El tacto,tuyo,
y el de esa bañera japonesa,
camina por mi piel.
Las formas,
de tus labios
y de las sábanas negras,
acarician mis mejillas.
Tus ojos
indefinidos
definen mi sed,
alimentan mi ansia,
voraz,
de ti
de recorrerte,
de lunar en lunar,
de cicatriz en cicatriz,
jugármela a doble
o nada,
de antemano sabiendo,
que es nada.
Subo el volumen,
ensordezco
y pierdo la sensación
de realidad.
Ando por las nubes,
paso las horas
indefenso,
tus ataques
me derriban,
me seducen,
me enloquecen.