Pasar la última página del cuento de nunca acabar,
beber el último trago de un vaso infinito,
romper la última lanza de una batalla invisible.
Y así van sucediendo los días,
plomo en mi espalda
y piedras en mi cabeza,
frío de tortura
y rescoldos de llamas en el reflejo de mis ojos,
endiablados y enfermos,
miopes
desenfocados,
ajenos a una realidad muerta en combate,
perdidos en un blues de callejón,
borrachos de melancolía malsana.
Días largos y noches eternas,
un cuento que empezó cuento y siguió pesadilla,
camina sinuoso
y obliga.
Obliga y daña,
muerde,
inconsciencia plena incurable,
un trago largo de veneno que no mata
pero perdura.
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martes, 31 de julio de 2012
lunes, 11 de junio de 2012
Errores
Mirar al miedo a los ojos,
cubrir con la manta la memoria
y chapotear en un fango de recuerdos,
sólo,
sentir como si no pasara nada,
lamerme los labios secos con la lengua hinchada y,
y...
Y esta lágrima no es lágrima es error,
es recuerdo floreciendo envenenado,
el zarpazo de una bestia hambrienta que huye.
cubrir con la manta la memoria
y chapotear en un fango de recuerdos,
sólo,
sentir como si no pasara nada,
lamerme los labios secos con la lengua hinchada y,
y...
Y esta lágrima no es lágrima es error,
es recuerdo floreciendo envenenado,
el zarpazo de una bestia hambrienta que huye.
jueves, 19 de enero de 2012
Sabores
Me privo de pocos suspiros,
acelero mi pulso,
acompaso mis labios al sabor de tus sabores,
huyo del mundo exterior para entrar en ti
y perder cada segundo de esta vida,
morder el pan de una sonrisa.
Profundo escarbo en el abismo insondable entre tus piernas,
los ojos cerrados,
el piloto automático en el on de tu cintura,
vaivén tan fresco como caudal de primavera,
tan sereno como fruta madura
a punto de caer.
acelero mi pulso,
acompaso mis labios al sabor de tus sabores,
huyo del mundo exterior para entrar en ti
y perder cada segundo de esta vida,
morder el pan de una sonrisa.
Profundo escarbo en el abismo insondable entre tus piernas,
los ojos cerrados,
el piloto automático en el on de tu cintura,
vaivén tan fresco como caudal de primavera,
tan sereno como fruta madura
a punto de caer.
domingo, 25 de diciembre de 2011
Besos de viento en los ojos
Me desgarra el viento las pupilas,
mis ojos, ajados
de dibujarte en sueños
-que no dormido-,
florecen en el reflejo de las llamas de tu sonrisa,
paladeando días y noches,
extasiado
al contorno infinito de tu sombra,
dibujada tantas veces en mil colores vivos.
Y mis ojos, calados
de dulce alivio,
cuando tú
me haces sentir saciado en plena hambruna,
cuando tus besos hacen que cambie hasta la dirección del viento.
lunes, 19 de diciembre de 2011
Cuento de noche
Despertar en plena madrugada
tus piernas enganchadas a las mías,
sentir una sonrisa tibia,
dormida,
suave.
La noche mece mis sueños,
apenas abro los ojos para ver la oscuridad que envuelve nuestros cuerpos,
los vuelvo a cerrar y susurro palabras invisibles al cálido ambiente bajo las mantas,
caigo en un duermevela dulce,
con el tacto de tu piel aliviándome,
azúcar para mis amargas heridas,
caricias para mis cicatrices con costra.
Zambullo mis mejillas en la madrugada de tu pelo,
respiro tu cuello
y mis pulmones son tú aroma;
estás dentro,
dentro de mi,
dentro de mis entrañas hasta el fondo de mis huesos,
ahí donde tenemos la esencia,
dentro de lo más profundo de nuestro interior más escondido,
ahí donde no llega más,
llegas tú.
