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martes, 17 de julio de 2012
Pina
Tanzt, tanzt, sonst sind wir verloren.
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sábado, 5 de mayo de 2012
Dilatado
Y me chupo el meñique, amargo, con un regusto ácido que me exalta en la noche y me dispara a sensaciones directas, efectivas, excéntricas. Los bombos retumban dentro de mi, y mi piel, erizada y sudada, levita al son de esos graves desaforados, con el ritmo sincopado empotrándose en mi confusa lengua, que danza desinhibida y seca, hinchada, inconsciente.
La euforia, el placer y la empatía con un ambiente al que tampoco hago mucho caso me sobrellevan una decena de centímetros por encima del suelo, me transportan las luces parpadeantes, me da frío por fuera y calor por dentro, sudo y dilato mis pupilas hasta ver que en los rincones más oscuros hay un hueco para mi, para bailar en un ritmo más profundo, más pesado, que me reviente aun más los oídos y me penetre aun más la piel.
Y veo una cara, hay muchas, veo unos ojos, una boca y me acerco, una figura, una forma de moverse, un compás ingenuo y criminal, un perfil definido que me ahuyenta y me atrapa. Transpiro por cada poro como si fuera el único, un olor tibio impone su ley en este espacio de sombras que se mueven a golpe de grave.
La euforia, el placer y la empatía con un ambiente al que tampoco hago mucho caso me sobrellevan una decena de centímetros por encima del suelo, me transportan las luces parpadeantes, me da frío por fuera y calor por dentro, sudo y dilato mis pupilas hasta ver que en los rincones más oscuros hay un hueco para mi, para bailar en un ritmo más profundo, más pesado, que me reviente aun más los oídos y me penetre aun más la piel.
Y veo una cara, hay muchas, veo unos ojos, una boca y me acerco, una figura, una forma de moverse, un compás ingenuo y criminal, un perfil definido que me ahuyenta y me atrapa. Transpiro por cada poro como si fuera el único, un olor tibio impone su ley en este espacio de sombras que se mueven a golpe de grave.
miércoles, 7 de diciembre de 2011
Parov Stelar
Hay días que movería mis pies hasta astillarlos.
Entre la espesa bruma
y la vasta negrura,
el Sol acecha.
Entre la espesa bruma
y la vasta negrura,
el Sol acecha.
jueves, 15 de septiembre de 2011
sábado, 26 de marzo de 2011
Aliento
El aliento tibio,
inconfundible,
mana de tu boca
hacia mi sangre,
revuelve en mis recuerdos
y se juntan nuestras narices,
se acarician
y bailan,
en silencio;
mi boca va y viene,
te desea pero tiembla,
te respira y se emociona,
te roza y se desboca.
Deseo agarrarte,
abrazarte más fuerte,
más fuerte,
más fuerte
hasta romperme en mil pedazos contigo,
diluirme en la nada,
viajar al infinito y no volver,
unir mi pecho al tuyo y flotar
en la marisma de tus sonrisas,
de tu incomprensible mirada,
de tu nariz rozando la mía,
de tu boca respirándo y yo tragando el aire;
yo lamiendo tus entrañas,
desbocado,
como estoy,
lamiendo mis heridas,
las mentiras y los daños,
despertando instintos,
pasiones,
deseos;
revocando decisiones,
palabras,
sólo palabras;
motivando acciones,
besos,
miradas;
olvidando vómitos,
lágrimas
noches en vela;
la eterna confianza en el algo,
en lo amado,
en el tiempo,
en las miradas que unen un infinito,
que distancian todo lo demás,
en las miradas que unen un infinito,
que distancian todo lo demás,
repito.
¿Qué vas a construir en un solar en llamas?
miércoles, 23 de marzo de 2011
Cuervos en mi ventana
Oigo graznidos de los cuervos más oscuros a través de mi ventana abierta.
De par en par dejo entrar el gélido aire invernal. Que recorra mi cuerpo desnudo e inerte, el que quieto baila al son de una danza furibunda y demencial. Agarrotado, con los ojos abiertos y enrojecidos, mirando al techo gotear la sangre de mis cabezazos, mascullando el dolor sin queja, supurando una bilis amarga y suplicando el descabello.
