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miércoles, 30 de mayo de 2012

Lengua de fuego

"Todos los fuegos terminan por extinguirse, y estas palabras tienen hambre de cenizas."  *


Tu silencio es mi piel en llamas,
el crepitar mi voz ahogada,
la atracción, fuego,
quemaduras,
reflejos en mis pupilas atormentadas,
mis manos humeantes,
mi pecho en pleno fulgor ardiente.
Tan consumido que el dolor apenas duele,
no hay cuerpo hay brasas 
y humo negro alrededor;
la gasolina de tus besos explota
desboca
lenguas de fuego en esta pira infinita,
una lengua suave y tibia afilando ascuas,
clavando dardos ardientes,
una lengua húmeda que aviva luces 
una lengua sofocante que exagera sombras.


sábado, 19 de mayo de 2012

Mudo

Hay mejillas que cautivan,
que susurran mis deseos al oído
sin voz,
algo etéreo
irreal
desconocido mensaje embotellado,
fluida conversación en el silencio de mis manos endulzadas por tus labios.
Mudo soy en mi delirio
mudo estoy en mi lamento
mudo pienso en lo tibio de esas mejillas susurrantes,
efímeras.
Doy un trago al vaso para no escupir la rabia,
rompo la botella y no hay papel
no hay nada,
no pistas no mensaje.
Transpiro derrota,
me como las piedras mientras me abruman los susurros.

jueves, 26 de abril de 2012

Abrazarte

Quisiera abrazarte
y susurrar en tu oído el estruendo de mi alma,
no obviar el dolor sino compartirlo,
enjaular los sentimientos envenenados
y susurrar un te quiero limpio, 
puro.
Susurrar que mis fuerzas son tuyas,
mis manos tu apoyo,
mis ojos la cuerda que te alce de nuevo.
Quisiera abrazarte
y no perderme en palabras absurdas,
mirar tu silencio con mi silencio,
acompañar la triste música de fondo con melodías tenues,
seguir tus lágrimas con la humedad de mis dedos.


Abrazarte 
y sentirme solo en el mundo,
no necesitando más.

jueves, 19 de abril de 2012

Sintiendo sueños (y III)

Hay noches en las que intuyo despertar, y sin salir de la cama pienso la de cosas que callé cuando creía sentir que ponía mi corazón abierto en dos mitades delante de tus ojos. Ahora, en la distancia, aprecio las lagunas, los vacíos, los huecos que nunca se llenaron, las palabras cálidas en oídos receptivos que no eran más que palabras, besos puros en forma de semillas que se regaban a borbotones y que sufrían después la peor de las sequías.


Hay noches en las que intuyo despertar, y sin salir de la cama pienso como sería otra vida, otro lecho, un susurro al despertar, una lágrima, una luz traspasando la ventana y dibujando tu contorno en mi piel hambrienta. Ahora, en la distancia, añoro el roce, las caricias, las miradas silenciosas que gritaban haciendo tambalearse los cimientos de nuestros sentimientos, esos que nos llevaron al precipicio sobre el que sólo planean los valientes, ahí donde los cobardes dan un paso atrás. 


Hay noches en las que intuyo dormir, 
y siento sueños.

lunes, 10 de octubre de 2011

Aparcado

Del amor dicen que lo peor es cuando desaparece.
Pero cuando se queda dentro,
enquistado,
atrapado por las sábanas negras que otrora nos unieron
y ahora no son más que oscuros muros,
¿qué?

Tortura verse en medio de nada;
no es tristeza,
ni siquiera hay llantos con los que desahogar el alma.
Es un coche aparcado en un vacío sin Luna,
un erial inerte,
una sequía voraz agrietando mis recuerdos,
los que por inolvidables intento olvidar,
pero ya no tengo gasolina;
eh,
las fuerzas no son infinitas a pesar de todo.

Ahora no soy más que un escuálido despojo de versos,
miserias líricas en estado de pánico,
páginas y páginas de poesía chillona en el maletero de ese coche bajo un cielo sin Luna.
Supongo,
que del amor al miedo sólo hay un silencio de distancia.

miércoles, 5 de octubre de 2011

Humo

Hay tormentas que llevan a calmas borrascosas,
oscuras,
obscenas.
Tinieblas en paz,
silencios pausados en la eternidad de lo efímero,
un refugio al descubierto.
Bajo el cielo raso la tranquilidad de la batalla terminada;
el día después,
los muertos,
corazones hambrientos que ya no clamarán por sus latidos,
los rescoldos del deseo humeantes,
ajenos,
podridos.