Quizá, cuando despierte en la mañana con el Sol perfilado en las rendijas de la persiana haya olvidado hasta donde llegaste, quizá no recuerde las cosquillas en los tuétanos, quizá haya olvidado esa indefinida hora de la madrugada, donde apenas un ligero rastro de conciencia me demostró la deliciosa sensación de lo que es la felicidad.
viernes, 16 de diciembre de 2011
Don't let it go dark on me yet
Que no se apague,
no.
Que brille,
luz de tus ojos en los míos,
en mi camino,
en mis pasos.
Luz,
luz que da vida,
y que sobretodo da motivos.
no.
Que brille,
luz de tus ojos en los míos,
en mi camino,
en mis pasos.
Luz,
luz que da vida,
y que sobretodo da motivos.
Maika Makovski - Don't let it go dark on me yet
sábado, 10 de diciembre de 2011
Senderos de niebla
La niebla es confusión de almas perdidas,
mezcla de sinsabores fugaces,
amalgama de fiascos continuos,
sombra de deseos abandonados,
enconados,
y fiebre.
Febriles los ojos que miran la niebla,
un llanto que el cielo silencioso derrama,
febriles también los gestos borrados,
olvidados,
escondidos en rincones tras un manto gris terciopelo que pinta la noche.
La niebla es fiebre que sube,
una jarra que estalla,
una silla que arrastra y una puerta que chirría,
ruidos y más ruidos,
que con solemne calma y enorme silencio
engullen esta velada pringada de soledad.
La niebla es muchas cosas,
es y son verdades y mentiras,
recuerdos y tachones,
miradas,
caminos,
gritos.
mezcla de sinsabores fugaces,
amalgama de fiascos continuos,
sombra de deseos abandonados,
enconados,
y fiebre.
Febriles los ojos que miran la niebla,
un llanto que el cielo silencioso derrama,
febriles también los gestos borrados,
olvidados,
escondidos en rincones tras un manto gris terciopelo que pinta la noche.
La niebla es fiebre que sube,
una jarra que estalla,
una silla que arrastra y una puerta que chirría,
ruidos y más ruidos,
que con solemne calma y enorme silencio
engullen esta velada pringada de soledad.
La niebla es muchas cosas,
es y son verdades y mentiras,
recuerdos y tachones,
miradas,
caminos,
gritos.
lunes, 28 de noviembre de 2011
Luz en la niebla
Últimamente indago en humo,
escribo sin tinta en máquinas de escribir sin letras,
sin fuerza derribo muros de hojas secas.
Pasto en eriales lejanos,
lejanos como mis ojos derecho e izquierdo,
buscadores de reflejos que les muestren su igual,
su igual: habitante de un rostro mutilado,
despojado de la virtud de conocerse,
atado a una realidad efímera e inconsistente,
ciego de verdades.
A veces hay
una mejilla entre calaveras,
un color entre la niebla,
una flor entre cenizas.
Y tus caricias, la luz me la dan tus caricias.
escribo sin tinta en máquinas de escribir sin letras,
sin fuerza derribo muros de hojas secas.
Pasto en eriales lejanos,
lejanos como mis ojos derecho e izquierdo,
buscadores de reflejos que les muestren su igual,
su igual: habitante de un rostro mutilado,
despojado de la virtud de conocerse,
atado a una realidad efímera e inconsistente,
ciego de verdades.
A veces hay
una mejilla entre calaveras,
un color entre la niebla,
una flor entre cenizas.
Y tus caricias, la luz me la dan tus caricias.
jueves, 15 de septiembre de 2011
Pintando
Quisiera ser pintor,
para que las heridas abiertas fueran cicatrices por olvidar,
los miedos valentía
y los silencios no fueran más que nuestros ojos contemplándose.
Sólo pintaría un cuadro,
tonos pálidos y brochazos nocturnos,
respirar la pintura y elevarme,
aspirar hasta que no quedara un hueco de mi cuerpo sin el colorido veneno de tus mejillas,
detener el tiempo un instante
y después abrir mis venas al oxígeno asfixiado,
oxidar mi sangre,
aparcar la prisa en otro camino y tirar el pincel,
soplar hacia dentro de mis poros
y abrazar el lienzo.
