Lo más oscuro de la noche siempre es justo antes del alba.
Aveces, en la plena oscuridad de esos momentos aun me mantengo despierto, por no decir que no puedo dormirme, y agarro el teléfono, pensando en usarlo para lo que apenas lo uso el resto del día: llamar. Siempre el mismo destino, y según la noche, diferentes palabras con un mismo significado y un mismo sendero a seguir. Un camino oscuro, lleno de miedos pero que ansío cruzar, al que deseo enfrentarme desarmado, con la sola ayuda de mis manos y mis ojos, de mi boca y de mis piernas, de mi cabeza y de mi corazón, de mis pies y de mi yo, despojado de contextos, alrededores y miradas.
En las tinieblas de las madrugadas todo se ve con una clarividencia abstracta, aunque a la vez parezca que con la serenidad que da el silencio la realidad se aprecie transparente. Y en esa transparencia veo lo tremendo de mis sueños, lo poco cabal que pueden ser, entonces sonrío y me creo imparable, invencible, capaz de mostrarme abierto en canal por la verdad de mi búsqueda, con la simple convicción de saber lo que quiero en mi vida. Tan claro que siento que es fácil haber llegado a una de las decisiones más difíciles de nuestra existencia.
Y es en ese momento de fortaleza en el que la abstracción de las tinieblas se apodera de mi, hace que me tiemble el pulso y que vuelva a recostar mi cabeza en la almohada, pensando en que mejor mañana, que no tiene sentido hacer temblar Madrid en plena noche por las locuras que tengo en la mente por no sé cual enfermedad pasajera, o que al menos dicen que es pasajera. El quererlo todo lucha, entonces, contra el temor a la nada, y supongo que la mochila que supone quererlo todo pesa demasiado para vencer al temor, aunque sea una mochila que quiero cargar, o mejor dicho, una mochila que quiero transportar en mi camino, aun siendo oscuro y lleno de peligros.
Entretanto, llega el alba... Y mis sueños me embaucan en un largo abrazo.
Mostrando entradas con la etiqueta caminos. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta caminos. Mostrar todas las entradas
miércoles, 6 de junio de 2012
De madrugada
hablo de
abrazo,
amor,
caminos,
deseos,
filosofía barata,
insomnio,
noche,
sentimientos
sábado, 10 de diciembre de 2011
Senderos de niebla
La niebla es confusión de almas perdidas,
mezcla de sinsabores fugaces,
amalgama de fiascos continuos,
sombra de deseos abandonados,
enconados,
y fiebre.
Febriles los ojos que miran la niebla,
un llanto que el cielo silencioso derrama,
febriles también los gestos borrados,
olvidados,
escondidos en rincones tras un manto gris terciopelo que pinta la noche.
La niebla es fiebre que sube,
una jarra que estalla,
una silla que arrastra y una puerta que chirría,
ruidos y más ruidos,
que con solemne calma y enorme silencio
engullen esta velada pringada de soledad.
La niebla es muchas cosas,
es y son verdades y mentiras,
recuerdos y tachones,
miradas,
caminos,
gritos.
mezcla de sinsabores fugaces,
amalgama de fiascos continuos,
sombra de deseos abandonados,
enconados,
y fiebre.
Febriles los ojos que miran la niebla,
un llanto que el cielo silencioso derrama,
febriles también los gestos borrados,
olvidados,
escondidos en rincones tras un manto gris terciopelo que pinta la noche.
La niebla es fiebre que sube,
una jarra que estalla,
una silla que arrastra y una puerta que chirría,
ruidos y más ruidos,
que con solemne calma y enorme silencio
engullen esta velada pringada de soledad.
La niebla es muchas cosas,
es y son verdades y mentiras,
recuerdos y tachones,
miradas,
caminos,
gritos.
martes, 1 de noviembre de 2011
martes, 6 de septiembre de 2011
Camino. Tropiezo.
Camino,
tropiezo.
Y tropiezo.
Hay piedras que cuanto menos se ven más daño hacen,
afiladas y con aristas,
ocultas.
La arboleda me alcanza tras la caricia de las flores,
flores con pinchos,
agujas que no se sienten hasta que la soledad del bosque camufla el cielo,
y la oscuridad cae a plomo,
violenta, imprevista.
Pero me levanto,
camino,
tropiezo.
Y tropiezo.
Busco el Sol y bajo él las flores,
el sendero,
¿dónde está el sendero?
No sé volver atrás,
así que avanzo,
camino,
busco flores,
busco el Sol que me devuelva la sonrisa,
supongo que cuando quieres algo el tropezar es otro paso más.
Camino,
camino.
Y camino.
tropiezo.
Y tropiezo.