jueves, 8 de septiembre de 2011

El silencio

El silencio es duro como un martillo golpeando un yunque que más que moldear desfigura el hierro candente, lo machaca incansable en estos días donde ecos pasados estallan en mi propia cabeza, mezclándose diabólicos con las mecánicas embestidas del martillo. No existe un rincón que atenúe la brutalidad sonora del silencio golpeando; no puedo huir porque no me persigue, me espera allí donde voy y a la vez, me acompaña en el camino. La opresión fluctuante entre la sien y el pecho, la sequedad mental, la debilidad de mis latidos avasallados por la fuerza descomunal de la peor de las elipsis, y un océano de nada surgiendo majestuosamente terrorífico a mi alrededor, quedando mi cuerpo entregado; una isla deshabitada ya de razones, sobreviviendo por meras sensaciones que obligan a continuar la espiral. Una y otra vez, sube el martillo, baja y golpea, sube el martillo, baja y golpea. La terrible sensación de un silencio despiadado que ataca y perfora la fragilidad de un sentimiento que de puro es endeble.


El silencio es dulce como un baño tibio a la luz de una vela. Dormir mecido en las sábanas suaves con tu cuerpo rozando ligero el mío, ese silencio de tu respiración posándose sobre mi brazo, envolviendo con una tela de armonía la pasión saciada. El cosquilleo de tu aliento en mis labios como un violín afinado, tus ojos cerrados surcando territorios inexplorados, mis ojos abiertos surcando tu piel infinita. Las mejillas rosadas, tu lengua que atravesó mis trincheras hasta lo más profundo de mis entrañas, tus dedos callados que acariciaron mi satisfacción, tus piernas exhaustas que enredaron mi camino hasta dirigirlo sólo a ti. Tu cuerpo dormido en calma, en el delicioso silencio que inunda mis oídos.

lunes, 13 de junio de 2011

Gritos en silencio (V)

Palabras en el tintero,
jardines de letras insomnes,
perdidas,
deformadas en suertes degeneradas,
palabras,
sólo palabras.
Palabras mudas, 
silenciosas como petardos del infierno
danzando al son de oraciones sin predicado,
la débil fortaleza de la palabra dicha
hundiéndose en las sombras 
                                oscuras 
de un pozo sin fondo
infinito.

Tantas cosas ocultas:

gestos,
abrazos,
sonrisas, 
miradas,
roces,
frío y calor,
ojos descarnados por el fuego de la distancia,
manos desolladas por la fuerza de la impotencia,
pies helados por la soledad de las sábanas ásperas
oídos sordos de gritos en silencio.


Un gran silencio.
¿Y después?
Mi sangre temblando en las venas de otro,
mi espalda agrietada,
mi boca susurrando sinsentidos al vacío,
y el miedo...
Claro.
El miedo.

martes, 26 de abril de 2011

Mal

Hiela la noche las aceras de la oscura ciudad.


Siniestros pasos se deslizan en silencio, malignos, perversos, con la maldad dejando un halo blanquecino y cegador flotando sobre la crujiente escarcha, que solidifica un rocío aterido e impotente. 


Esta historia no es una historia feliz, ni siquiera es historia. No tiene inicio, no tiene fin. 


La música urbana es tan lamentable como acostumbra: un fondo de neumáticos abrasando caucho en el asfalto, sirenas, el viento colándose por las rendijas de los cubos de basura, que acogen tantos gatos salvajes como perros callejeros y humanos desarraigados. 


El pecho del mal no late, un corazón de alambres grises y rodeado de despojos nauseabundos, que fabrica estertores de la muerte, habita el tórax de un inhumano ser humano, el cual pasea entre las sombras, se asoma a puentes invisibles, deambula por callejones con salida y recorre el laberíntico mapa de la ciudad hundida en la fría niebla.


Y los perversos pasos no se detienen en nada nuevo, es una mera repetición cada vez que se pone el Sol, que cada oscura noche la frialdad de lo maligno se apodere de las calles. Ya dije que no había historia, que no había inicio ni fin.

sábado, 16 de abril de 2011

Versos manchados

Mis pensamientos se agrietan,
las cenizas de tus incendios se enquistan
en mis heridas abiertas
y me despierto sudando en la noche,
imaginándote;
terribles imágenes que pelan mi corazón a machetazos,
se empequeñece mi sonrisa
al recordar...
Al recordarlo todo.
Mil preguntas y mil silencios punzantes,
me remuevo el pelo
y escarbo en mi cráneo,
araño los deseos que me percuten,
esos que no se van 
y me están quebrando,
araño la música que suena 
y que me entrega a la desesperación
de mis manos vacías,
araño mis recuerdos 
hermosos,
queriendo cambiar el rumbo,
pero ¿dónde está el timón?
Me despierto sudando en la noche,
mirando
las sábanas negras,
y no son mis brazos quienes te envuelven,
ni mis piernas quienes se enredan,
ni mi boca la que se pierde por tus rincones
profundos,
deliciosos recuerdos los que poseo,
crío cuervos con ellos.