Quisiera ser pintor,
para que los obstáculos fueran vencidos por flores,
que el resto del mundo fuera comparsa
y las noches orgías de cuerpos entrelazados.
Sólo pintaría un cuadro,
los disparos de tu mirada,
tus gritos atravesando mi sien,
tu pintalabios en mi lengua
tus dientes en mi piel
tus manos en las mías,
la noche,
el día,
desayunamos mirando por la ventana,
nos miramos,
el cielo estalla
agárrame.
para que las heridas abiertas fueran cicatrices por olvidar,
los miedos valentía
y los silencios no fueran más que nuestros ojos contemplándose.
Sólo pintaría un cuadro,
tonos pálidos y brochazos nocturnos,
respirar la pintura y elevarme,
aspirar hasta que no quedara un hueco de mi cuerpo sin el colorido veneno de tus mejillas,
detener el tiempo un instante
y después abrir mis venas al oxígeno asfixiado,
oxidar mi sangre,
aparcar la prisa en otro camino y tirar el pincel,
soplar hacia dentro de mis poros
y abrazar el lienzo.
Quisiera ser pintor,
para que los obstáculos fueran vencidos por flores,
que el resto del mundo fuera comparsa
y las noches orgías de cuerpos entrelazados.
Sólo pintaría un cuadro,
los disparos de tu mirada,
tus gritos atravesando mi sien,
tu pintalabios en mi lengua
tus dientes en mi piel
tus manos en las mías,
la noche,
el día,
desayunamos mirando por la ventana,
nos miramos,
el cielo estalla
agárrame.
jueves, 8 de septiembre de 2011
El silencio
El silencio es duro como un martillo golpeando un yunque que más que moldear desfigura el hierro candente, lo machaca incansable en estos días donde ecos pasados estallan en mi propia cabeza, mezclándose diabólicos con las mecánicas embestidas del martillo. No existe un rincón que atenúe la brutalidad sonora del silencio golpeando; no puedo huir porque no me persigue, me espera allí donde voy y a la vez, me acompaña en el camino. La opresión fluctuante entre la sien y el pecho, la sequedad mental, la debilidad de mis latidos avasallados por la fuerza descomunal de la peor de las elipsis, y un océano de nada surgiendo majestuosamente terrorífico a mi alrededor, quedando mi cuerpo entregado; una isla deshabitada ya de razones, sobreviviendo por meras sensaciones que obligan a continuar la espiral. Una y otra vez, sube el martillo, baja y golpea, sube el martillo, baja y golpea. La terrible sensación de un silencio despiadado que ataca y perfora la fragilidad de un sentimiento que de puro es endeble.
El silencio es dulce como un baño tibio a la luz de una vela. Dormir mecido en las sábanas suaves con tu cuerpo rozando ligero el mío, ese silencio de tu respiración posándose sobre mi brazo, envolviendo con una tela de armonía la pasión saciada. El cosquilleo de tu aliento en mis labios como un violín afinado, tus ojos cerrados surcando territorios inexplorados, mis ojos abiertos surcando tu piel infinita. Las mejillas rosadas, tu lengua que atravesó mis trincheras hasta lo más profundo de mis entrañas, tus dedos callados que acariciaron mi satisfacción, tus piernas exhaustas que enredaron mi camino hasta dirigirlo sólo a ti. Tu cuerpo dormido en calma, en el delicioso silencio que inunda mis oídos.
