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martes, 29 de junio de 2010

Un día en el parque, entre cajas...

Ha sido una noche inolvidable
como todas las que pasan en un parque.
¿No serás tú? ¿No serás tú?
Quizás no importa el sitio y eso está de más.

Si de todos mis delirios y mis cuentos
sólo el tuyo ha mejorado el argumento,
¿no serás tú?, ¿no serás tú?
Quizás no importa el tema y eso está de más.
*



Y cargo cajas llenas de ansiedad, de miedos terribles que me acechan cada noche, de lágrimas que escondo para verter a solas, de la brutalidad de sentimientos puros y brillantes luchando contra paredes de acero, de tantas cosas que a veces el peso es imposible, me vence.


Pero ahí estás tú, tus manos, esas que me han acariciado hasta dormirme, esas que me han rodeado hasta sentir que el resto de cosas no importan, esas que me han reventado de placer, esas manos que agarro incluso cuando no están cerca, esas manos levantan las cajas negras de mis hombros, y me elevan después muy por encima, me envuelven en pañuelos de la seda más suave y me hacen surcar vientos lejanos, mares frescos y lagos tibios, me llevan a Cracovia, a Berlín y al pueblo más recóndito, me posan en las faldas del Monte Fuji, en los corales de Los Roques o en las finas arenas de las calas más apartadas.


Y si, suena a cuento, pero la realidad es demasiado difícil de ficcionar. Es real como sólo lo puede ser la vida, tan brutal como sólo sabe serlo la vida.




* Un día en el parque - Love of Lesbian

viernes, 23 de abril de 2010

Jestem z powrotem

Pues eso, que he vuelto, que gracias al Eyjafjalla mis vacaciones han durado 4 días más, que he podido disfrutar de 1 semana entera en Cracovia, que me he tragado enteros los funerales del Presidente polaco y su esposa, que me reincorporo al trabajo el viernes cuando tenía que haberlo hecho el martes, que estoy feliz, que he descansado y dormido de lujo, y a la vez me he pegado palizas enormes andando y moviéndome de un lado a otro, que vengo con las pilas llenas y agotado a la vez, que ya estoy pensando en el próximo viaje, que quería volver pero soñaba con que siguieran cancelando vuelos para quedarme, que la comida polaca está riquísima, que me tomaría una sopa Zurek antes de irme a dormir y unos Pierogi para comer, y sobretodo, que repetiría el mágico momento del desayuno cracoviano que me he creado, esas tostadas con quesitos y mi zumo de naranja sentado a la ventana...

¡Grande Polska!