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jueves, 19 de enero de 2012

Sabores

Me privo de pocos suspiros,
acelero mi pulso,
acompaso mis labios al sabor de tus sabores,
huyo del mundo exterior para entrar en ti
y perder cada segundo de esta vida,
morder el pan de una sonrisa.


Profundo escarbo en el abismo insondable entre tus piernas,
los ojos cerrados,
el piloto automático en el on de tu cintura,
vaivén tan fresco como caudal de primavera,
tan sereno como fruta madura
a punto de caer.

viernes, 16 de diciembre de 2011

Don't let it go dark on me yet

Que no se apague,
no.
Que brille,
luz de tus ojos en los míos,
en mi camino,
en mis pasos.
Luz,
luz que da vida,
y que sobretodo da motivos.





Maika Makovski - Don't let it go dark on me yet

martes, 29 de noviembre de 2011

Un mes.
Te mueres viviendo un día a día que no es el tuyo;
olvidas cuando mirabas inocente,
olvidas que no siempre había un velo delante de tus ojos,
olvidas que no siempre se difuminó tanta vida en tan poco tiempo.
Tiempo,
sólo el tiempo borra las heridas que acuchillaron con saña,
olvida el tiempo que él mismo es culpable,
corre cuando quieres parar y se arrastra cuando quieres volar,
el tiempo,
fatal concepto que mide las penas y disuelve alegrías,
que alarga tormentos...
Un mes.
¿Es mucho o es poco?
Es un mes,
sólo tiempo,
tiempo para darse cuenta de la ausencia,
de la ausencia más presente,
la ausencia que levanta ampollas,
la ausencia que lastra una vida que ya no es la tuya sino una prestada,
violada, 
perturbada
y afligida por la suciedad de la añoranza,
de esa añoranza que es horrible y te violenta,
de esa añoranza que te dan ganas de reventar las paredes con tus propias entrañas,
esa añoranza que no palía una foto antigua,
esa añoranza que va tapándote los ojos a lo que era una vida,
la tuya, 
la realidad que ya no es tal,
que es otra,
que es ausencia, que es olvido,
que es recuerdos,
que es lágrimas,
que es impotencia y lamento y basura y cansancio.
Que es un mes, 
y que serán muchos.

jueves, 14 de abril de 2011

Mi primera combustión

Seis años después
reapareces y hablando sola,
resumes tu noria de vida en un solo café.
Y curado al fin, 

me permito el lujo de observar
tu pelo raro, y creo, 

que ahora fumas demasiado.
Y hablas como si te hubiera preguntado
de quién te vengabas

todo el tiempo que yo estuve a tu lado.

Y aun no sé

a qué diablos viene ahora tu llamada,
tiembla tu cuchara,

y eso nunca queda bien.
Di, 

di la verdad, 
llevas tiempo sin romper muñecos.
Pasados unos meses

alguien me ajustó de nuevo,
y queda un poco lejos

cuando me incendiaste
y ya soplaron las cenizas, 

volaron las cenizas.


Love of Lesbian - Mi Primera Combustión

domingo, 13 de febrero de 2011

Copiar

Copiar 100 veces al día:


"Continuaré mi vida normal (sin desesperar), continuaré mi vida normal (sin pensarlo), continuaré mi vida normal (como una oveja más)...

lunes, 11 de octubre de 2010

Viaje austral (I) Ushuaia

Ushuaia, el fin del mundo. 


Lo es, más que otra cosa porque el mundo podría acabarse aquí, de tan bellos paisajes y sensaciones.


Desde el glaciar Martial, a unos 1200 metros de altitud, que subí a pie. Podría asegurar que fue la mejor experiencia de mi vida, las mejores vistas y unas sensaciones indescriptibles. Los Andes y sus gigantescas montañas, el océano, el arcoiris que nos saludó, la nieve, el frío... No hay palabras.

martes, 6 de julio de 2010

Deseos

Mis energías son tuyas,
el roce de tus manos en mi piel
las chispas del fuego infinito
que avivas,
que me quema el alma
espoleando incesante
la llama de lo prohibido;
deseos coincidentes,
dentro de dos caminos lejanos
podemos,
tú no lo sabes,
pero podemos.
Tus ojos confiesan que quieren,
los míos sufren tus ausencias
con luto devorador,
y sienten que su vida es esta,
tu imagen en mi,
reflejada en mi sonrisa,
y no la pena asesina que me aplaca el alma;
tus abrazos son oxígeno,
tu pelo en mi cara alimento,
mi espalda ríe cuando tus manos la recorren
y si te alejas mis piernas tiemblan.