El silencio es dulce como un baño tibio a la luz de una vela. Dormir mecido en las sábanas suaves con tu cuerpo rozando ligero el mío, ese silencio de tu respiración posándose sobre mi brazo, envolviendo con una tela de armonía la pasión saciada. El cosquilleo de tu aliento en mis labios como un violín afinado, tus ojos cerrados surcando territorios inexplorados, mis ojos abiertos surcando tu piel infinita. Las mejillas rosadas, tu lengua que atravesó mis trincheras hasta lo más profundo de mis entrañas, tus dedos callados que acariciaron mi satisfacción, tus piernas exhaustas que enredaron mi camino hasta dirigirlo sólo a ti. Tu cuerpo dormido en calma, en el delicioso silencio que inunda mis oídos.
miércoles, 24 de agosto de 2011
Despierto
Despertando a cada latido,
observando que seguías allí con tu mirada oculta en los sueños,
mientras los míos estaban delante de mis ojos.
Tu pecho desnudo subiendo,
bajando;
mi mano agarrando la tuya,
recorriendo tu brazo inerte y mi boca bebiendo de tu pelo revuelto,
el fragor de la batalla tan solo ya humeando,
pero mis entrañas incendiadas
y yo embebido de ese fuego,
mirando,
contemplando en la penumbra tus rescoldos:
los labios finos, rosados, saciados;
las manos blancas, largas, desgastadas;
los pechos escuetos, serenos, besados.
Tu corazón marcando el paso,
tu cabeza desentendida entregada al sueño
y tu sexo recuperándolo.
Y yo perdido en ti.
observando que seguías allí con tu mirada oculta en los sueños,
mientras los míos estaban delante de mis ojos.
Tu pecho desnudo subiendo,
bajando;
mi mano agarrando la tuya,
recorriendo tu brazo inerte y mi boca bebiendo de tu pelo revuelto,
el fragor de la batalla tan solo ya humeando,
pero mis entrañas incendiadas
y yo embebido de ese fuego,
mirando,
contemplando en la penumbra tus rescoldos:
los labios finos, rosados, saciados;
las manos blancas, largas, desgastadas;
los pechos escuetos, serenos, besados.
Tu corazón marcando el paso,
tu cabeza desentendida entregada al sueño
y tu sexo recuperándolo.
Y yo perdido en ti.
lunes, 22 de agosto de 2011
Pura droga sin cortar
Puro deseo.
Y como si fuera droga,
tan puro es, que mata.
Atraviesas mi respiración con el aguijón que es tu lengua,
me quitas el aire,
traspasas mis pulmones y recortas mi corazón con la forma de tus ojos,
siempre tus ojos.
Me desmayo en tus labios
mientras muros de papel caen y se esfuman,
nosotros volamos en una espiral huracanada,
se me nubla la vista y me ciega tu silueta,
me vuelvo a desmayar en tus labios con la sensación de que no quiero recuperar la consciencia,
y de que quiero lo que nunca dejé de querer.
Es puro deseo,
pura droga sin cortar.
Y como si fuera droga,
tan puro es, que mata.
Atraviesas mi respiración con el aguijón que es tu lengua,
me quitas el aire,
traspasas mis pulmones y recortas mi corazón con la forma de tus ojos,
siempre tus ojos.
Me desmayo en tus labios
mientras muros de papel caen y se esfuman,
nosotros volamos en una espiral huracanada,
se me nubla la vista y me ciega tu silueta,
me vuelvo a desmayar en tus labios con la sensación de que no quiero recuperar la consciencia,
y de que quiero lo que nunca dejé de querer.
Es puro deseo,
pura droga sin cortar.
jueves, 18 de agosto de 2011
(H)orquídea
Cultivaba orquídeas.
Y me dan ganas de escribir orquídea con hache. Una hache muda que no se oiga pero se sienta, se padezca, se entrometa por los poros de la piel y cale hasta los huesos de quien se atrevió a romper el hábitat más preciado del mayor amante que tuvo. La miel de sus labios rezumaba intensidad cuando la tenía cerca, salivaba como cualquier perro de Pávlov sólo con imaginar su aroma, temblaba su frágil corazón al pronunciar su nombre y su mirada centelleaba como una noche veraniega cuando encontraba a centímetros la claridad y el osado brillo de los ojos de quien amó en un crudo silencio.
Porque el silencio suele ser crudo. Salvaje.
