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martes, 14 de agosto de 2012

viernes, 22 de julio de 2011

Encerrado

El final está lejos.
Siempre.


A veces, incluso, toca encerrarse.
O que te encierren.
O despertar encerrado cuando te dormiste bajo las estrellas.



Pero supongo que los barrotes están para doblarse.
O no están para eso,
pero sigo haciendo fuerza.

miércoles, 22 de junio de 2011

Revelando una noche sin sueño

Fotografío la oscuridad de esta noche densa,
añado negativos a esta colección sin dueño,
paso por el revelador mis miradas y mis sueños,
mis ojos después;
agrio baño químico que no escuece más que las heridas.
Con pinzas me arranco las costras secas,
no duele,
no dueles más,
o quizá es la costumbre.

martes, 22 de febrero de 2011

Buenos Aires cuatropuntocinco (I)

"Buenos Aires cuatropuntocinco", la película que fui a rodar a Buenos Aires en 2010 ha sido seleccionada para participar en la sección ZonaZine del XIV Festival de Cine de Málaga.

Mis palabras serían pocas, así que os dejo el cartel. El trailer llegará pronto...

cartel BsAs cuatropuntocinco

martes, 26 de octubre de 2010

Viaje austral (II) Perito Moreno



La inmensa profundidad de las montañas, la nieve virgen que baña el paisaje, el agua, calma y gélida, acompañada de un silencio tenso, y que aguarda al hielo resquebrajarse para desprenderse furioso y de forma ensordecedora.



Los inicios de la primavera permiten que no haya una horda de turistas, sino que apenas unas decenas deambulemos extasiados por los varios kilómetros de vistas al mágico Perito Moreno.

El día es perfecto. Un Sol rotundo hace brillar el hielo, la nieve y el majestuoso Lago Argentino. Sólo alguna nube pasajera adorna el intenso cielo azul, y difumina las montañas de las que surge el glaciar.

Y es raro, el cerebro se ralentiza al máximo, se detiene a saborear la violencia de la naturaleza, una sensación no definible con palabras se adueña de uno y sólo algún destello alumbra la mente. Pocos.

lunes, 11 de octubre de 2010

Viaje austral (I) Ushuaia

Ushuaia, el fin del mundo. 


Lo es, más que otra cosa porque el mundo podría acabarse aquí, de tan bellos paisajes y sensaciones.


Desde el glaciar Martial, a unos 1200 metros de altitud, que subí a pie. Podría asegurar que fue la mejor experiencia de mi vida, las mejores vistas y unas sensaciones indescriptibles. Los Andes y sus gigantescas montañas, el océano, el arcoiris que nos saludó, la nieve, el frío... No hay palabras.

viernes, 2 de julio de 2010

Ardo

“El que ama, arde.
Y el que arde vuela a la velocidad de la luz"

                                 José Val del Omar



A mi me arde el pecho, 
la cabeza de pensar en ti,
las manos de frotarlas
en tu pelo,
la imaginación de imaginarlo,
los ojos de verte.
Porque en la espesura de la noche
te veo,
mis oídos te oyen
y mi nariz respira tu aroma
de mujer,
mujer que te siento,
en cada uno de mis huesos 
huele a ti,
miles de fotos tuyas en las paredes 
de mi cuerpo, ardiendo,
prendiendo la mecha que me devora
en tu ausencia,
corta pero eterna.

viernes, 21 de mayo de 2010

Susurros que abrazan

Desde el fondo del mar surge un suspiro, un susurro inaudible, imperceptible.

Exhala energía y pasión, una pasión desgarradora e ilimitada, como ella, con sus largos brazos que hacen temblar los cimientos de mi interior, que recorren un camino desproporcionado e infinito, que me agarran suavemente y de los que no quiero soltarme. El tibio aliento que desprende me ruboriza, siento su respiración en mis ojos y me altera su aroma, que me invoca mundos lejanos, donde aun existen princesas y duendes, hadas y elfos, príncipes a caballo luchando por causas justas y dragones que protegen castillos.

