cenizas de tus incendios se enquistan
en mis heridas abiertas
y me despierto sudando en la noche,
imaginándote;
terribles imágenes que pelan mi corazón a machetazos,
se empequeñece mi sonrisa
al recordar...
Al recordarlo todo.
Mil preguntas y mil silencios punzantes,
me remuevo el pelo
y escarbo en mi cráneo,
araño los deseos que me percuten,
esos que no se van 
y me están quebrando,
araño la música que suena 
y que me entrega a la desesperación
de mis manos vacías,
araño mis recuerdos 
hermosos,
queriendo cambiar el rumbo,
pero ¿dónde está el timón?
Me despierto sudando en la noche,
mirando
las sábanas negras,
y no son mis brazos quienes te envuelven,
ni mis piernas quienes se enredan,
ni mi boca la que se pierde por tus rincones
profundos,
deliciosos recuerdos los que poseo,
crío cuervos con ellos.

martes, 8 de marzo de 2011

Reto

Las manos
mías
-tuyas-,
y el cielo
de tu boca,
mi paladar
sabroso -de ti-,
delicioso argumento
tus brazos rodeándome,
mi cuerpo enganchado
a las manos
tuyas
-mías-,
agárralas,
no sueltes,
no ahora,
agarra fuerte
y vuela,
toca el cielo
para dejar caer
tu cuerpo
en las manos
mías
-tuyas-.

miércoles, 16 de febrero de 2011

Cuentos (III) La llave

La ventana se volvió a abrir, si es que alguna vez estuvo cerrada.


Aquella llave, que una vez estuvo atada a una piedra preciosa pintada por tus manos y navegó por los mares del norte desde que partió de los acantilados, volvió a penetrar en la cerradura de mis entrañas. Esa llave que abre ventanas entornadas, que abrió puertas de bosques, que bailó en nuestras manos 


y en nuestras lenguas,


que nos hizo volar a rincones secretos por donde pasaban miles de personas, que nos abrió las murallas de las fortalezas más vigiladas, que activó las llamas de lejanos volcanes. 


Si, esa llave volvió a penetrar en la cerradura de mis entrañas.

miércoles, 9 de febrero de 2011

Tropezar

El óxido adueñado de mis palabras en las últimas semanas me condena. Mi falta de palabras ante la realidad me asombra, por infrecuente, ante una situación indeseable, asumible supongo, pero triste. Nunca fui un luchador, no peleé en mi vida las cosas hasta la extenuación, hasta límites fuera de lo razonable que me llevaran a... Fuera de esos límites, precisamente.


Esta vez me desfondé, intenté por mil caminos y cien mil atajos, di millones de rodeos, muchas curvas, tropecé incansablemente, tropecé como jamás había tropezado. Me caí, me levanté, me agarraron de la mano para continuar y yo abracé esa mano sin pensar, ingenuo y convencido de mis deseos.


Y perdí. 


Pero si algo he comprendido es que la pelea por lo que se quiere nunca sobra, y que el hueco para el arrepentimiento no existe, ese hueco no. Sólo hay lugar para esa melodía de piano que quedó pendiente...


Y volvería a tropezar.

jueves, 11 de noviembre de 2010

Micropoema del deseo que me consume (II) Piernas

Piernas cruzadas con piernas,
pelos enredados,
mis manos entre tus dedos,
mis ojos entre tus labios,
¿y mis labios?
Mis labios entre tus piernas.

viernes, 29 de octubre de 2010

Se

¿Y qué es?
Yo qué se.
Tengo 23 años,
no debo saber nada aun.
Pero te siento,
-porque no te veo-
y se me eriza la piel,
me tiembla la mirada,
mis manos surcan tu rostro
suave,
mis ojos recorren los tuyos.
Estás aquí,
duermo solo
y contigo;
tierna,
bella sensación,
una nube dulce
me acaricia la frente,
¿dónde hay muros?
Quiero estrellarme, 
saciarme de verdad,
de esta verdad,
del imposible que jurabas
transformado en realidad.


¿Y qué es?
Qué se yo,
sé que tengo una cita,
una X marcada,
que miro 
-re-
y cuento,
cuentatrás.

miércoles, 4 de agosto de 2010

En la noche

Y las palabras retumbaban en su cabeza como un martillo en el yunque, vigorosas y constantes; le absorbían cualquier otro pensamiento y le sumían en un estado de desesperación. Su ansía voraz de expresar los sentimientos que habían anidado en su interior era mayor a ninguna otra cosa; le obsesionaba que supiera, que entendiera el porqué actuaba así, la mera idea de perderla le resultaba insoportable, pero no quería tener que arrepentirse de no haber entregado hasta la última gota de aliento.