Jóder, ¿tan difícil es entender que no quería salir? La luz que buscaba no era la del Sol, y sus palabras donde mejor encontraban acomodo era en sus cuadernos y no en los oídos de nadie, pero el engaño y la traición a veces son más poderosos que cualquier otro arma. La violación de una intimidad tan celosa fue el mayor castigo que pudo soportar, y tras segar el tallo de cada una de sus flores, murió con ellas.
Disimuló cada uno de los movimientos de su vida tan sesudamente, que cuando le encontraron, ni siquiera sus piernas danzaban, inertes, bajo su cuello estrujado por la soga que se sintió obligado a utilizar.
Y me dan ganas de escribir orquídea con hache. Una hache muda que no se oiga pero se sienta, se padezca, se entrometa por los poros de la piel y cale hasta los huesos de quien se atrevió a romper el hábitat más preciado del mayor amante que tuvo. La miel de sus labios rezumaba intensidad cuando la tenía cerca, salivaba como cualquier perro de Pávlov sólo con imaginar su aroma, temblaba su frágil corazón al pronunciar su nombre y su mirada centelleaba como una noche veraniega cuando encontraba a centímetros la claridad y el osado brillo de los ojos de quien amó en un crudo silencio.
Porque el silencio suele ser crudo. Salvaje.
Jóder, ¿tan difícil es entender que no quería salir? La luz que buscaba no era la del Sol, y sus palabras donde mejor encontraban acomodo era en sus cuadernos y no en los oídos de nadie, pero el engaño y la traición a veces son más poderosos que cualquier otro arma. La violación de una intimidad tan celosa fue el mayor castigo que pudo soportar, y tras segar el tallo de cada una de sus flores, murió con ellas.
Disimuló cada uno de los movimientos de su vida tan sesudamente, que cuando le encontraron, ni siquiera sus piernas danzaban, inertes, bajo su cuello estrujado por la soga que se sintió obligado a utilizar.
martes, 28 de junio de 2011
Dos ojos
Dos ojos no mienten,
ni aguantan la pose,
no pronuncian palabras huecas,
ni saben de discursos preconcebidos.
Discursos del miedo,
¿miedo?
Miedo a caer por el precipicio del deseo,
al fulgor de las miradas,
a dos corazones latiendo juntos.
La huida no es el camino sino un atajo al sufrimiento
de dos ojos sinceros,
que claman,
gritan
y exigen.
Dos ojos me funden más que los rayos de Sol,
me sugieren las formas indefinidas del placer infinito,
suspiran en mis entrañas
y se recuestan en mis sueños.
ni aguantan la pose,
no pronuncian palabras huecas,
ni saben de discursos preconcebidos.
Discursos del miedo,
¿miedo?
Miedo a caer por el precipicio del deseo,
al fulgor de las miradas,
a dos corazones latiendo juntos.
La huida no es el camino sino un atajo al sufrimiento
de dos ojos sinceros,
que claman,
gritan
y exigen.
Dos ojos me funden más que los rayos de Sol,
me sugieren las formas indefinidas del placer infinito,
suspiran en mis entrañas
y se recuestan en mis sueños.
Dos ojos no mienten,
dos ojos me cuentan la verdad.
miércoles, 22 de junio de 2011
Revelando una noche sin sueño
Fotografío la oscuridad de esta noche densa,
añado negativos a esta colección sin dueño,
paso por el revelador mis miradas y mis sueños,
mis ojos después;
agrio baño químico que no escuece más que las heridas.
Con pinzas me arranco las costras secas,
no duele,
no dueles más,
o quizá es la costumbre.
añado negativos a esta colección sin dueño,
paso por el revelador mis miradas y mis sueños,
mis ojos después;
agrio baño químico que no escuece más que las heridas.
Con pinzas me arranco las costras secas,
no duele,
no dueles más,
o quizá es la costumbre.
lunes, 13 de junio de 2011
Gritos en silencio (V)
Palabras en el tintero,
jardines de letras insomnes,
perdidas,
deformadas en suertes degeneradas,
palabras,
sólo palabras.