La felicidad no está tan allá, 
sólo dos pasos tras el muro
y ahí esperaré yo,
para subirte a hombros
y ser los seres mágicos
de nuestros cuentos,
pero muy reales,
tanto que lloremos juntos
de alegría,
de esa alegría que sólo he sentido en tus brazos,
en los abrazos puros que me regalas,
en momentos que existen porque existes tú,
en lugares marcados porque los marcas tú.


Hay cosas contra las que no debemos luchar,
los sentimientos,
la mecánica del corazón,
ese tic tac imparable que es el amor,
que nos ha unido brutalmente
hasta el más extremo sufrimiento,
hasta la mayor de las dudas.


Quiéreme, 
déjate llevar,
escucha por fin tu corazón,
ese que me golpea cuando me tomas,
ese que me susurra los deseos de tu interior.





Mi fuerza la creas tú,
tus miradas sinceras,
lo que no dices con palabras,
lo que muestra el ardor guerrero de tus mejillas,
coloreadas,
del rojo de la pasión inexplicable,
de la más brutal de las uniones,
ésta,
que nos junta y nos separa
invitándonos a sufrir,
a disfrutar;
la dualidad perenne del amor más exacto,
imperfección depurada
creada para sonreír llorando. 

martes, 29 de junio de 2010

Un día en el parque, entre cajas...

Ha sido una noche inolvidable
como todas las que pasan en un parque.
¿No serás tú? ¿No serás tú?
Quizás no importa el sitio y eso está de más.

Si de todos mis delirios y mis cuentos
sólo el tuyo ha mejorado el argumento,
¿no serás tú?, ¿no serás tú?
Quizás no importa el tema y eso está de más.
*



Y cargo cajas llenas de ansiedad, de miedos terribles que me acechan cada noche, de lágrimas que escondo para verter a solas, de la brutalidad de sentimientos puros y brillantes luchando contra paredes de acero, de tantas cosas que a veces el peso es imposible, me vence.


Pero ahí estás tú, tus manos, esas que me han acariciado hasta dormirme, esas que me han rodeado hasta sentir que el resto de cosas no importan, esas que me han reventado de placer, esas manos que agarro incluso cuando no están cerca, esas manos levantan las cajas negras de mis hombros, y me elevan después muy por encima, me envuelven en pañuelos de la seda más suave y me hacen surcar vientos lejanos, mares frescos y lagos tibios, me llevan a Cracovia, a Berlín y al pueblo más recóndito, me posan en las faldas del Monte Fuji, en los corales de Los Roques o en las finas arenas de las calas más apartadas.


Y si, suena a cuento, pero la realidad es demasiado difícil de ficcionar. Es real como sólo lo puede ser la vida, tan brutal como sólo sabe serlo la vida.




* Un día en el parque - Love of Lesbian

miércoles, 23 de junio de 2010

Píntame

Mi sangre nace 
de pálpitos brutales,
se fusiona con el viento
más allá del infinito alcanzado
a tu lado,
ahí donde toda pieza encaja,
donde mi cuerpo ha descubierto un lecho
en el que fundirse cada noche.
Un lecho soñado,
pero posible
de verdad,
posible.

Ahora píntame,
pinta esta piel que tiembla a tus roces,
reviéntala a brochazos de pasión;
con el color de tus ojos
inúndame hasta desbordarme
más aun,
más que la última vez,
tan brutalmente que mis imágenes sean borrosas,
que se empañen con la agilidad de tus gemidos,
ensordéceme hasta el fin,
envuelve mi memoria con un velo
inmune al tiempo
que aborrezco,
maldito,
difumínalo con tus caricias
y deténlo cuando alcancemos el borde de la locura,
ese éxtasis que me enloquece(s),
hazlo infinito mi amor,
susúrrame que olvide al tiempo,
que te tengo,
que me tienes,
y que guarde el paraguas
pues no lloverá más,
vamos a sonreír al Sol,
agarrarnos la mano y correr
locos los dos,
embriagados por el todo,
por la vida,
nuestra vida.

jueves, 25 de marzo de 2010

Tiempo, caminos y lista de la compra

El tiempo se acaba.