sábado, 26 de marzo de 2011

Aliento

El aliento tibio,
inconfundible,
mana de tu boca
hacia mi sangre,
revuelve en mis recuerdos
y se juntan nuestras narices,
se acarician 
y bailan,
en silencio;
mi boca va y viene,
te desea pero tiembla,
te respira y se emociona,
te roza y se desboca.
Deseo agarrarte, 
abrazarte más fuerte,
más fuerte,
más fuerte
hasta romperme en mil pedazos contigo,
diluirme en la nada,
viajar al infinito y no volver,
unir mi pecho al tuyo y flotar
en la marisma de tus sonrisas,
de tu incomprensible mirada,
de tu nariz rozando la mía,
de tu boca respirándo y yo tragando el aire;
yo lamiendo tus entrañas,
desbocado,
como estoy,
lamiendo mis heridas, 
las mentiras y los daños,
despertando instintos,
pasiones,
deseos;
revocando decisiones,
palabras, 
sólo palabras;
motivando acciones, 
besos,
miradas;
olvidando vómitos, 
lágrimas 
noches en vela;
la eterna confianza en el algo,
en lo amado,
en el tiempo,
en las miradas que unen un infinito,
que distancian todo lo demás,
en las miradas que unen un infinito,
que distancian todo lo demás,
repito.
¿Qué vas a construir en un solar en llamas?

miércoles, 16 de marzo de 2011

Tan cerca y tan lejos

Lejos:
imágenes invisibles,
sueños,
risas,
besos,
abrazos.


Cerca:
silencio.


El silencio dañino,
que me deja sordo,
que taladra
mi cabeza, hastiada
e indefensa;
podrida,
de la magnitud de los infiernos
que surco en la palidez
de la nada absoluta,
en la pureza
del indigno sentimiento
rechazado.


Una espada de Damocles ya caída,
sangre seca,
ropa sucia;
el óxido de su filo que corroe
el blanco de mis ojos,
se adueña de mi el hedor de un tiempo pasado,
muerto,
cabizbajo,
ese que estuvo tan cerca y ahora...
Ahora no está.


Tan cerca el silencio perverso,
tan lejos tú.

jueves, 20 de enero de 2011

Gritos en silencio (IV)

¿En silencio?
Ya no.
Ahora son verdaderos gritos.
Al viento, 
a quien escuche,
a tus dos oídos,
a tu cerebro,
a tu errónea visión de lo real,
a tus palabras miedosas
que me despiertan el terror.
Dos manos unidas me dijeron la verdad.
Tu cabeza entre mis brazos,
un segundo,
confesó. 
Tu boca no huyó
hasta que lo dijo todo sin hablar.
Tus alas me gritaban
ahogadas por tu miedo.
Mi pulso desbocado 
pospuso el abrazo eterno, 
el que nos une sin querer,
por ese sin querer que quiero.


Y grito que lo quiero.

miércoles, 3 de noviembre de 2010

Gritos en silencio (III)

Cómo hablar de mi vida sino tengo ganas.


El vacío más atroz:
el de los gritos en silencio.


Lléname de voces,
aprieta tus cuerdas vocales contra mis venas,
delgadas como alambres,
retorcidas,
asfixiadas en la soledad
de tu elixir
puro,
brillante,
hermoso.
Tus palabras retumban en mi cabeza,
inaudibles, ininteligibles.
Recuerdos borrosos 
que necesito mojar, 
inundar mi cerebro de ti,
proyectar tu luz en mi oscuridad,
reflejar tu sonrisa en mis miedos,
que amanezcan tus brazos en mi espalda,
que mis silencios no se oigan con tus risas.


Aflojar el nudo
que mi garganta ajada reclama,
y que tu lengua sea 
quien traspase mi yugular.
Grita en mi oído
y acalla
los silencios,
disipa las nubes oscuras,
echa a volar,
y yo te sigo.

viernes, 11 de junio de 2010

Gritos en silencio (II)

Un día lo tienes todo,
y durante tres no tienes nada.
Tres inmensos días,
con tres noches
infinitas,
la eternidad te engulle
y te devora,
el mar que antes te recogía de sus brazos
ahora te golpea,
envía sus olas poderosas
y te hunde,
la luz se difumina
ante tus ojos llorosos,
y los susurros que antes lamían tu oído
se han borrado en la violencia
de los segundos que pasan,
míseros,
de uno en uno,
acuchillando ilusiones
y a la vez,
corriendo deprisa
porque sientes que se acaba tu tiempo,
que se esfuma la posibilidad;
esa que anoche veías real
y que hoy...
Hoy lo ves todo mentira,
hoy padeces la traición
de los sentimientos
más puros,
las verdades se demuestran falsas,
los actos no acompañan las miradas,
las bocas,
ahora están solas.
Cuestión de matices,
vida normal aparentas,
y así,
con normalidad,
consigues normalidad,
nada más.
Las palabras más bonitas has dejado,
pero hoy tampoco dormirás aquí,
no besarás al amanecer
ni reirás abrazada a este cuerpo
deseoso,
de ti,
lo harás en otro lado,
y eso hiere,
mata lentamente a un corazón,
el saberte en otra cama,
en otra boca,
en otro cuerpo.


