Es tarde, tan tarde que he conseguido hacerme con el portátil de mi hermano y puedo volver a actualizar, que tengo mono, coño. De los que estáis ahí al otro lado de la pantalla, a ninguno conozco, salvo a Belalugosi, pero siento que debo algo, que me faltan vuestras palabras en mis posts, que me falta leer las vuestras día a día. Que gilipollez, cuando justo hoy dos de abril ya, apenas hace 6 meses que tropecé y abrí este blog, el 2º de mi vida.
Cómo es el ser humano, se engancha a hábitos, que seamos sinceros, son absolutamente inútiles y no significan prácticamente nada, como esta absurdez que son los blogs, y este en particular, con sus 15 o 20 lectores más o menos habituales, que corresponden otra visita, y con los que se tiene más o menos una afinidad mutua. Pero esto es una pantalla, lo que veo ahora es una pantalla y donde deposito mis pensamientos en este mismo instante es una pantalla. También quien lea esto dentro de 10 horas, o 4 días, lo hará en una pantalla, y podrá sentirse de acuerdo o no, e incluso pensar que menuda mierda estoy contando, que a nadie le interesa esto o tal.
Y de eso hablo, de a quién le puede interesar todo esto. No lo entiendo, porque a mi mismo me interesa y no sé muy bien porqué. Pero es ver que Belalugosi, FAG, o Lene han actualizado, y me lanzo a leer sus textos o a admirar sus fotografías, veo que Maloles, Vanity o Solindonga me los he dejado por ahí y rápidamente pincho en el enlace para verlos. Siento pena por Vero o por Silvana, que dejan a un lado el blog -inteligente decisión, por cierto- por causas las que sean, y la verdad, no lo entiendo. Todos tenemos una vida, al margen de las respectivas pantallas tenemos un trabajo, o unos estudios, una familia, unas cosas que hacer, que dejamos para más tarde para actualizar y para leer a nuestros blogueros preferidos.
Y yo me pregunto, ¿por qué? Vale, es obvio que disfruto leyendo esa decena o veintena de blogs que sigo habitualmente, pero, joder, tiene que haber algo más, ¿no? ¿O me estoy rayando?