Ha vuelto la lluvia a las calles,
las sombras se difuminan en el gris de las aceras,
los tonos verdes se apagan,
y los azules quedan atrapados tras mantos de plomo mojado.
Flojean mis piernas en el abismo,
le miro a los ojos y trago sapos,
se está apagando;
pero la lucha es viva y cruel,
pues rumiando la derrota se pelea sin miedo,
y aunque las horas que pasan son combustible quemado,
es reinvertido,
pues nunca se puede parar,
nunca,
hasta la última hora hay vida,
esperanza de que sea una más.
Y es que ha vuelto la lluvia a enmarañarnos,
pero yo sigo mirando el Sol.
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miércoles, 26 de octubre de 2011
jueves, 5 de mayo de 2011
Mareos
Es tarde, tardísimo;
y cada vez más lejano
padezco
-en pecho, ojos y manos-
la cruel sensación
de desequilibrio y mareo
ante la realidad que irradia el presente.
Insomne y exhausto,
con la mera compañía del teclado que percuto con la ansiedad de un enfermo sin cura,
con ella dentro metida,
abierta mi piel de par en par
y sangrante;
ciego de ver sus ojos,
de admirar el contorno de su figura (mil veces recorrida) vetada,
manco de negar una caricia que me abrasa,
de rozar "accidentalmente" el pelo que ahora se me prohibe revolver.
Negado el gusto recurro al olor,
el mareo aturde y aspiro más fuerte,
convencido,
anestesiando el dolor si te respiro,
cojo aire,
mis venas bombean metralla
a mis pulmones,
invencibles, irreductibles,
mientras yo (mis restos)
reducido a la mínima expresión por las luchas de mi interior,
chapoteo en el inmenso océano de la -imbécil- esperanza.
y cada vez más lejano
padezco
-en pecho, ojos y manos-
la cruel sensación
de desequilibrio y mareo
ante la realidad que irradia el presente.
Insomne y exhausto,
con la mera compañía del teclado que percuto con la ansiedad de un enfermo sin cura,
con ella dentro metida,
abierta mi piel de par en par
y sangrante;
ciego de ver sus ojos,
de admirar el contorno de su figura (mil veces recorrida) vetada,
manco de negar una caricia que me abrasa,
de rozar "accidentalmente" el pelo que ahora se me prohibe revolver.
Negado el gusto recurro al olor,
el mareo aturde y aspiro más fuerte,
convencido,
anestesiando el dolor si te respiro,
cojo aire,
mis venas bombean metralla
a mis pulmones,
invencibles, irreductibles,
mientras yo (mis restos)
reducido a la mínima expresión por las luchas de mi interior,
chapoteo en el inmenso océano de la -imbécil- esperanza.
martes, 19 de octubre de 2010
Otoño francés
En Francia llevan en 2010 más huelgas generales que en los últimos 30 años en España. Se está llevando a cabo una paralización sectorial del país, la industria está detenida, hay 12 refinerías que no operan y el desabastecimiento de combustible en gran parte del país es un hecho. Además, en institutos y facultades las revueltas están empezando a sumar fuerzas, y el suelo empieza a temblar ante las protestas masivas que se avecinan, ya que el pueblo francés está concienciado de que debe defender sus derechos en la calle, luchando, protestando por lo que creen atenta contra sus conquistas sociales. Como diría Carrillo -en otro sentido totalmente diferente, pero aquí lo puedo aplicar-, para luchar contra un sistema que te oprime hay que actuar, sino te haces socialdemócrata y esperas.
Desde el otro lado del charco las cosas se ven a través de otro punto de vista, desde aquí seguí la pseudo huelga del 29-S, una triste fecha para los trabajadores, ya que se demostró que en España hay un sentimiento de conformismo lamentable. Ojalá la pelea ciudadana en Francia de frutos, y todos los que dijeron que la huelga española no servía para nada tengan que envainársela. Supongo que un motivo importante es que, en Francia, los Sindicatos reciben mucho menos dinero que en España, lo cual les ata muy poco al Gobierno de turno, permitiendo que sus actuaciones sean mas independientes.