No sé lo que queda, ni tampoco lo quiero saber. Me obsesiona, es cierto, pero contar hacia atrás... No, por favor, no lo hagas. Todo es demasiado bueno para hacer el cangrejo, para pensar en futuros próximos pero aun borrosos, hay que caminar hacia adelante porque el camino se crea andando, pisando el cesped virgen del trozo de vida que nos quede juntos, aprovechando cada recoveco para disfrutar.

Perderse en mares azules llenos de olas que acaricien nuestros cuerpos, en primaverales bosques repletos de flores que empapen de aromas nuestras pieles, volar con esas alas prestadas por encima de las montañas más altas, alejados de ojos escrutadores y donde nuestros cuerpos no pesen, sólo sientan.

Buscar el color de tus ojos, seguir el delgado sendero de tus labios, redondear tus orejas y bucear en tu pelo, es la lista de la compra que redacto cada mañana, y aunque no pueda ser, pienso en ello, agarrado a tu mano, con la que aprendo a volar en mis sueños, y en los tuyos.

domingo, 28 de febrero de 2010

Granada (I) Una pared idealista

Uno de los (muchos) rincones mágicos de Granada.


Y no sólo magia desprende esta pared, sino idealismo, fuerza, energía, esperanza, y sobretodo, y muy por encima de todo lo demás: VIDA.

sábado, 5 de diciembre de 2009

¡Vive!

¿Y qué más da?
Al final todo se reduce
a lo mismo
-sentencias-.
Verdad
a medias,
falso
la verdad.
No llegas
o te pasas,
que te quedas corto,
y te da igual.
Basta ya,
de llorar
por rincones y gritar
en balcones.
Para de decir
que no hay razón
o motivo,
-siempre están-
que da igual,
que tú a lo tuyo.
Es verdad,
no falsees
lo que quieres
y no alcanzas,
lo que añoras
y no abrazas,
lo que amas
y no sientes.

Corre, busca, encontrarás.
Pon de ti,
es lo único valioso que posees,
recuerda,
tu y tu corazón,
siente,
sin mentiras,
sin escudos
autofabricados,
que solamente dañan,
con esa indiferencia procreada
desde la falsedad.

Rienda suelta,
al galope,
aprieta los dientes
y vive
¡vive!
(seguro que puedes)

sábado, 3 de octubre de 2009

Quizá será mejor marcharse...


Y al respirar propongo ser quien ponga el aire,
que al inhalar me traiga el mundo de esta parte.
Y respirar tan fuerte que se rompa el aire,
aunque esta vez quizá será mejor marcharse.

viernes, 4 de septiembre de 2009

Inoperancia

No voy a negarlo, ¿para qué?

Intuía que lo haría, intuía que iba a hacerlo. Tarde o temprano, pero lo sabía. ¿Qué iba a hacer yo? Nada. ¿Qué podía hacer? Nada, no podía hacer nada. Y no me siento culpable, de ninguna manera, ni ahora ni antes. En la vida las cosas no siempre vienen como las queremos, a veces vienen mal dadas y uno no puedo lamentarse continuamente por ello, es lo que hay, y es para todos. Ese era parte de su gran problema, no sabía aceptar la vida, no sabía que no siempre se ganaba.

Además, su habilidad enfermiza para fabricar dentro de su mente películas en la que todo el que le rodeaba salía más que mal parado, era terrible. Era muy difícil estar a su lado, aguantar, todo lo que imaginaba en su cabeza le hacía más y más daño, mucho más que la verdadera realidad. Eso provocó todo. Acabó con él. No lo podía soportar, no podía...

lunes, 4 de mayo de 2009

Orígenes

Este bicho era yo.

Y mis padres me cuidaban, o al menos intentaban que mi integridad física no se viera en peligro, puesto que era un cabronazo de toda confianza, o eso me han dicho, porque realmente yo no me acuerdo.

Me alegro de haber crecido donde he crecido, y mucho más por como lo he hecho, por este ambiente familiar del que no puedo tener queja, salvo la sobreprotección con la que a veces nos quieren controlar los padres, pero que siempre va enfocada por nuestro bien. Soy enormemente feliz por lo que me han dado y por lo que han hecho conmigo, por todo lo que me han enseñado y por el camino que me han guiado para en el punto en el que he tenido que elegir la manera de continuar, más o menos haya tirado hacia adelante con relativo éxito.

Muchos podemos decir esto mismo, pero como soy yo el que siente por mi y no por los demás, lo digo de mis padres, de lo que he visto y vivido durante estos 21 años (que van a dejar de serlo este mismo mes... ñañañ) y que me han hecho ser la PERSONA que soy ahora mismo.