Hay piedras que cuanto menos se ven más daño hacen,
afiladas y con aristas,
ocultas.
La arboleda me alcanza tras la caricia de las flores,
flores con pinchos,
agujas que no se sienten hasta que la soledad del bosque camufla el cielo,
y la oscuridad cae a plomo,
violenta, imprevista.
Pero me levanto,
camino,
tropiezo.
Y tropiezo.
Busco el Sol y bajo él las flores,
el sendero,
¿dónde está el sendero?
No sé volver atrás,
así que avanzo,
camino,
busco flores,
busco el Sol que me devuelva la sonrisa,
supongo que cuando quieres algo el tropezar es otro paso más.
Camino,
camino.
Y camino.
miércoles, 11 de mayo de 2011
Adiós duende
Dame muerte,
afila tus garras de gata crecida en ambientes displicentes,
perfora mi ansiedad crecida entre sueños inconscientes
y róbame la sonrisa que sembraste.
Primaveras pasadas siempre fueron mejores,
carretera, manta y muchas flores
que llenaron de semillas los caminos imposibles
que estuvimos dispuestos a caminar,
correr,
atravesar
y a devorar con mordiscos infinitos,
llenándonos de vida el corazón
y de espesa hierba las manos con las que nos recorríamos enfermos,
de día o de noche,
al abrigo de paredes discretas
o al raso cielo del este.
Aun siento enormes brazos alrededor,
antes me envolvían tibios,
deliciosos,
ahora me asfixian,
aprietan,
el aire no se atreve a pasar a mis pulmones desollados;
y el duende ha huido a Arán,
a ese valle que dio origen a las ensoñaciones más hermosas,
ese lugar donde iríamos a plantar nuestro árbol de fantasía,
donde un manto de sonrisas nos envolvería al límite de la felicidad más rebosante,
donde los brazos que me envolverían serían mágicos
y flotaría un aire que lamería nuestras pieles.
La sonrisa sembrada se hubiera convertido en una eternidad
y las garras serían dulces dedos que acariciarían las mejillas,
que ahora,
agrietadas,
son erosionadas por las lágrimas más amargas
que jamás imaginé caer.
El duende desapareció,
Campanilla vuela en otras latitudes
y su polvo se esparce en reinos lejanos
y aquí,
aquí la más seca de las tierras regada con la más agria de las realidades.
Y mucho frío.
afila tus garras de gata crecida en ambientes displicentes,
perfora mi ansiedad crecida entre sueños inconscientes
y róbame la sonrisa que sembraste.
Primaveras pasadas siempre fueron mejores,
carretera, manta y muchas flores
que llenaron de semillas los caminos imposibles
que estuvimos dispuestos a caminar,
correr,
atravesar
y a devorar con mordiscos infinitos,
llenándonos de vida el corazón
y de espesa hierba las manos con las que nos recorríamos enfermos,
de día o de noche,
al abrigo de paredes discretas
o al raso cielo del este.
Aun siento enormes brazos alrededor,
antes me envolvían tibios,
deliciosos,
ahora me asfixian,
aprietan,
el aire no se atreve a pasar a mis pulmones desollados;
y el duende ha huido a Arán,
a ese valle que dio origen a las ensoñaciones más hermosas,
ese lugar donde iríamos a plantar nuestro árbol de fantasía,
donde un manto de sonrisas nos envolvería al límite de la felicidad más rebosante,
donde los brazos que me envolverían serían mágicos
y flotaría un aire que lamería nuestras pieles.
La sonrisa sembrada se hubiera convertido en una eternidad
y las garras serían dulces dedos que acariciarían las mejillas,
que ahora,
agrietadas,
son erosionadas por las lágrimas más amargas
que jamás imaginé caer.
El duende desapareció,
Campanilla vuela en otras latitudes
y su polvo se esparce en reinos lejanos
y aquí,
aquí la más seca de las tierras regada con la más agria de las realidades.
Y mucho frío.
hablo de
amor,
caminos,
Campanilla,
corazón,
duende,
felicidad,
frío,
lágrimas,
muerte,
poemilla,
primavera,
sentimientos,
sueño,
Valle de Arán
miércoles, 9 de febrero de 2011
Tropezar
El óxido adueñado de mis palabras en las últimas semanas me condena. Mi falta de palabras ante la realidad me asombra, por infrecuente, ante una situación indeseable, asumible supongo, pero triste. Nunca fui un luchador, no peleé en mi vida las cosas hasta la extenuación, hasta límites fuera de lo razonable que me llevaran a... Fuera de esos límites, precisamente.
Esta vez me desfondé, intenté por mil caminos y cien mil atajos, di millones de rodeos, muchas curvas, tropecé incansablemente, tropecé como jamás había tropezado. Me caí, me levanté, me agarraron de la mano para continuar y yo abracé esa mano sin pensar, ingenuo y convencido de mis deseos.
