El miedo es tan libre como los vientos.
Y como tal
a un lado y a otro va,
irascible
imprevisible,
audaz.
Audaz mordiendo sonrisa,
tal que baila con espinas haciendo de brazos;
y audaz que no flaquea,
que bordea mi gesto exhausto en una suerte de danza macabra,
colorea de mugre mis venas trilladas de estrías,
resbala flácido por mi piel agujereada de ir y venir,
atormenta mis pies descalzos
y escala por mi espalda hasta azotarme las orejas,
tiznado de carbón,
sucio de maldad,
ávido de carcomer entrañas
y devorar corazones.
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miércoles, 15 de febrero de 2012
jueves, 8 de septiembre de 2011
El silencio
El silencio es duro como un martillo golpeando un yunque que más que moldear desfigura el hierro candente, lo machaca incansable en estos días donde ecos pasados estallan en mi propia cabeza, mezclándose diabólicos con las mecánicas embestidas del martillo. No existe un rincón que atenúe la brutalidad sonora del silencio golpeando; no puedo huir porque no me persigue, me espera allí donde voy y a la vez, me acompaña en el camino. La opresión fluctuante entre la sien y el pecho, la sequedad mental, la debilidad de mis latidos avasallados por la fuerza descomunal de la peor de las elipsis, y un océano de nada surgiendo majestuosamente terrorífico a mi alrededor, quedando mi cuerpo entregado; una isla deshabitada ya de razones, sobreviviendo por meras sensaciones que obligan a continuar la espiral. Una y otra vez, sube el martillo, baja y golpea, sube el martillo, baja y golpea. La terrible sensación de un silencio despiadado que ataca y perfora la fragilidad de un sentimiento que de puro es endeble.
El silencio es dulce como un baño tibio a la luz de una vela. Dormir mecido en las sábanas suaves con tu cuerpo rozando ligero el mío, ese silencio de tu respiración posándose sobre mi brazo, envolviendo con una tela de armonía la pasión saciada. El cosquilleo de tu aliento en mis labios como un violín afinado, tus ojos cerrados surcando territorios inexplorados, mis ojos abiertos surcando tu piel infinita. Las mejillas rosadas, tu lengua que atravesó mis trincheras hasta lo más profundo de mis entrañas, tus dedos callados que acariciaron mi satisfacción, tus piernas exhaustas que enredaron mi camino hasta dirigirlo sólo a ti. Tu cuerpo dormido en calma, en el delicioso silencio que inunda mis oídos.
El silencio es dulce como un baño tibio a la luz de una vela. Dormir mecido en las sábanas suaves con tu cuerpo rozando ligero el mío, ese silencio de tu respiración posándose sobre mi brazo, envolviendo con una tela de armonía la pasión saciada. El cosquilleo de tu aliento en mis labios como un violín afinado, tus ojos cerrados surcando territorios inexplorados, mis ojos abiertos surcando tu piel infinita. Las mejillas rosadas, tu lengua que atravesó mis trincheras hasta lo más profundo de mis entrañas, tus dedos callados que acariciaron mi satisfacción, tus piernas exhaustas que enredaron mi camino hasta dirigirlo sólo a ti. Tu cuerpo dormido en calma, en el delicioso silencio que inunda mis oídos.
sábado, 22 de agosto de 2009
Antichrist, de Lars von Trier
Lars Von Trier es, sin duda alguna, de los mejores directores contemporáneos. Eso debería ser su gran mérito, pero es también su gran hándicap, porque Trier sabe que es muy bueno, y quiere ejercer de ello, dejando siempre una huella que, a veces, puede quebrar la enorme calidad de sus películas.
Casi, y digo casi, le sucede en Antichrist. Una película brutal, que sumerge al espectador en un absoluto estado de desconsuelo, ansiedad y dolor, por partes y siempre al gusto de von Trier, que marca los tiempos de una manera extraordinaria, componiendo imágenes de una belleza pocas veces vista (atención al prólogo y al epílogo, ambos de una belleza suprema y al alcance de muy, muy pocos) y atacando al espectador donde más duele, en lo más profundo de su psicología.