También influye que en España se ha creado una gran masa de población que asume ser de izquierdas, pero que apoya a partidos cuya ideología izquierdista es de salón. Tibios que han dilapidado la verdadera esencia abrazando políticas neoliberales y capitalistas y que nos han traído al lugar que estamos. Ahora, esos partidos supuestamente de izquierdas y los medios de comunicación que los apoyan, empezarán a criticar las movilizaciones francesas que están paralizando el país, les acusarán de anti-sistema y de radicales, como ya ha comenzado a hacer el Partido Socialista Francés, porque les da miedo que la verdadera izquierda tome la iniciativa, que despierte esa masa dormida de gente que han anestesiado.
Nadie espera que se de otro mayo del 68, pero las cosas están en un punto crítico y la población no debería dejarse pisotear por las clases dirigentes, se está demostrando que el capitalismo no genera riqueza a escala global y que tras épocas de vacas gordas, el pinchazo provoca unos baches casi insalvables para millones de personas, el sistema no es capaz de funcionar como se dice y el mercado no se autoregula porque tras la cortina se esconden sombras que lo manejan a su antojo.
Desde Argentina, a 12000 kilómetros de mi casa, veo todo esto casi con frialdad, ya que sólo me entero de lo que leo en Internet, y las fuentes son tan variadas que las posibilidades de opinión son casi infinitas, pero la conclusión es que en España tenemos que intentar copiar lo bueno de nuestros vecinos del norte de los Pirineos, asumir que la lucha social existe, que sirve de algo, que las huelgas no son un problema sino parte de la solución, que las movilizaciones ciudadanas han de percutir con energía sobre quienes tienen el bastón de mando.
Desde el otro lado del charco las cosas se ven a través de otro punto de vista, desde aquí seguí la pseudo huelga del 29-S, una triste fecha para los trabajadores, ya que se demostró que en España hay un sentimiento de conformismo lamentable. Ojalá la pelea ciudadana en Francia de frutos, y todos los que dijeron que la huelga española no servía para nada tengan que envainársela. Supongo que un motivo importante es que, en Francia, los Sindicatos reciben mucho menos dinero que en España, lo cual les ata muy poco al Gobierno de turno, permitiendo que sus actuaciones sean mas independientes.
También influye que en España se ha creado una gran masa de población que asume ser de izquierdas, pero que apoya a partidos cuya ideología izquierdista es de salón. Tibios que han dilapidado la verdadera esencia abrazando políticas neoliberales y capitalistas y que nos han traído al lugar que estamos. Ahora, esos partidos supuestamente de izquierdas y los medios de comunicación que los apoyan, empezarán a criticar las movilizaciones francesas que están paralizando el país, les acusarán de anti-sistema y de radicales, como ya ha comenzado a hacer el Partido Socialista Francés, porque les da miedo que la verdadera izquierda tome la iniciativa, que despierte esa masa dormida de gente que han anestesiado.
Nadie espera que se de otro mayo del 68, pero las cosas están en un punto crítico y la población no debería dejarse pisotear por las clases dirigentes, se está demostrando que el capitalismo no genera riqueza a escala global y que tras épocas de vacas gordas, el pinchazo provoca unos baches casi insalvables para millones de personas, el sistema no es capaz de funcionar como se dice y el mercado no se autoregula porque tras la cortina se esconden sombras que lo manejan a su antojo.
Desde Argentina, a 12000 kilómetros de mi casa, veo todo esto casi con frialdad, ya que sólo me entero de lo que leo en Internet, y las fuentes son tan variadas que las posibilidades de opinión son casi infinitas, pero la conclusión es que en España tenemos que intentar copiar lo bueno de nuestros vecinos del norte de los Pirineos, asumir que la lucha social existe, que sirve de algo, que las huelgas no son un problema sino parte de la solución, que las movilizaciones ciudadanas han de percutir con energía sobre quienes tienen el bastón de mando.