Y yo,
cansado de hablar en segunda persona,
me retrotraigo en mi interior,
cierro puertas y ventanas,
yo,
aguardo que salga el Sol de nuevo,
absorbo mis lágrimas en silencio,
en el silencio de mis gritos
y en el recuerdo de tus besos.

martes, 27 de abril de 2010

Deseos de primavera

El silencio de tu casa me atrae, a veces me callo para escucharlo, para sentirlo; después, la limpieza de tu voz llega hasta mi, tan fresca y risueña como un tulipán en primavera, y que me rescata de los calores de la madrugada, de la soledad que me embarga si no estás desde que conozco lo que es dormir contigo entre los brazos, en ese hueco creado especialmente para ti, por ti.

No te veo pero se que estás aquí, me acompañas, viniste volando y sin hacer ruido te posaste a mi lado, lo sé. Me miras, siento que me observas con esos ojos a los que sigo buscando una explicación razonable, pero no la hay, no la puede haber. Desde luego que los miro y si no los tengo delante pienso en ellos, grabados a fuego en mi interior me sacuden las entrañas sin cesar y me estremezco sintiendo la fuerza que reside en ellos, la ilusión, la vida. Dime que son míos, di moi, por favor.

Regálame otro momento más, no te alejes y mírame, quiero el calor de tus manos en mi rostro, tu tibio aliento en mis labios, respirar tu pasión y empaparme con el vapor que escapa por tu piel. Me atenaza la negación, la posibilidad de... Si, del tiempo. Que corre, que no lo puedo parar, que nos ataca, contra el que luchamos sin lamernos las heridas y asumiendo la derrota pero retrasándola, moviendo cielo y tierra para encontrarnos una vez más, para dejarnos llevar por el fuego de esta primavera que nos lanza al vacío, para dar continuidad a lo imposible, para tantas cosas que me bloqueo a veces de pensarlo.

Vuela de nuevo, planea delante de mi, expande tu magia por los cuatro puntos cardinales de mi ser, siénteme ahí, contigo, agarrado fuertemente a tu mano para no caer, hazme especial de nuevo una vez más, sólo una vez más, sólo una.

jueves, 13 de agosto de 2009

Diálogo

- ¿Quieres que te abra la cabeza? ¡Joder! ¡Vamos!
- Espera...
- Ni espera ni hostias, ¿acaso me ves con ganas de quedarme aquí contigo?
- Voy...
- Me impacientas, tonto de las pelotas, no ves esto, ¿cuántos centímetros le ves de hoja? Pues imagínatelos cuando te los meta por el puto culo que tienes, te doy medio minuto.
- Imposible, imposible...
- ¡Me cago en Dios y en San Pedro!
- Si seguimos así, no continúo.

(silencio)

- La madre que me ha parido, la madre que me ha parido... ¿Por qué me pasa esto a mi? ¿Por qué? Es que... ¿tengo mala cara? ¿o cara de tonto?
- No, para nada...
- ¡Calla de una puta vez! No me tomes por imbécil porque te enchufo el cuchillo, ¡te lo enchufo!
- Yo bajo presión no puedo, es que no puedo, no lo digo más.

(silencio)

(silencio)

- Me corto las venas, ¡me las arranco de cuajo! Tú... Tu me quieres volver loco, ¿verdad?
- Nada más lejos...
- ¡Que te calles!
- Pero...
- ¡La virgen! Coño, que cierres la boca, que te metas la lengua debajo de los calcetines, que no hables más porque porque porque... Es que no respondo, ¿eh?
- No sigo.

(silencio)

(miradas)

- Si, no sigo. Haz lo que quieras conmigo, pero yo no sigo, aquí te dejo todo esto.
- Es una broma, si, no puede ser otra cosa, ¡¿pero me estás tomando por tonto o qué cojones te pasa a ti?!
- No me pasa nada, pero es que...
- ¡Es que te mato! Te lo juro, te mato, te atravieso con el cuchillo y te hago trocitos, no me tientes que no me corto, como dejes eso ahí... que no... no lo dejes... que...

(silencio)

- Lo has dejado...
- Ya lo ves.
- Lo has dejado, ahí... Así, sin más.
- Ajam.
- Lo has dejado.

(miradas)

- Lo has dejado... ahí... lo has dejado.

(miradas silenciosas)

- Tú... ¿tu no tienes miedo?