Crea dos personajes llenos de matices, con mucha fuerza y personalidad, incluso el propio aspecto de ambos encajan a la perfección en la historia, y aquí Dafoe y Gainsbourg merecen un soberbio aplauso, pues sus interpretaciones son, sencillamente, perfectas. Dos papeles durísimos, que exigen TODO de ellos, física y sobretodo mentalmente, y ahí, ellos cumplen con creces.
Y volviendo al principio, decía que von Trier a veces deja huellas en sus films... Vamos, se le va la cabeza, es un provocador nato y se deja llevar demasiado por esa avasalladora personalidad, queriendo (o pareciendo que quiere) que se hable de él más que de su película. Se ve a la legua que hay dos o tres imágenes (que no escenas) que son de cara a la galería, una mera provocación completamente innecesaria, que no aportan más que eso, salidas de tiesto del director danés, que es un experto en crear polémica.
A parte de eso, creo que es una obra maestra más de este genio y figura danés, que no deja de sorprender al personal con su enorme capacidad para crear imágenes sin igual, e historias profundas y brutales que tocan la fibra más sensible del ser humano. Todo encaja al final, todo se entiende, a pesar de que los estados de shock que pueden producir algunas escenas a veces tapen lo maravilloso que puede ser el cine de Lars von Trier.
Casi, y digo casi, le sucede en Antichrist. Una película brutal, que sumerge al espectador en un absoluto estado de desconsuelo, ansiedad y dolor, por partes y siempre al gusto de von Trier, que marca los tiempos de una manera extraordinaria, componiendo imágenes de una belleza pocas veces vista (atención al prólogo y al epílogo, ambos de una belleza suprema y al alcance de muy, muy pocos) y atacando al espectador donde más duele, en lo más profundo de su psicología.
Crea dos personajes llenos de matices, con mucha fuerza y personalidad, incluso el propio aspecto de ambos encajan a la perfección en la historia, y aquí Dafoe y Gainsbourg merecen un soberbio aplauso, pues sus interpretaciones son, sencillamente, perfectas. Dos papeles durísimos, que exigen TODO de ellos, física y sobretodo mentalmente, y ahí, ellos cumplen con creces.
Y volviendo al principio, decía que von Trier a veces deja huellas en sus films... Vamos, se le va la cabeza, es un provocador nato y se deja llevar demasiado por esa avasalladora personalidad, queriendo (o pareciendo que quiere) que se hable de él más que de su película. Se ve a la legua que hay dos o tres imágenes (que no escenas) que son de cara a la galería, una mera provocación completamente innecesaria, que no aportan más que eso, salidas de tiesto del director danés, que es un experto en crear polémica.
A parte de eso, creo que es una obra maestra más de este genio y figura danés, que no deja de sorprender al personal con su enorme capacidad para crear imágenes sin igual, e historias profundas y brutales que tocan la fibra más sensible del ser humano. Todo encaja al final, todo se entiende, a pesar de que los estados de shock que pueden producir algunas escenas a veces tapen lo maravilloso que puede ser el cine de Lars von Trier.
hablo de
Antichrist,
arte,
Charlotte Gainsbourg,
cine,
ego,
Lars von Trier,
violencia,
Willem Dafoe
miércoles, 25 de marzo de 2009
VERGUENZA
ASCO.
MIEDO.
CONMOCIÓN.
La mayoría de esos hijos de la gran puta de azul que salen en este vídeo, y que se hacen llamar fuerzas de seguridad del Estado, después de ese día irían a su casa, besarían a sus hijos o a sus padres y cenarían tranquilamente. En una maldita cárcel deberían estar, porque una cosa es recibir órdenes de disolver una concentración, y otra es golpear de manera brutal y absolutamente violenta y criminal a las personas.
En el vídeo, habéis visto como pegaban a gente que huía atemorizaba, como se ensañaban con muchos de ellos, como arramplaban con ellos sin motivo, ya que el grupo se encontraba realizando una sentada pacífica, no digo que cuando se les arroja piedras no respondan, pero este grupo estaba sentado, como se puede comprobar empiezan pegando los de azul. Claramente se ve como agreden a una chica -que machotes los muy cerdos- que estaba sentada con las manos en alto y completamente indefensa.
Ojalá algún día, aunque sea muy lejano, reciban su merecido.
Gracias a Vanity por el vídeo.