Que sea silencioso, como el tiempo perdido en extrañas enajenaciones; que sea efectivo, como las desesperadas palabras pronunciadas en busca de un no se qué que nunca llega; que sea profundo, como la pureza del amor desmedido que burla a un corazón deshecho; que sea inmune, para no contagiarse del absurdo amargor de la saliva perdida en batallas sin sentido.
La rabia por este odio sensible enquistado en cada rincón de mi me produce el vómito, me atraganto con la dulzura de palabras pronunciadas con la sinceridad mirando a otro lado, con los actos aberrantes de una mente desquiciada me abro las venas y suplico por el perdón y la verdad. Mis manos se agrietaron de cavar trincheras en enormes rocas, de destrabar cerrojos de las puertas de un destino supuestamente escrito, de golpear las barreras de quien dijo imposible, de lavar en ríos de fuego la ropa manchada por noches en vela.
Y los cuervos siguen llenándome de pánico, pero no puedo cerrar la ventana.
De par en par dejo entrar el gélido aire invernal. Que recorra mi cuerpo desnudo e inerte, el que quieto baila al son de una danza furibunda y demencial. Agarrotado, con los ojos abiertos y enrojecidos, mirando al techo gotear la sangre de mis cabezazos, mascullando el dolor sin queja, supurando una bilis amarga y suplicando el descabello.
Que sea silencioso, como el tiempo perdido en extrañas enajenaciones; que sea efectivo, como las desesperadas palabras pronunciadas en busca de un no se qué que nunca llega; que sea profundo, como la pureza del amor desmedido que burla a un corazón deshecho; que sea inmune, para no contagiarse del absurdo amargor de la saliva perdida en batallas sin sentido.
La rabia por este odio sensible enquistado en cada rincón de mi me produce el vómito, me atraganto con la dulzura de palabras pronunciadas con la sinceridad mirando a otro lado, con los actos aberrantes de una mente desquiciada me abro las venas y suplico por el perdón y la verdad. Mis manos se agrietaron de cavar trincheras en enormes rocas, de destrabar cerrojos de las puertas de un destino supuestamente escrito, de golpear las barreras de quien dijo imposible, de lavar en ríos de fuego la ropa manchada por noches en vela.
Y los cuervos siguen llenándome de pánico, pero no puedo cerrar la ventana.
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miércoles, 16 de febrero de 2011
Cuentos (III) La llave
La ventana se volvió a abrir, si es que alguna vez estuvo cerrada.
Aquella llave, que una vez estuvo atada a una piedra preciosa pintada por tus manos y navegó por los mares del norte desde que partió de los acantilados, volvió a penetrar en la cerradura de mis entrañas. Esa llave que abre ventanas entornadas, que abrió puertas de bosques, que bailó en nuestras manos
y en nuestras lenguas,
que nos hizo volar a rincones secretos por donde pasaban miles de personas, que nos abrió las murallas de las fortalezas más vigiladas, que activó las llamas de lejanos volcanes.
Si, esa llave volvió a penetrar en la cerradura de mis entrañas.
Aquella llave, que una vez estuvo atada a una piedra preciosa pintada por tus manos y navegó por los mares del norte desde que partió de los acantilados, volvió a penetrar en la cerradura de mis entrañas. Esa llave que abre ventanas entornadas, que abrió puertas de bosques, que bailó en nuestras manos
y en nuestras lenguas,
que nos hizo volar a rincones secretos por donde pasaban miles de personas, que nos abrió las murallas de las fortalezas más vigiladas, que activó las llamas de lejanos volcanes.
Si, esa llave volvió a penetrar en la cerradura de mis entrañas.
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jueves, 25 de noviembre de 2010
Entre plano y plano... (I)
Llegado la mitad del rodaje, qué mejor que bailar un poco y divertirse...
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lunes, 13 de septiembre de 2010
Microcuento del deseo que me consume (III) Pasos de bailes imaginarios
Y ando, y bailo, y bailo, y piso, y ando, y paso atrás, y adelante, y bailo, y hay un roce, una sensación. Me rebozo en piedras afiladas, me hieren la espalda y tus manos la sanan, tus manos atrapan mis hombros y reproducen el vaivén suave de la mar en calma, tu aliento tibio espolea los músculos de mi cuello, me hacen girar la cabeza y mirar, mirar tus ojos de los que sigo sin adivinar el color, mirar tu boca que me lleva al fin, mirar tus mejillas coloradas que recapitulan teorías del color de la vida, tu faz, la cara oculta de la Luna, el éxtasis de escritores sin pluma.
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