Y perdí.
Pero si algo he comprendido es que la pelea por lo que se quiere nunca sobra, y que el hueco para el arrepentimiento no existe, ese hueco no. Sólo hay lugar para esa melodía de piano que quedó pendiente...
Y volvería a tropezar.
Esta vez me desfondé, intenté por mil caminos y cien mil atajos, di millones de rodeos, muchas curvas, tropecé incansablemente, tropecé como jamás había tropezado. Me caí, me levanté, me agarraron de la mano para continuar y yo abracé esa mano sin pensar, ingenuo y convencido de mis deseos.
Y perdí.
Pero si algo he comprendido es que la pelea por lo que se quiere nunca sobra, y que el hueco para el arrepentimiento no existe, ese hueco no. Sólo hay lugar para esa melodía de piano que quedó pendiente...
Y volvería a tropezar.
viernes, 17 de septiembre de 2010
Desahogo
Y me cuesta hablar de mi día a día.
Este espacio es un desahogo, un lugar donde volcar pensamientos, mil ideas que me dan vueltas y vueltas pero que no expreso abiertamente porque no me sale, por carácter o personalidad me guardo tantas cosas que hacia algún lugar tengo que canalizarlas, y suele ser ésta la tubería por la que salen a chorro y se pierden en un océano infinito de palabras blogosféricas que pululan a millones cada día...
Estoy en Buenos Aires hace dos meses, me quedan tres por delante. El trabajo va in crescendo cada día y no le llamaría agobio a lo que siento, sino una sensación que no conocía que es mezcla de estrés y sintonía conmigo mismo. Algo raro, extraño. No lo entiendo. Van surgiendo problemas en la producción de la película, cada vez nos vamos enredando más y más según avanzamos, y los pasos que pensábamos que eran hacia delante han sido hacía atrás y de repente después hemos encontrado atajos para solucionar cosas, que a la vez plantean más problemas, pero no dejamos de avanzar. Es muy probable que vayamos dejando agujeros negros por nuestro camino, y que éstos se reproduzcan más adelante, pero el objetivo es tan claro que no podemos pararnos porque no tenemos tiempo.
Supongo que es eso a lo que me refiero con estrés, esos problemas continuos que van surgiendo y que vamos resolviendo o apartando, para seguir andando, pero que están en la cabeza trastocando cosas... A la vez el trabajo que estoy desarrollando me realiza 100%, me encanta el proyecto, trabajar en él desde el principio, contar con la gente que estamos contando para él y conocer gente que se va sumando y aportando granitos de arena del tamaño de montañas. Tenemos la plena convicción que la película va a salir adelante, sea con 6.000 o con 50.000€, pero estamos poniendo todo en el asador para que haya la mayor cantidad de recursos posibles para que la factura técnica sea impecable, ya que la parte artística de los actores está más que copada.
Muchos no tendréis ni idea de qué hablo, pero realmente es la primera vez que explico medianamente lo que estoy haciendo en Buenos Aires, así que no os preocupéis, realmente ni yo entiendo muy bien el cúmulo de sensaciones que tengo en el cuerpo. Sólo necesitaba el desahogo que me permite este rincón, y que tan pocas veces uso para esto... Disculparme.
Este espacio es un desahogo, un lugar donde volcar pensamientos, mil ideas que me dan vueltas y vueltas pero que no expreso abiertamente porque no me sale, por carácter o personalidad me guardo tantas cosas que hacia algún lugar tengo que canalizarlas, y suele ser ésta la tubería por la que salen a chorro y se pierden en un océano infinito de palabras blogosféricas que pululan a millones cada día...
Estoy en Buenos Aires hace dos meses, me quedan tres por delante. El trabajo va in crescendo cada día y no le llamaría agobio a lo que siento, sino una sensación que no conocía que es mezcla de estrés y sintonía conmigo mismo. Algo raro, extraño. No lo entiendo. Van surgiendo problemas en la producción de la película, cada vez nos vamos enredando más y más según avanzamos, y los pasos que pensábamos que eran hacia delante han sido hacía atrás y de repente después hemos encontrado atajos para solucionar cosas, que a la vez plantean más problemas, pero no dejamos de avanzar. Es muy probable que vayamos dejando agujeros negros por nuestro camino, y que éstos se reproduzcan más adelante, pero el objetivo es tan claro que no podemos pararnos porque no tenemos tiempo.
