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miércoles, 8 de febrero de 2012

Flan de versos descompuestos

Me cago en los pianos,
por una vez.
Que los rompan
destrocen
quemen.
Que sus sonidos no residan nunca más en mi cerebro,
que se extinga la potencia de sus notas,
retumbantes en mi cabeza enferma
insomne.
Las mismas melodías adoradas me trastornan,
mezcla de palabras y de hechos
incoherentes,
alejados por días que debieron de ser meses
ignorante yo,
que no sé nada,
que no entiendo nada,
que a doble o nada siempre nada,
nada
nada;
nado en aguas turbias,
trago mierda y a la vez sonrío,
gilipollas,
no entiendo ni sé ni quiero.
Aporrear escaparates hasta romperme las manos
tatuarme Skinny Love en los dorsales
jugar a chapas con mi sombra,
pero nunca más escuchar piano.
Porque piano eres
y a martillazos me destruirás.


Estoy desentonado.


jueves, 5 de enero de 2012

Quema

Suave como sonido de piano,
tu lengua
mi paladar,
el deseo derramado,
helado derretido
hierro fundido.
Abro mis poros a tu piel,
empapo mi pelo contigo
me hundo en ti
amando,
flotando en miel de tu pecho
sorbiendo tu boca,
ardiendo,
quemándome los ojos con tu mirada.

domingo, 31 de julio de 2011

Noches de verano

Inolvidable concierto de Ludovico Einaudi anoche en Madrid.


Mis besos se ahogaron en las notas del piano,
yo me ahogué en un abrazo cargado de dudas.
Y es que son preciosas las noches del verano.

Inmejorable final. 
Estremecedor. 




Si hubiera sonado lo que tú deseabas y yo ansiaba pero temía... 
No creo que hubiera podido sujetar cada pedazo de mi cuerpo.

lunes, 28 de febrero de 2011

Vomitando

Las excusas arañan la soledad de mi cama vacía.


Mis brazos languidecen 
al ritmo de pianos desafinados,
con cuerdas de acero cual cabellos lacios
percutidas por un martillo huidizo.


El sonido odioso,
la caja de resonancia oxidada,
mi armonía rota en mil pedazos
y cada pedazo en cienmil más.


El sentir vacío de mi pecho extraviado,
un sentimiento inerte al son de un reloj parado,
una mirada perdida al horizonte,
los ojos del color desconocido.


Y hablar ya no hablo,
y ver no veo,
y escuchar ni quiero.
Pero escribir vomito.



La piel se cae a tiras en noches así.