La rugosidad de las rocas en las plantas de mis pies, el ruido del mar a cientos de metros por debajo, las nubes expectantes por encima, las gaviotas con sus cantos a mi alrededor. Me arrojo al vacío.

Con los ojos cerrados noto el aire recorrer mi rostro con vigor, percibo el aroma a sal acercarse, casi siento las cosquillas que los delfines me provocan en la tripa. En mi caída algo me envuelve, algo tan suave como su piel, con un tacto delicioso que me recoge y me acaricia, me remueve el pelo y después me deposita en el agua.

Mi vértigo desaparece, el miedo se esfuma y mi corazón se derrite como el lacre, gota a gota va impregnando mi alrededor, siento el calor de la sangre embaucarme junto al frescor marítimo en un sueño del que no veo final, me rindo al poder de las olas, buceo, nado y me fundo con los susurros, con sus susurros...

viernes, 9 de abril de 2010

Italia (IV) Panorámica fiorentina

Desde Belvedere, quizá el más bonito atardecer que han contemplado mis ojos.

miércoles, 10 de marzo de 2010

Berlín (II) East Side Gallery

¿Qué hay en nuestro inconsciente?



Abrimos la caja de los truenos, y surgen los miedos.



Aun hay mensajes esperanzadores...



Paz y amor. ¡Qué utopía! ¿Es tan difícil?



Hay que mancharse las manos, mojarse. Palmo a palmo.



Todos somos diferentes, no nos dejemos llevar. Quieren una masa alienada, dirigirnos.



Y las cosas pasan por algo.



Aun quedan muchos muros por caer.

domingo, 28 de febrero de 2010

Granada (I) Una pared idealista

Uno de los (muchos) rincones mágicos de Granada.


Y no sólo magia desprende esta pared, sino idealismo, fuerza, energía, esperanza, y sobretodo, y muy por encima de todo lo demás: VIDA.

sábado, 13 de febrero de 2010

Berlín (I) Sachsenhausen

Viaje al horror.

Sachsenhausen, campo de trabajos forzados primero, y de concentración después, es una pequeña y digna muestra de la barbarie que el ser humano es capaz de cometer.

Imprescindible visita para quien vaya a Berlín. Admirable como algunos países respetan a su memoria histórica, envidiable diría.


"El trabajo os hará libres"


"ZONA NEUTRAL.
Se disparará sin previo aviso"


Cada loseta representa un barracón, ya que la mayoría fueron destruídos.


Prisión especial de la Gestapo.


"Hombres de las SS tenían un dicho para los recién llegados,
señalando a las chimeneas del crematorio decían: Hay un camino
para la libertad, ¡pero sólo a través de esa chimenea!"

lunes, 14 de diciembre de 2009

Diálogos de cine (II) Paris, Texas. Peepshow.



(Cabina de un peepshow. Travis y Jane. Una mampara les separa. Él la ve a ella, pero ella a él no.)

Jane - Hola.
Travis - Hola.

(...)

T - ¿Puedo contarte una cosa?
J - Claro, lo que quieras.
T - Es un poco largo.
J - Tengo tiempo de sobra.

(Travis gira su silla para no verla)