Palabras mudas,
silenciosas como petardos del infierno
danzando al son de oraciones sin predicado,
la débil fortaleza de la palabra dicha
hundiéndose en las sombras
infinito.
Tantas cosas ocultas:
gestos,
abrazos,
sonrisas,
miradas,
roces,
frío y calor,
ojos descarnados por el fuego de la distancia,
manos desolladas por la fuerza de la impotencia,
pies helados por la soledad de las sábanas ásperas
oídos sordos de gritos en silencio.
Un gran silencio.
¿Y después?
Mi sangre temblando en las venas de otro,
mi espalda agrietada,
mi boca susurrando sinsentidos al vacío,
y el miedo...
Claro.
El miedo.
jardines de letras insomnes,
perdidas,
deformadas en suertes degeneradas,
palabras,
sólo palabras.
Palabras mudas,
silenciosas como petardos del infierno
danzando al son de oraciones sin predicado,
la débil fortaleza de la palabra dicha
hundiéndose en las sombras
oscuras
de un pozo sin fondoinfinito.
Tantas cosas ocultas:
gestos,
abrazos,
sonrisas,
miradas,
roces,
frío y calor,
ojos descarnados por el fuego de la distancia,
manos desolladas por la fuerza de la impotencia,
pies helados por la soledad de las sábanas ásperas
oídos sordos de gritos en silencio.
Un gran silencio.
¿Y después?
Mi sangre temblando en las venas de otro,
mi espalda agrietada,
mi boca susurrando sinsentidos al vacío,
y el miedo...
Claro.
El miedo.
jueves, 5 de mayo de 2011
Mareos
Es tarde, tardísimo;
y cada vez más lejano
padezco
-en pecho, ojos y manos-
la cruel sensación
de desequilibrio y mareo
ante la realidad que irradia el presente.
Insomne y exhausto,
con la mera compañía del teclado que percuto con la ansiedad de un enfermo sin cura,
con ella dentro metida,
abierta mi piel de par en par
y sangrante;
ciego de ver sus ojos,
de admirar el contorno de su figura (mil veces recorrida) vetada,
manco de negar una caricia que me abrasa,
de rozar "accidentalmente" el pelo que ahora se me prohibe revolver.
Negado el gusto recurro al olor,
el mareo aturde y aspiro más fuerte,
convencido,
anestesiando el dolor si te respiro,
cojo aire,
mis venas bombean metralla
a mis pulmones,
invencibles, irreductibles,
mientras yo (mis restos)
reducido a la mínima expresión por las luchas de mi interior,
chapoteo en el inmenso océano de la -imbécil- esperanza.
y cada vez más lejano
padezco
-en pecho, ojos y manos-
la cruel sensación
de desequilibrio y mareo
ante la realidad que irradia el presente.
Insomne y exhausto,
con la mera compañía del teclado que percuto con la ansiedad de un enfermo sin cura,
con ella dentro metida,
abierta mi piel de par en par
y sangrante;
ciego de ver sus ojos,
de admirar el contorno de su figura (mil veces recorrida) vetada,
manco de negar una caricia que me abrasa,
de rozar "accidentalmente" el pelo que ahora se me prohibe revolver.
Negado el gusto recurro al olor,
el mareo aturde y aspiro más fuerte,
convencido,
anestesiando el dolor si te respiro,
cojo aire,
mis venas bombean metralla
a mis pulmones,
invencibles, irreductibles,
mientras yo (mis restos)
reducido a la mínima expresión por las luchas de mi interior,
chapoteo en el inmenso océano de la -imbécil- esperanza.
