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lunes, 12 de marzo de 2012

Gritos en silencio (VI)

A veces llegan momentos en los que la energía y la fuerza para tirar no dan para más y dices "pues a tomar por el culo", y así es, a tomar por el culo. Nunca piensas que pueda llegar un día en el que se te quiten las ganas -mentira, no se te quitan las ganas, es que no hay más fuerzas- de seguir luchando por lo que más has luchado nunca, de pelear por lo que te has dejado la piel, de buscar los recovecos que los cuerpos han buscado siempre que se han encontrado, cuando los poderes y los deberes se quedaban al otro lado de la puerta y sólo importaba el querer.


Al final debe ser verdad eso de que los laberintos son imposibles, de que realmente no tienen salida, de que no hay lugar para buscar luces cuando las cosas empiezan bajo tierra y no hay manera de llevarlas a superficie. Supongo que me daré cuenta que la vida a veces tienen caminos marcados, de obligado paso, y desvíos prohibidos, que puedes tomar pero que nadie puede ver que tomas. Pues vaya putada.


Y ahora que sólo me quedan fuerzas para escribir, grito; aúllo en el silencio de un teclado húmedo de lágrimas doloridas por el esfuerzo, desplomo mi impotencia en las teclas insomnes que ponen en pantalla palabras una detrás de otra, expongo mi mierda asomada al cristal roto de la ventana, ventilo mi cuarto abriendo de par en par la puerta de la que tú tenías llave, me rajo los ojos que sólo buscan pasado. 


Yo no quiero futuro, quiero presente. Y no tengo energías para buscarlo.

jueves, 15 de septiembre de 2011

Pintando

Quisiera ser pintor,
para que las heridas abiertas fueran cicatrices por olvidar,
los miedos valentía
y los silencios no fueran más que nuestros ojos contemplándose.


Sólo pintaría un cuadro,
tonos pálidos y brochazos nocturnos,
respirar la pintura y elevarme,
aspirar hasta que no quedara un hueco de mi cuerpo sin el colorido veneno de tus mejillas,
detener el tiempo un instante
y después abrir mis venas al oxígeno asfixiado,
oxidar mi sangre,
aparcar la prisa en otro camino y tirar el pincel,
soplar hacia dentro de mis poros
y abrazar el lienzo.


Quisiera ser pintor,
para que los obstáculos fueran vencidos por flores,
que el resto del mundo fuera comparsa
y las noches orgías de cuerpos entrelazados.


Sólo pintaría un cuadro,
los disparos de tu mirada,
tus gritos atravesando mi sien,
tu pintalabios en mi lengua
tus dientes en mi piel
tus manos en las mías,
la noche, 
el día,
desayunamos mirando por la ventana,
nos miramos,
el cielo estalla
agárrame.

I can't get no sleep

Quiero saltar, bailar, sudar, levantar los brazos y gritar hasta ahogarme.


No por ser mítico deja de ser brutal.

lunes, 13 de junio de 2011

Gritos en silencio (V)

Palabras en el tintero,
jardines de letras insomnes,
perdidas,
deformadas en suertes degeneradas,
palabras,
sólo palabras.
Palabras mudas, 
silenciosas como petardos del infierno
danzando al son de oraciones sin predicado,
la débil fortaleza de la palabra dicha
hundiéndose en las sombras 
                                oscuras 
de un pozo sin fondo
infinito.

Tantas cosas ocultas:

gestos,
abrazos,
sonrisas, 
miradas,
roces,
frío y calor,
ojos descarnados por el fuego de la distancia,
manos desolladas por la fuerza de la impotencia,
pies helados por la soledad de las sábanas ásperas
oídos sordos de gritos en silencio.


Un gran silencio.
¿Y después?
Mi sangre temblando en las venas de otro,
mi espalda agrietada,
mi boca susurrando sinsentidos al vacío,
y el miedo...
Claro.
El miedo.

jueves, 20 de enero de 2011

Gritos en silencio (IV)

¿En silencio?
Ya no.
Ahora son verdaderos gritos.
Al viento, 
a quien escuche,
a tus dos oídos,
a tu cerebro,
a tu errónea visión de lo real,
a tus palabras miedosas
que me despiertan el terror.
Dos manos unidas me dijeron la verdad.
Tu cabeza entre mis brazos,
un segundo,
confesó. 
Tu boca no huyó
hasta que lo dijo todo sin hablar.
Tus alas me gritaban
ahogadas por tu miedo.
Mi pulso desbocado 
pospuso el abrazo eterno, 
el que nos une sin querer,
por ese sin querer que quiero.


Y grito que lo quiero.

miércoles, 3 de noviembre de 2010

Gritos en silencio (III)

Cómo hablar de mi vida sino tengo ganas.


El vacío más atroz:
el de los gritos en silencio.


Lléname de voces,
aprieta tus cuerdas vocales contra mis venas,
delgadas como alambres,
retorcidas,
asfixiadas en la soledad
de tu elixir
puro,
brillante,
hermoso.
Tus palabras retumban en mi cabeza,
inaudibles, ininteligibles.
Recuerdos borrosos 
que necesito mojar, 
inundar mi cerebro de ti,
proyectar tu luz en mi oscuridad,
reflejar tu sonrisa en mis miedos,
que amanezcan tus brazos en mi espalda,
que mis silencios no se oigan con tus risas.


