Si me pusiera a escarbar con las manos en la tierra, luego cogiera una pala, una excavadora cuando no pudiera más, y después pidiera prestado la tuneladora más potente, y no me derritiera al atravesar el núcleo de la Tierra, tras muchos meses de duro esfuerzo minero (¡con casco y todo!), alcanzaría el punto exacto más lejano a mi casa.
Waitahora, en Nueva Zelanda. Ahí saldría, en medio de unos verdes montes idílicos, una zona que parece preciosa y donde se debe respirar una calma impresionante. Lo sé gracias a esta web, Antipodr, donde introduciendo el nombre de tu calle y de tu localidad, a través de las coordenadas te indica cuales son tus antípodas directas. Es una tontería que no sirve para nada, realmente, pero bueno, por curiosidad no está mal...
Además, por más curiosidad, busqué información de Waitahora, y también tiene su historia: es algo así como un parque eólico, que por lo que he leído es bastante polémico, ya que los vecinos de la zona se oponen, y hay una web y un movimiento contra estas instalaciones. La zona debe ser turística, porque hay varias páginas web con información de la zona, con rutas turísticas, alojamientos, gastronomía... En fin, un sitio para visitar, aunque un poquito lejos.