Esto pretendía convertirlo en algo así como una felicitación del Día de la Madre -tardía-, pero bueno, lo uso como día de los padres, que vale igual.

sábado, 29 de noviembre de 2008

Hablaré

No me pidas que no te hable más del amor,
porque cada vez que pienso en ti,
se ilumina en mi
un enorme neón
que en púrpura y carmesí,
-como te gusta a ti-
reza así:

"AMOR"

Si, lo siento pero hablaré.
Y en lo que exprese podrás ver
que no alardeo,
sólo confieso
que en esta vida
deshumanizada y espesa,
aun quedan resquicios para la luz,
para una esperanzadora luz,
que a través de la niebla
se abre paso cegadora
desesperada,
con un fulgor intenso,
brillante,
como tú.

Si, lo siento pero hablaré,
a cada esquina,
a cada vaso
-vacío-,
a cada vagabundo solitario,
a cada paso que avance,
hablaré de esa luz
y de ese amor,
y de esas cosas inexplicables
que permiten
-gracias-
que la vida,
-errante-
prosiga su curso.

miércoles, 26 de noviembre de 2008

Decía que no quería

Me decía que no aguantaría más tiempo ella sola,
que el rugido del viento que entraba por su ventana
-abierta de par en par-
le olía demasiado a invierno,
le rompía en pedazos por dentro,
y pisoteaba su corazón.

No quería acabar mal,
en el fondo de un río,

o en medio de una vía.
Pero que no podría evitar,
que encontraran un día su cuerpo
muerto a fuego lento,

¡malditas pastillas!

O que se le fuera la mano

con la cuchilla en la ducha,

y se fuera a dormir.

Se quejaba que la nieve del tiempo

borraba las huellas de la ilusión.

que ya no veía ni en blanco ni en negro

las lágrimas tapaban el exterior.

que su pecho estaba rajado

y que había vomitado toda razón,

por seguir esta lucha que en vano

estaba pudriendo su corazón.


Se calló.

sábado, 22 de noviembre de 2008

El Lobo Estepario

(...) lo mismo que yo ahora me visto y salgo a la calle, voy a visitar al profesor y cambio con él galanterías, todo ello realmente sin querer, así hacen, viven y actúan un día y otro, a todas horas, la mayor parte de los hombres; a la fuerza y, en realidad, sin quererlo, hacen visitas, sostienen una conversación, están horas enteras sentados en sus negociados y oficinas, todo a la fuerza, mecánicamente, sin apetecerlo: todo podría ser realizado lo mismo por maquinas o dejar de realizarse. Y esta mecánica eternamente ininterrumpida es lo que les impide, igual que a mí, ejercer la crítica sobre la propia vida, reconocer y sentir su estupidez y ligereza, su insignificancia horrorosamente ridícula, su tristeza y su irremediable vanidad. ¡Oh, y tienen razón, infinita razón, los hombres en vivir así, en jugar sus jueguecitos, en afanarse por esas sus cosas importantes, en lugar de defenderse contra la entristecedora mecánica y mirar desesperados en el vacío como hago yo, hombre descarriado! (...)

Este es un pequeño fragmento de una obra demoledora con la deshumanizada sociedad en la que vivimos desde hace mucho tiempo, El Lobo Estepario, de Hermann Hesse. Nos cuenta la historia de un antihéroe que infeliz y solitario, nos muestra una visión de la vida, la muerte, el suicidio, determinadas conductas sociales... Es un libro que aunque corto, es denso como pocos; a mí me da la sensación que enseña y tiene una complejidad brutal, mucho más que la mayoría de libros de 600 o 700 páginas que pueda haber por ahí. En apenas 230 páginas desgrana con una precisión de cirujano multitud de reflexiones y pensamientos, que a pesar de ser escrito en la década de los 20, da la sensación de haber podido ser escrita en esta nuestra época, ya que los temas de los que habla siguen muy frescos.

Muy recomendable, salvo que tengáis pensamientos suicidas en estos días...

domingo, 2 de noviembre de 2008

Into the Wild, de Sean Penn

Into the Wild (Hacia la Naturaleza) no es una película al uso, no cuenta una historia más, ni siquiera se ubica en lugares comunes, ni tampoco transmite sensaciones corrientes en el cine de hoy día. Quien haya visto la película, y conociendo la historia, puede acusar a Christopher McCandless (o Alexander Supertramp) de egoísta, irresponsable, suicida y de otras muchas cosas, pero no se le puede dejar de reconocer que hizo lo que todos deberíamos reconocer con un aplauso enorme, el vivir su vida como quiso él.