Andaba en la noche, meditabundo, cabizbajo, ni un alma en las oscuras calles de su nuevo barrio. Sentía que esas calles eran suyas, pero él quería su boca, sus ojos posados sobre los suyos, sus manos, no soledad y oscuridad sobre el asfalto. De continuo imaginaba lo que podía ser y no era, suspiraba y buscaba su delicada silueta en cada esquina, soñaba el encuentro prohibido, el abrazo infinito, la brutalidad de sus lenguas engarzándose en una espiral que los enfilara hacia el abismo más profundo de la pasión, donde sus cuerpos pelearan entre sábanas revueltas y gemidos desgarrados por la felicidad.

Y lo peor de todo es que sabía que casi todos los elementos jugaban en su contra.

sábado, 31 de julio de 2010

Paquetes

¿Y qué más da si llueve en mi nueva ciudad, si yo sonrío?

Hay paquetes que vuelan, que pasan de mano en mano desde su origen hasta su destino, y todas esas manos que no saben que transportan se pierden muchas octavas maravillas del mundo. Muchas palabras que viajan en busca de ojos que las devoren, significados deseosos de ser descubiertos, imágenes impacientes de ser contempladas en toda su belleza, y una infinita sucesión de elementos que hacen que la distancia se achique y las sonrisas se aúnen, los ojos se reúnan de nuevo en espacios etéreos e inmunes, y las manos se enlacen invisibles al mundo exterior.

Puede llover, tronar y aullar el viento, lo miraré feliz por la ventana.

martes, 6 de julio de 2010

Deseos

Mis energías son tuyas,
el roce de tus manos en mi piel
las chispas del fuego infinito
que avivas,
que me quema el alma
espoleando incesante
la llama de lo prohibido;
deseos coincidentes,
dentro de dos caminos lejanos
podemos,
tú no lo sabes,
pero podemos.
Tus ojos confiesan que quieren,
los míos sufren tus ausencias
con luto devorador,
y sienten que su vida es esta,
tu imagen en mi,
reflejada en mi sonrisa,
y no la pena asesina que me aplaca el alma;
tus abrazos son oxígeno,
tu pelo en mi cara alimento,
mi espalda ríe cuando tus manos la recorren
y si te alejas mis piernas tiemblan.


La felicidad no está tan allá, 
sólo dos pasos tras el muro
y ahí esperaré yo,
para subirte a hombros
y ser los seres mágicos
de nuestros cuentos,
pero muy reales,
tanto que lloremos juntos
de alegría,
de esa alegría que sólo he sentido en tus brazos,
en los abrazos puros que me regalas,
en momentos que existen porque existes tú,
en lugares marcados porque los marcas tú.


Hay cosas contra las que no debemos luchar,
los sentimientos,
la mecánica del corazón,
ese tic tac imparable que es el amor,
que nos ha unido brutalmente
hasta el más extremo sufrimiento,
hasta la mayor de las dudas.


Quiéreme, 
déjate llevar,
escucha por fin tu corazón,
ese que me golpea cuando me tomas,
ese que me susurra los deseos de tu interior.





Mi fuerza la creas tú,
tus miradas sinceras,
lo que no dices con palabras,
lo que muestra el ardor guerrero de tus mejillas,
coloreadas,
del rojo de la pasión inexplicable,
de la más brutal de las uniones,
ésta,
que nos junta y nos separa
invitándonos a sufrir,
a disfrutar;
la dualidad perenne del amor más exacto,
imperfección depurada
creada para sonreír llorando. 

viernes, 2 de julio de 2010

Ardo

“El que ama, arde.
Y el que arde vuela a la velocidad de la luz"

                                 José Val del Omar



A mi me arde el pecho, 
la cabeza de pensar en ti,
las manos de frotarlas
en tu pelo,
la imaginación de imaginarlo,
los ojos de verte.
Porque en la espesura de la noche
te veo,
mis oídos te oyen
y mi nariz respira tu aroma
de mujer,
mujer que te siento,
en cada uno de mis huesos 
huele a ti,
miles de fotos tuyas en las paredes 
de mi cuerpo, ardiendo,
prendiendo la mecha que me devora
en tu ausencia,
corta pero eterna.

martes, 29 de junio de 2010

Un día en el parque, entre cajas...

Ha sido una noche inolvidable
como todas las que pasan en un parque.
¿No serás tú? ¿No serás tú?
Quizás no importa el sitio y eso está de más.