Supongo que es eso a lo que me refiero con estrés, esos problemas continuos que van surgiendo y que vamos resolviendo o apartando, para seguir andando, pero que están en la cabeza trastocando cosas... A la vez el trabajo que estoy desarrollando me realiza 100%, me encanta el proyecto, trabajar en él desde el principio, contar con la gente que estamos contando para él y conocer gente que se va sumando y aportando granitos de arena del tamaño de montañas. Tenemos la plena convicción que la película va a salir adelante, sea con 6.000 o con 50.000€, pero estamos poniendo todo en el asador para que haya la mayor cantidad de recursos posibles para que la factura técnica sea impecable, ya que la parte artística de los actores está más que copada.
Muchos no tendréis ni idea de qué hablo, pero realmente es la primera vez que explico medianamente lo que estoy haciendo en Buenos Aires, así que no os preocupéis, realmente ni yo entiendo muy bien el cúmulo de sensaciones que tengo en el cuerpo. Sólo necesitaba el desahogo que me permite este rincón, y que tan pocas veces uso para esto... Disculparme.
domingo, 16 de mayo de 2010
Doble o nada...
La miro a la cara, y lo veo claro. Empiezo a hablar, y ella escucha, atenta, no interrumpe. En algunos momentos pienso que ni siquiera oye, que sólo espera.
Intuyo una lágrima derribando el muro de sus ojos, pero no termina de salir. Las que si percibo claramente son las mías, resbalando impetuosas pero en silencio por mis coloradas mejillas, que noto sofocadas y alteradas. Gesticulo mucho, presa de los nervios y la desazón.
"Las cosas son eternas mientras duran, pero a mi esta eternidad me ha sabido a poquísimo, y me deja con ganas de saborearlo más, de alcanzar el más brutal de los infinitos a tu lado, de seguir escalando peldaños de felicidad, de continuar agrandando mi sonrisa al despertar, de esos buenos días mágicos y esos desayunos junto a ventanas inolvidables. La vida hay que disfrutarla, y tú y yo lo hacemos por toneladas desde que nos conocemos, el tortazo contra el suelo ha sido tremendo, pero si tú me coges de la mano... Si me agarras fuerte... Vuelo. Soy capaz, me has enseñado. De veras, he aprendido a volar, y no quiero parar... No quiero, no puedo..."
Las palabras se ahogan en mi garganta antes de salir, un nudo las impide el paso.
"Pongámonos esa nariz roja de payaso, y juguémonosla. Ya dije una vez que a doble o nada, sabiendo que era nada, pero ¿tu no quieres que sea doble?"
La miro fijamente, sus ojos me asesinan por dentro, es preciosa.
miércoles, 27 de enero de 2010
Arañas
Arañas,
sus redes en mi,
capturado, abatido.
Me traspasa un veneno,
hasta el tuétano
llega,
flojeo,
caigo y dejo de sentir.
¿Qué?
Vueltas
y más vueltas,
yo soy la araña,
-ahora-
mis redes
en ti,
me agrada el camino,
te siento disfrutar.
Abro los ojos,
nada,
¿dónde?
Aquí,
yo
¿y tú?
sábado, 27 de diciembre de 2008
Sed
Lamiendo tu lengua.
Besando tus labios.
Mordiendo tus dientes.
Luchando de igual a igual,
pasiones comunes,
destinos marcados
con señales idénticas.
Era inevitable el encuentro,
buscada la primera flecha,
impredecible el resultado.
Ninguna noche saciado,
siempre me queda sed,
la gula crece en los pechos,
sin control
tampoco queremos que pare,
el ansía nos ha traído aquí.
Un ansia voraz,
feliz,
cegadora,
despreocupada,
¿Qué más pedir?
Seguir teniendo sed,
seguir escuchando el rugir
de un hambre mortal
-de necesidad-,
seguir esquivando las piedras
que surgen
en el largo camino,
que hay que recorrer.
Un camino,
sin una meta,
sin un final,
sin un destino.
Camino,
donde fácil es,
sin pararse a pensar,
no darse cuenta,
que a donde caminas
es hacia atrás.
Besando tus labios.
Mordiendo tus dientes.
Luchando de igual a igual,
pasiones comunes,
destinos marcados
con señales idénticas.
Era inevitable el encuentro,
buscada la primera flecha,
impredecible el resultado.
Ninguna noche saciado,
siempre me queda sed,
la gula crece en los pechos,
sin control
tampoco queremos que pare,
el ansía nos ha traído aquí.
Un ansia voraz,
feliz,
cegadora,
despreocupada,
¿Qué más pedir?
Seguir teniendo sed,
seguir escuchando el rugir
de un hambre mortal
-de necesidad-,
seguir esquivando las piedras
que surgen
en el largo camino,
que hay que recorrer.
Un camino,
sin una meta,
sin un final,
sin un destino.
Camino,
donde fácil es,
sin pararse a pensar,
no darse cuenta,
que a donde caminas
es hacia atrás.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)