T - Conocí a unas personas.
J - ¿Qué personas?
T - Una pareja. Estaban muy enamorados. La chica era muy guapa, unos 17 o 18 años. Él era bastante mayor, un poco salvaje y rebelde. Ella era muy guapa, ¿sabes?
J - Si.
T - Y juntos convirtieron todo en una aventura. A ella le gustaba, incluso ir al supermercado se convertía en una aventura. Siempre reían por tonterías. A él le encantaba hacerla reír, y no se preocupaban por lo demás, porque lo único que querían era estar juntos. Siempre estaban juntos.
J - Parece que eran muy felices.
T - Si, lo eran. Eran muy felices, y él la quería más de lo que creía posible. No soportaba estar lejos de ella durante todo el día cuando iba a trabajar. Dejaba los trabajos por estar con ella en casa, y buscaba otro trabajo cuando se terminaba el dinero, y lo volvía a dejar. Al poco tiempo, ella empezó a preocuparse.
J - ¿Por qué?
T - Por el dinero, supongo. Por no tener suficiente, por no saber cuando llegaría el próximo ingreso.
J - Ya, conozco esa sensación.
T - Él empezó a destrozarse por dentro.
J - ¿Qué quieres decir?
T - Pues tenía que trabajar para mantenerla, pero no soportaba estar separado de ella.
J - Comprendo.
T - Cuanto más tiempo estaba lejos de ella, más loco se volvía. Pero después empeoró, se volvió loco de verdad. Empezó a imaginar cosas extrañas.
J - ¿Cómo qué?
T - Pensó que veía a otros hombres cuando él no estaba. Cuando volvía a casa, la acusaba de pasar el día con otro. Gritaba y rompía cosas en la caravana.
J - ¿La caravana?
T - Si, vivían en una caravana.
J - Perdona, ¿estuviste aquí el otro día? No quiero ser pesada...
T - No.
J - Por un momento, creí reconocer tu voz.
T - No, no era yo.
J - Sigue por favor.
T - Después, empezó a beber, y a llegar tarde para ponerla a prueba.
J - ¿Qué quiere decir ponerla a prueba?
T - Ver si se ponía celosa.
J - ¡Jaja!
T - Él quería que se pusiera celosa y no lo conseguía. Se preocupaba por él y eso le desesperaba.
J - ¿Por qué?
T - Porque pensaba que si ella nunca se ponía celosa era porque realmente no le importaba. Entonces, una noche le dijo que estaba embarazada. Estaba de 3 o 4 meses y él ni siquiera lo sabía. Todo cambió de repente, dejó de beber y consiguió un trabajo fijo. Estaba convencido de que sí le amaba, porque llevaba un hijo suyo. Él pensaba dedicarse a formar un hogar para ella. Pero empezó a ocurrir algo raro.
J - ¿Qué pasó?
T - Ni siquiera lo notó al principio, pero ella empezó a cambiar. Desde que nació el niño se irritaba con todo lo que la rodeaba, se enfadaba por todo. Incluso el niño le parecía una injusticia. Él seguía intentando que todo fuera bien para ella; la compraba cosas, la sacaba a cenar una vez por semana, pero nada parecía satisfacerla. Durante 2 años, luchó por volver a estar unidos como al principio. Pero, al fin, supo que eso no resultaría. Así que volvió a la bebida, pero esta vez en serio. Cuando llegaba tarde a casa ella ya no estaba ni preocupada ni celosa, sólo enfurecida. Le acusaba de tenerla atada por haberle hecho un hijo. Le dijo que soñaba con escaparse.

Sólo soñaba con una cosa: escapar.

Ella se veía a si misma corriendo por la noche desnuda por una carretera atravesando campos y cauces de río, siempre corriendo. Y siempre justo cuando estaba a punto de conseguirlo, él aparecía y siempre la atrapaba. Aparecía justo para atraparla.

Y cuando le contó esos sueños, él los creyó.

Sabía que tenía que atraparla o le dejaría para siempre. Así que ató una campanilla a su tobillo para poder oírla por la noche si se levantaba de la cama. Pero ella aprendió a silenciarla con un calcetín. Poco a poco consiguió escurrirse de la cama y salir al exterior. Una noche la descubrió cuando se cayó el calcetín, y la oyó intentar correr hacia la carretera. La cogió y la arrastró a la caravana, la ató a la cocina con su cinturón, la dejó allí y volvió a la cama. Se tumbó a oírla gritar. Entonces, oyó gritar a su hijo, sorprendiéndose porque no sentía nada. Todo lo que quería era dormir.

Y por primera vez, deseó estar lejos de allí.

Deseó estar perdido en un vasto país donde nadie le conociera, algún sitio sin gente, ni calles. Soñó con ese sitio sin conocer su nombre, y cuando despertó, estaba ardiendo. Había llamas azules quemando sus sábanas. Corrió a través de las llamas hacia las únicas personas que amaba.