Si de todos mis delirios y mis cuentos
sólo el tuyo ha mejorado el argumento,
¿no serás tú?, ¿no serás tú?
Quizás no importa el tema y eso está de más.
*



Y cargo cajas llenas de ansiedad, de miedos terribles que me acechan cada noche, de lágrimas que escondo para verter a solas, de la brutalidad de sentimientos puros y brillantes luchando contra paredes de acero, de tantas cosas que a veces el peso es imposible, me vence.


Pero ahí estás tú, tus manos, esas que me han acariciado hasta dormirme, esas que me han rodeado hasta sentir que el resto de cosas no importan, esas que me han reventado de placer, esas manos que agarro incluso cuando no están cerca, esas manos levantan las cajas negras de mis hombros, y me elevan después muy por encima, me envuelven en pañuelos de la seda más suave y me hacen surcar vientos lejanos, mares frescos y lagos tibios, me llevan a Cracovia, a Berlín y al pueblo más recóndito, me posan en las faldas del Monte Fuji, en los corales de Los Roques o en las finas arenas de las calas más apartadas.


Y si, suena a cuento, pero la realidad es demasiado difícil de ficcionar. Es real como sólo lo puede ser la vida, tan brutal como sólo sabe serlo la vida.




* Un día en el parque - Love of Lesbian

miércoles, 23 de junio de 2010

Píntame

Mi sangre nace 
de pálpitos brutales,
se fusiona con el viento
más allá del infinito alcanzado
a tu lado,
ahí donde toda pieza encaja,
donde mi cuerpo ha descubierto un lecho
en el que fundirse cada noche.
Un lecho soñado,
pero posible
de verdad,
posible.

Ahora píntame,
pinta esta piel que tiembla a tus roces,
reviéntala a brochazos de pasión;
con el color de tus ojos
inúndame hasta desbordarme
más aun,
más que la última vez,
tan brutalmente que mis imágenes sean borrosas,
que se empañen con la agilidad de tus gemidos,
ensordéceme hasta el fin,
envuelve mi memoria con un velo
inmune al tiempo
que aborrezco,
maldito,
difumínalo con tus caricias
y deténlo cuando alcancemos el borde de la locura,
ese éxtasis que me enloquece(s),
hazlo infinito mi amor,
susúrrame que olvide al tiempo,
que te tengo,
que me tienes,
y que guarde el paraguas
pues no lloverá más,
vamos a sonreír al Sol,
agarrarnos la mano y correr
locos los dos,
embriagados por el todo,
por la vida,
nuestra vida.

domingo, 6 de junio de 2010

Revoltijo de pensamientos...

Robando besos al tiempo,
abrazándome a posibilidades remotas,
posibles,
esperanzadoras.
En tus manos está,
esas manos que acaricio con mi rostro,
que con mi pelo juego en ellas,
que las agarro,
cierro los ojos y vuelo
lejos,
tan lejos que no tenga que mirar a los lados,
tanto que deje de robar tus besos al tiempo,
tanto que el tiempo deje de robarme tus besos.

Doy un paso adelante,
confieso,
lo que jamás debí decir,
palabras vedadas,
tabú
(como nosotros).
¿Cómo explicar lo que mueve un corazón?
Esa mecánica
que me explicaste con literatura,
un cuco que va y viene,
canturrea en los pechos
e impregna la mente de sensaciones,
deseos prohibidos,
todo eso y mucho más:
imanes que unen miradas,
ojos que se enredan fugaces,
bocas que se besan eléctricas,
pieles que...
¿Cómo explicar tu piel?

Tu piel me ha robado al sentido común;
la he tenido conmigo,
y ahora es un mero sueño,
un deseo infinito,
que me azuza cada día,
brutal,
me posee el deseo,
tu piel...
Tiemblo por tenerla,
tiemblo hasta el tuétano,
tiemblo como aquel día,
aquel día...
¿Cómo explicar lo que nos unió aquel día?
Cócteles, tabaco de liar, calle La Palma,
¿algo así, quizá?

Los recuerdos surgen revoltosos,
mi cabeza es un vendaval,
escribo ahora sobre mil cosas,
diferentes,
pero iguales a la vez,
tú lo sabes,
tú me entiendes,
cada palabra es para ti,
y tiemblo
-otra vez-,
pero no tengo miedo a nada,
porque nada me importa,
y recalco que,
sobretodo,
nadie me importa,
ya lo sabes,
ya me entiendes.

Quiero gritar
hasta que me rompa la garganta.