Si digo la verdad, no tengo ni idea de cual podría ser la solución, pero si algo tengo claro es que las cosas no pueden seguir funcionando así, y la única manera de que cambien es protestando en la calle, tomar la palabra todos los días, no cada cuatro años como les interesa a muchos. ¿Y a donde lleva el cambio? No lo sé, pero lo que está claro es que este no es el camino, y hay que buscar otro.
hablo de
Argentina,
capitalismo,
Carrillo,
economía,
España,
Francia,
huelga,
izquierda,
lucha,
manifestación,
mayo del 68,
política
sábado, 18 de septiembre de 2010
La noche de los lápices
Ve ese fuego en los ojos de su hijo, y que tan bien conoce. No ha olvidado después de más de 30 años la lucha, el fulgor de los pechos embravecidos, que, movidos por principios firmes, protestan sin miedo a la represión.
Diferentes generaciones unidas por una forma de actuar.
El orgullo a flor de piel, las lágrimas aflorando emocionantes por los ojos, la mujer que mira fijamente su creación, éste que grita, protesta, prosigue su pelea por lo que cree puede ser un mundo mejor.
Porque no se puede dejar que las cosas pasen porque sí.
Son diferentes los motivos, han cambiado las consignas, los lemas, las pancartas, los medios, han variado muchas cosas. Pero la combatividad debe continuar. Por eso siente ella que luchó, por el derecho a opinar, a protestar, por eso se siente orgullosa de su hijo, por no conformarse, por afrontar la búsqueda de soluciones a los problemas, por reclamar que sus derechos no sean aplastados por las ruedas del molino. Porque el espíritu rebelde no se pierda en la comodidad de los tiempos.
La lucha en la calle.
Desde la vereda observa, apartada, sin querer mostrarse demasiado, manteniendo las cautelas del miedo que aun invade su cuerpo en las manifestaciones, por las cargas policiales que vendrán cuando la masa avance, y que recuerda con toda crudeza, en su mente y en su piel. Una fina línea discurre entre los ojos de ella y él, pero en una sola dirección, él está ocupado en lo suyo, militando, ella está ocupada en él.
Porque los lápices deben seguir escribiendo.
Dedicado a los desaparecidos y supervivientes, todos ellos secuestrados, en la Noche de los Lápices.
Diferentes generaciones unidas por una forma de actuar.
El orgullo a flor de piel, las lágrimas aflorando emocionantes por los ojos, la mujer que mira fijamente su creación, éste que grita, protesta, prosigue su pelea por lo que cree puede ser un mundo mejor.
Porque no se puede dejar que las cosas pasen porque sí.
Son diferentes los motivos, han cambiado las consignas, los lemas, las pancartas, los medios, han variado muchas cosas. Pero la combatividad debe continuar. Por eso siente ella que luchó, por el derecho a opinar, a protestar, por eso se siente orgullosa de su hijo, por no conformarse, por afrontar la búsqueda de soluciones a los problemas, por reclamar que sus derechos no sean aplastados por las ruedas del molino. Porque el espíritu rebelde no se pierda en la comodidad de los tiempos.
La lucha en la calle.
Desde la vereda observa, apartada, sin querer mostrarse demasiado, manteniendo las cautelas del miedo que aun invade su cuerpo en las manifestaciones, por las cargas policiales que vendrán cuando la masa avance, y que recuerda con toda crudeza, en su mente y en su piel. Una fina línea discurre entre los ojos de ella y él, pero en una sola dirección, él está ocupado en lo suyo, militando, ella está ocupada en él.
Porque los lápices deben seguir escribiendo.
Dedicado a los desaparecidos y supervivientes, todos ellos secuestrados, en la Noche de los Lápices.
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