Aflojar el nudo
que mi garganta ajada reclama,
y que tu lengua sea 
quien traspase mi yugular.
Grita en mi oído
y acalla
los silencios,
disipa las nubes oscuras,
echa a volar,
y yo te sigo.

sábado, 18 de septiembre de 2010

La noche de los lápices

Ve ese fuego en los ojos de su hijo, y que tan bien conoce. No ha olvidado después de más de 30 años la lucha, el fulgor de los pechos embravecidos, que, movidos por principios firmes, protestan sin miedo a la represión.

Diferentes generaciones unidas por una forma de actuar.

El orgullo a flor de piel, las lágrimas aflorando emocionantes por los ojos, la mujer que mira fijamente su creación, éste que grita, protesta, prosigue su pelea por lo que cree puede ser un mundo mejor.

Porque no se puede dejar que las cosas pasen porque sí.

Son diferentes los motivos, han cambiado las consignas, los lemas, las pancartas, los medios, han variado muchas cosas. Pero la combatividad debe continuar. Por eso siente ella que luchó, por el derecho a opinar, a protestar, por eso se siente orgullosa de su hijo, por no conformarse, por afrontar la búsqueda de soluciones a los problemas, por reclamar que sus derechos no sean aplastados por las ruedas del molino. Porque el espíritu rebelde no se pierda en la comodidad de los tiempos.

La lucha en la calle.

Desde la vereda observa, apartada, sin querer mostrarse demasiado, manteniendo las cautelas del miedo que aun invade su cuerpo en las manifestaciones, por las cargas policiales que vendrán cuando la masa avance, y que recuerda con toda crudeza, en su mente y en su piel. Una fina línea discurre entre los ojos de ella y él, pero en una sola dirección, él está ocupado en lo suyo, militando, ella está ocupada en él.

Porque los lápices deben seguir escribiendo.


Dedicado a los desaparecidos y supervivientes, todos ellos secuestrados, en la Noche de los Lápices.

viernes, 11 de junio de 2010

Gritos en silencio (II)

Un día lo tienes todo,
y durante tres no tienes nada.
Tres inmensos días,
con tres noches
infinitas,
la eternidad te engulle
y te devora,
el mar que antes te recogía de sus brazos
ahora te golpea,
envía sus olas poderosas
y te hunde,
la luz se difumina
ante tus ojos llorosos,
y los susurros que antes lamían tu oído
se han borrado en la violencia
de los segundos que pasan,
míseros,
de uno en uno,
acuchillando ilusiones
y a la vez,
corriendo deprisa
porque sientes que se acaba tu tiempo,
que se esfuma la posibilidad;
esa que anoche veías real
y que hoy...
Hoy lo ves todo mentira,
hoy padeces la traición
de los sentimientos
más puros,
las verdades se demuestran falsas,
los actos no acompañan las miradas,
las bocas,
ahora están solas.
Cuestión de matices,
vida normal aparentas,
y así,
con normalidad,
consigues normalidad,
nada más.
Las palabras más bonitas has dejado,
pero hoy tampoco dormirás aquí,
no besarás al amanecer
ni reirás abrazada a este cuerpo
deseoso,
de ti,
lo harás en otro lado,
y eso hiere,
mata lentamente a un corazón,
el saberte en otra cama,
en otra boca,
en otro cuerpo.


Y yo,
cansado de hablar en segunda persona,
me retrotraigo en mi interior,
cierro puertas y ventanas,
yo,
aguardo que salga el Sol de nuevo,
absorbo mis lágrimas en silencio,
en el silencio de mis gritos
y en el recuerdo de tus besos.

jueves, 27 de mayo de 2010

Agárrame

Agárrame,
agárrame.
Es un grito desesperado,
lo sé.

Agárrame.

Fuerte,
mírame,
dime esas pequeñas cosas
susurrando,
abrázame.

Vuelo,
sin soltarme
de tus ojos,
absorbido,
hechizado.
Grito por y de pasión,
pura y brillante.
Agárrame,
escucha como late mi pecho,
mírame.

¿Comprendes?
Nada más importa,
nada más,
agárrame,
siente,
nada más.

martes, 11 de mayo de 2010

Gritos en silencio

Rompería todos los moldes,
porque no me vale ninguno.

Un grito ahogado,
estancado,
yace en mi garganta.
Seco,
mi grito es mudo,
y aterrorizado
y bloqueado está,
no sale,
me acuchilla
el interior.
Sangre en mi paladar,
regusto amargo,
mis ojos captan
décimas de segundo
que asimilo en horas
y el grito es mudo,
ahí está,
desintegrándose en un limbo
de cuerdas vocales
que susurraron una vez,
y ahora el grito es mudo,
y la sangre se mezcla con el terror
y aplastan mi corazón
contra las costillas,
hacia abajo,
lejos del cielo
que una vez surqué,
y ahora el grito es mudo,
y me ahogo en mi propia sangre,
y los segundos parecen días,
siento mi propio final,
el regusto amargo,
el grito ahogado,
ya no más,
ya no más,
y el grito es mudo,
creo que voy a empezar a romperme,
astillas en mi piel,
la sangre me recorre,
soy amargo,
y el grito es mudo,
ya no más,
voy a cerrar los ojos,
a intentar respirar,
mi sangre en mis pulmones,
ahogo,
grito mudo,
no más
...
...
...