Era SU vida y la vivió como ÉL deseó. ¿Qué hay de malo?

Dejó su familia, donó su dinero, abandonó su coche, se libró de toda carga y posesión, y se entregó a la naturaleza, a su propia razón de ser, a la vida que quería y logró disfrutar, hasta las últimas consecuencias. Viajó lo que quiso, y a donde quiso, hizo de su viaje su vida y su ilusión por seguir adelante era realizarlo.

Peliculón de Sean Penn, que marca de manera fabulosa los tiempos, nos deleita con imágenes absolutamente impresionantes, nos narra una historia fabulosa y llena de humanidad con soltura y carácter, nos muestra unos personajes que aportan, que añaden al conjunto final un granito para construir una montaña, nos enseña a un protagonista lleno de vitalidad, de idealismo y nos involucra en un relato que en todo momento parece real e imaginario a la vez.

Mención a parte guardo para la banda sonora memorable creada especialmente para la película por un genio, Eddie Vedder, cantante de Pearl Jam, que saca su lado más sensible ideológicamente hablando para montar unas canciones muy especiales, que suenan verdaderamente bien y que añaden muchos matices a las imágenes de la película. De esta banda sonora, precisamente, es la canción que dejo hoy en el reproductor. Si os gusta, buscar la banda sonora completa.


En fin, quizá la mejor película estrenada en 2007 para mí, junto con No Country for Old Men (No es país para viejos) y Le Scaphandre et le papillon (La escafandra y la mariposa).

No cuento mucho del argumento, verla.

miércoles, 29 de octubre de 2008

Serpentinas

Al abrir el tarro, un sinfín de serpentinas saltaron por todos lados. Cada una era más larga que la anterior, y dibujaban un mar de colores que crecía sin pausa. Rojos, verdes, dorados y púrpuras se extendían raudos, también azules, turquesas, rosas y amarillos surgían sin cesar.

Tal orgía colorista no tardó en ocupar por completo toda la habitación. Abrieron (si, abrieron) la puerta y comenzaron a expandirse también por la casa. No era capaz de entender lo que estaba sucediendo, sólo veía colores que dejaban un rastro que rápidamente era borrado por otro color, y éste por otro, y así continuamente. Era maravilloso. El agobio inicial se había transformado en alegría y felicidad, ya que las serpentinas además, no me ahogaron, a pesar de que lo llenaban todo, ni me hacían daño, aunque rodeaban todo mi cuerpo.

Una sensación inexplicable me recorría de arriba a abajo, sentía un suave calor febril, y notaba como si cada rincón de mi cuerpo estuviera acomodado sobre mullidos cojines de terciopelo. Las serpentinas de colores me acariciaban a su paso, fugaces, deliciosas, de inigualable belleza.

Poco a poco, entre el océano colorista que se había formado, se comenzaron a distinguir algunos grises. Tenues al principio, poco a poco se fueron tornando más y más oscuros. El calor fue en aumento y junto con el cambio del tono grisáceo de las serpentinas, el ambiente comenzó a ser desagradable, y la sensación de bienestar fue desapareciendo. También avisté algunas serpentinas negras que se precipitaban contra el suelo, casi deshechas.

Ya no notaba los mullidos cojines, sino el áspero contacto de cada serpentina ennegrecida. El agobio era mayor a pesar de la menor densidad de serpentinas, y los tonos grises y negros se adueñaron de aquel mar. Miré hacia abajo, y un escalofrío me recorrió la espalda; miles de serpentinas yacían a mis pies, negras, muchas de ellas hechas cenizas, alguna coleaba aun, mientras terminaba de perder la pizca de color que le quedaba, hasta quedar inerte, convertida casi en polvo.

Llegó un momento en el que ya no pude ver más serpentinas de colores por ninguna parte, sólo un espero manto negro que ocupaba todo el suelo, y me llegaba por las rodillas, despidiendo además un pestilente olor a muerte que lo impregnaba todo.

No podría explicar cómo ocurrió todo aquello, ni su inicio ni su final, pero las serpentinas empezaron a ennegrecerse y a morir cuando abrieron la puerta de la calle y el aire de fuera entró, ya que la mayor concentración de cenizas se encontraba a la puerta, abierta, apenas un paso fuera.