Pero se habían ido.

Sus brazos estaban ardiendo, se lanzó fuera y rodó sobre el suelo mojado. Luego corrió. Nunca miró atrás hacia el fuego. Sólo corrió. Corrió hasta que el Sol salió, y no pudo correr más. Cuando el Sol se ocultó, corrió otra vez. Durante 5 días corrió así, hasta que todo signo humano desapareció.

J - Travis...
(Travis gira de nuevo su silla, esta vez para ponerse cara a cara con ella. Él la ve, pero ella sigue sin verle)
T - Si apagas la luz ahí dentro, ¿podrás verme?
J - No lo sé, nunca lo he probado.
(ella apaga, se ven ambos)
T - ¿Puedes verme?
J - Si.
T - ¿Me reconoces?
J - Oh, Travis.
T - He traído a Hunter conmigo. ¿Quieres verle?
J - Si... (ella está muy emocionada) Deseaba tanto verle que incluso no me atrevía a imaginármelo. Anne siguió mandándome fotos suyas, hasta que le pedí que no lo hiciera. No podía soportar el dolor de verle crecer y echarle de menos.
T - ¿Por qué no se quedó contigo, Jane?
J - No podía, Travis. No tenía lo que él necesitaba. No quería utilizarle para llenar mi vacío.
T - Te necesita, Jane. Y además, quiere verte.
J - ¿De verdad?
T - Si, te está esperando.
J - ¿Dónde?
T - En la ciudad, en un hotel. El Meridian. Habitación 1520. Mil quinientos veinte. (Travis va a colgar y marcharse)
J - No te irás, ¿verdad? (Jane golpea la ventana desesperada)
T - No puedo quedarme, Jane.
J - No te vayas. No te vayas... (Jane es la que se gira ahora, dando la espalda a Travis) Después de que te fuiste solía soltarte unos discursos muy largos. Solía hablarte a todas horas, aunque estuviera sola. Durante unos meses estuve hablándote. Ahora no sé qué decir. Era muy fácil cuando sólo te imaginaba, incluso imaginaba que me contestabas. Teníamos largas conversaciones. Los dos. Era casi como si estuvieras allí.

Podía oírte, verte, olerte. Podía oír tu voz.

A veces, tu voz me despertaba. Me despertaba en medio de la noche como si estuvieras en la habitación conmigo. Después, eso se desvaneció. Ya no pude imaginarte nunca más. Intenté hablar contigo en alto como solía hacerlo, pero no había nada.

No podía oírte.

Entonces, me di por vencida, todo se paró. Tú... desapareciste. Ahora trabajo aquí... Y oigo tu voz todo el tiempo. Todos los hombres tienen tu voz.

T - Le diré a Hunter que irás a verle.
J - Travis...
T - ¿Si?
J - Estaré allí.
T - Bien...
J - Hotel Meridian.
T - Si. Habitación 1520. (Travis cuelga y se va. Jane llora)

Paris, Texas de Wim Wenders.

viernes, 27 de noviembre de 2009

Italia (III) Mil y una noches de Luna

Tras dos milenios, ni las amenazas divinas rompen la magia de divisar Roma desde las alturas...

martes, 10 de noviembre de 2009

lunes, 2 de noviembre de 2009

Donosti (III) Peinando el viento


Peinando el viento, manejándolo o al menos eso intento. Persiguiendo apaciguar la tempestad que me acosa y me derriba. Solo, descorazonadamente solo, en este vendaval que todo arrastra con él.

sábado, 24 de octubre de 2009

Anochecer


¿Será perpetua esta sensación continua de anochecer?

Como apartar de mi,
este sino,
que me indica
a la vez
que me estruja el pensamiento,
un camino
borroso,
al que miro
confuso
y miedoso.

Anochecer, aléjate
deja paso a la luz,
lo suplico,
caen tus sombras
como dagas
se hunden
en la carne blanda
de mis entrañas.