MIEDO.
CONMOCIÓN.
La mayoría de esos hijos de la gran puta de azul que salen en este vídeo, y que se hacen llamar fuerzas de seguridad del Estado, después de ese día irían a su casa, besarían a sus hijos o a sus padres y cenarían tranquilamente. En una maldita cárcel deberían estar, porque una cosa es recibir órdenes de disolver una concentración, y otra es golpear de manera brutal y absolutamente violenta y criminal a las personas.
En el vídeo, habéis visto como pegaban a gente que huía atemorizaba, como se ensañaban con muchos de ellos, como arramplaban con ellos sin motivo, ya que el grupo se encontraba realizando una sentada pacífica, no digo que cuando se les arroja piedras no respondan, pero este grupo estaba sentado, como se puede comprobar empiezan pegando los de azul. Claramente se ve como agreden a una chica -que machotes los muy cerdos- que estaba sentada con las manos en alto y completamente indefensa.
Ojalá algún día, aunque sea muy lejano, reciban su merecido.
Gracias a Vanity por el vídeo.
lunes, 16 de marzo de 2009
Todo vale
Da vergüenza que se permita que gentuza de la más baja calaña use un altavoz tan amplio como es la televisión, para criticar una actuación que salvó la vida a quien precisamente se llena los bolsillos acudiendo a programas, cuya ética y moral es absolutamente ninguna.
Hablo del caso de Jesús Neira y todo lo que su defensa de aquella mujer, que era maltratada por su novio, ha traído hasta hoy. Como los programas del corazón han dejado de serlo para ser programas de sucesos con un gusto tan dudoso que se convierte en vomitivo, dejando por el suelo cualquier educación, cualquier vergüenza que les pudiera quedar. Dan voz a quien no sólo no la merece, sino que además crean falsos debates, simplemente morbosos, permitiendo a una mujer desquiciada arremeter contra quien le salvó al vida en un acto loable, y que además aun se está recuperando del coma y de las lesiones producidas, precisamente, por salvarla a ella de una paliza.
Independientemente de esa mujer, lo que más me indigna y me resulta impresentable y vergonzante, es la actitud de algunas cadenas de televisión. Se muestran con menos humanidad que un trozo de cartón, y permiten que el morbo y el mero interés por lograr mayor audiencia superen cualquier otro objetivo. No todo vale, señores, no se puede apelar al derecho a la información cuando lo que se hace es basura que no informa ni aporta, sino que lo que se muestra en pantalla es la degradación del ser humano en su máxima extensión.
Vergüenza debería darles a quienes, por el lugar que ocupan, se encargan de meternos por los ojos actuaciones y comportamientos tan inaceptables desde un supuesto derecho que no tienen. Porque la libertad es mucho más que eso.
Hablo del caso de Jesús Neira y todo lo que su defensa de aquella mujer, que era maltratada por su novio, ha traído hasta hoy. Como los programas del corazón han dejado de serlo para ser programas de sucesos con un gusto tan dudoso que se convierte en vomitivo, dejando por el suelo cualquier educación, cualquier vergüenza que les pudiera quedar. Dan voz a quien no sólo no la merece, sino que además crean falsos debates, simplemente morbosos, permitiendo a una mujer desquiciada arremeter contra quien le salvó al vida en un acto loable, y que además aun se está recuperando del coma y de las lesiones producidas, precisamente, por salvarla a ella de una paliza.
Independientemente de esa mujer, lo que más me indigna y me resulta impresentable y vergonzante, es la actitud de algunas cadenas de televisión. Se muestran con menos humanidad que un trozo de cartón, y permiten que el morbo y el mero interés por lograr mayor audiencia superen cualquier otro objetivo. No todo vale, señores, no se puede apelar al derecho a la información cuando lo que se hace es basura que no informa ni aporta, sino que lo que se muestra en pantalla es la degradación del ser humano en su máxima extensión.
Vergüenza debería darles a quienes, por el lugar que ocupan, se encargan de meternos por los ojos actuaciones y comportamientos tan inaceptables desde un supuesto derecho que no tienen. Porque la libertad es mucho más que eso.
hablo de
cosas que no me gustan,
Jesús Neira,
periodismo,
telebasura,
violencia
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