miércoles, 27 de abril de 2011
Sonrisas imperfectas
Dibuja mil sonrisas imperfectas
con tus pinceles nunca vistos
en la tierra de los que andamos con las manos,
destrúyeme otra vez
con brochazos angustiosos
que pintan corazones despegados del pecho,
hazme escribir palabras irrefrenables
con plumas que destintadas sobre mis ojos
me ciegan en la pura luz de tu presencia,
camina ligera sobre mis labios
con tus dientes que son cuchillos
en la mantequilla de mis recuerdos,
vuela y abre los brazos
aleteando en mi cuerpo herido
aterrizando sobre mis huesos rotos,
revuelve mi pelo mojado
por bañeras de madera ajena
donde el agua dibujo casas de árbol,
dibuja mil sonrisas imperfectas
con tus manos que me rozaron
hechizando sombras moribundas.
con tus pinceles nunca vistos
en la tierra de los que andamos con las manos,
destrúyeme otra vez
con brochazos angustiosos
que pintan corazones despegados del pecho,
hazme escribir palabras irrefrenables
con plumas que destintadas sobre mis ojos
me ciegan en la pura luz de tu presencia,
camina ligera sobre mis labios
con tus dientes que son cuchillos
en la mantequilla de mis recuerdos,
vuela y abre los brazos
aleteando en mi cuerpo herido
aterrizando sobre mis huesos rotos,
revuelve mi pelo mojado
por bañeras de madera ajena
donde el agua dibujo casas de árbol,
dibuja mil sonrisas imperfectas
con tus manos que me rozaron
hechizando sombras moribundas.
miércoles, 16 de marzo de 2011
Tan cerca y tan lejos
Lejos:
imágenes invisibles,
sueños,
risas,
besos,
abrazos.
Cerca:
silencio.
El silencio dañino,
que me deja sordo,
que taladra
mi cabeza, hastiada
e indefensa;
podrida,
de la magnitud de los infiernos
que surco en la palidez
de la nada absoluta,
en la pureza
del indigno sentimiento
rechazado.
Una espada de Damocles ya caída,
sangre seca,
ropa sucia;
el óxido de su filo que corroe
el blanco de mis ojos,
se adueña de mi el hedor de un tiempo pasado,
muerto,
cabizbajo,
ese que estuvo tan cerca y ahora...
Ahora no está.
Tan cerca el silencio perverso,
tan lejos tú.
imágenes invisibles,
sueños,
risas,
besos,
abrazos.
Cerca:
silencio.
El silencio dañino,
que me deja sordo,
que taladra
mi cabeza, hastiada
e indefensa;
podrida,
de la magnitud de los infiernos
que surco en la palidez
de la nada absoluta,
en la pureza
del indigno sentimiento
rechazado.
Una espada de Damocles ya caída,
sangre seca,
ropa sucia;
el óxido de su filo que corroe
el blanco de mis ojos,
se adueña de mi el hedor de un tiempo pasado,
muerto,
cabizbajo,
ese que estuvo tan cerca y ahora...
Ahora no está.
Tan cerca el silencio perverso,
tan lejos tú.
lunes, 28 de febrero de 2011
Vomitando
Las excusas arañan la soledad de mi cama vacía.
Mis brazos languidecen
al ritmo de pianos desafinados,
con cuerdas de acero cual cabellos lacios
percutidas por un martillo huidizo.
El sonido odioso,
la caja de resonancia oxidada,
mi armonía rota en mil pedazos
y cada pedazo en cienmil más.
El sentir vacío de mi pecho extraviado,
un sentimiento inerte al son de un reloj parado,
una mirada perdida al horizonte,
los ojos del color desconocido.
Y hablar ya no hablo,
y ver no veo,
y escuchar ni quiero.
Pero escribir vomito.
Mis brazos languidecen
al ritmo de pianos desafinados,
con cuerdas de acero cual cabellos lacios
percutidas por un martillo huidizo.
El sonido odioso,
la caja de resonancia oxidada,
mi armonía rota en mil pedazos
y cada pedazo en cienmil más.
El sentir vacío de mi pecho extraviado,
un sentimiento inerte al son de un reloj parado,
una mirada perdida al horizonte,
los ojos del color desconocido.
Y hablar ya no hablo,
y ver no veo,
y escuchar ni quiero.
Pero escribir vomito.
La piel se cae a tiras en noches así.
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