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lunes, 19 de diciembre de 2011

Cuento de noche

Despertar en plena madrugada
tus piernas enganchadas a las mías, 
sentir una sonrisa tibia,
dormida,
suave.
La noche mece mis sueños,
apenas abro los ojos para ver la oscuridad que envuelve nuestros cuerpos,
los vuelvo a cerrar y susurro palabras invisibles al cálido ambiente bajo las mantas,
caigo en un duermevela dulce,
con el tacto de tu piel aliviándome,
azúcar para mis amargas heridas,
caricias para mis cicatrices con costra.
Zambullo mis mejillas en la madrugada de tu pelo,
respiro tu cuello
y mis pulmones son tú aroma;
estás dentro,
dentro de mi,
dentro de mis entrañas hasta el fondo de mis huesos,
ahí donde tenemos la esencia,
dentro de lo más profundo de nuestro interior más escondido,
ahí donde no llega más,
llegas tú.

Quizá, cuando despierte en la mañana con el Sol perfilado en las rendijas de la persiana haya olvidado hasta donde llegaste, quizá no recuerde las cosquillas en los tuétanos, quizá haya olvidado esa indefinida hora de la madrugada, donde apenas un ligero rastro de conciencia me demostró la deliciosa sensación de lo que es la felicidad.

miércoles, 11 de mayo de 2011

Adiós duende

Dame muerte,
afila tus garras de gata crecida en ambientes displicentes,
perfora mi ansiedad crecida entre sueños inconscientes
y róbame la sonrisa que sembraste.
Primaveras pasadas siempre fueron mejores, 
carretera, manta y muchas flores
que llenaron de semillas los caminos imposibles
que estuvimos dispuestos a caminar,
correr,
atravesar 
y a devorar con mordiscos infinitos,
llenándonos de vida el corazón
y de espesa hierba las manos con las que nos recorríamos enfermos,
de día o de noche,
al abrigo de paredes discretas
o al raso cielo del este.
Aun siento enormes brazos alrededor, 
antes me envolvían tibios, 
deliciosos,
ahora me asfixian,
aprietan,
el aire no se atreve a pasar a mis pulmones desollados;
y el duende ha huido a Arán,
a ese valle que dio origen a las ensoñaciones más hermosas,
ese lugar donde iríamos a plantar nuestro árbol de fantasía,
donde un manto de sonrisas nos envolvería al límite de la felicidad más rebosante,
donde los brazos que me envolverían serían mágicos
y flotaría un aire que lamería nuestras pieles.
La sonrisa sembrada se hubiera convertido en una eternidad
y las garras serían dulces dedos que acariciarían las mejillas,
que ahora, 
agrietadas,
son erosionadas por las lágrimas más amargas
que jamás imaginé caer.
El duende desapareció,
Campanilla vuela en otras latitudes
y su polvo se esparce en reinos lejanos
y aquí,
aquí la más seca de las tierras regada con la más agria de las realidades.
Y mucho frío.

miércoles, 4 de agosto de 2010

En la noche

Y las palabras retumbaban en su cabeza como un martillo en el yunque, vigorosas y constantes; le absorbían cualquier otro pensamiento y le sumían en un estado de desesperación. Su ansía voraz de expresar los sentimientos que habían anidado en su interior era mayor a ninguna otra cosa; le obsesionaba que supiera, que entendiera el porqué actuaba así, la mera idea de perderla le resultaba insoportable, pero no quería tener que arrepentirse de no haber entregado hasta la última gota de aliento.


Andaba en la noche, meditabundo, cabizbajo, ni un alma en las oscuras calles de su nuevo barrio. Sentía que esas calles eran suyas, pero él quería su boca, sus ojos posados sobre los suyos, sus manos, no soledad y oscuridad sobre el asfalto. De continuo imaginaba lo que podía ser y no era, suspiraba y buscaba su delicada silueta en cada esquina, soñaba el encuentro prohibido, el abrazo infinito, la brutalidad de sus lenguas engarzándose en una espiral que los enfilara hacia el abismo más profundo de la pasión, donde sus cuerpos pelearan entre sábanas revueltas y gemidos desgarrados por la felicidad.

Y lo peor de todo es que sabía que casi todos los elementos jugaban en su contra.

sábado, 31 de julio de 2010

Paquetes

¿Y qué más da si llueve en mi nueva ciudad, si yo sonrío?

Hay paquetes que vuelan, que pasan de mano en mano desde su origen hasta su destino, y todas esas manos que no saben que transportan se pierden muchas octavas maravillas del mundo. Muchas palabras que viajan en busca de ojos que las devoren, significados deseosos de ser descubiertos, imágenes impacientes de ser contempladas en toda su belleza, y una infinita sucesión de elementos que hacen que la distancia se achique y las sonrisas se aúnen, los ojos se reúnan de nuevo en espacios etéreos e inmunes, y las manos se enlacen invisibles al mundo exterior.

Puede llover, tronar y aullar el viento, lo miraré feliz por la ventana.

lunes, 12 de julio de 2010

¡Campeones!

Viva el pulpo Paul, el Jabulani y la noche en la que los padres de Iniesta fabricaron a este genio.





Ahora son 3 las grandes selecciones que se recordarán en el olimpo futbolístico: el Brasil del Mundial del 70, con los famosos "cinco dieces" Pelé, RIvelino, Tostao, Jairzinho y Gerson, el fútbol total de la "Naranja Mecánica" en el 74, liderados por Cruyff, y la España de Casillas, Piqué, Puyol, Xavi, Iniesta, Villa, Pedro, Torres, Ramos, Alonso, Busquets, Navas, Fábregas, Reina, Capdevila, Llorente... Un verdadero equipo para recordar siempre.

martes, 6 de julio de 2010

Deseos

Mis energías son tuyas,
el roce de tus manos en mi piel
las chispas del fuego infinito
que avivas,
que me quema el alma
espoleando incesante
la llama de lo prohibido;
deseos coincidentes,
dentro de dos caminos lejanos
podemos,
tú no lo sabes,
pero podemos.
Tus ojos confiesan que quieren,
los míos sufren tus ausencias
con luto devorador,
y sienten que su vida es esta,
tu imagen en mi,
reflejada en mi sonrisa,
y no la pena asesina que me aplaca el alma;
tus abrazos son oxígeno,
tu pelo en mi cara alimento,
mi espalda ríe cuando tus manos la recorren
y si te alejas mis piernas tiemblan.


La felicidad no está tan allá, 
sólo dos pasos tras el muro
y ahí esperaré yo,
para subirte a hombros
y ser los seres mágicos
de nuestros cuentos,
pero muy reales,
tanto que lloremos juntos
de alegría,
de esa alegría que sólo he sentido en tus brazos,
en los abrazos puros que me regalas,
en momentos que existen porque existes tú,
en lugares marcados porque los marcas tú.


Hay cosas contra las que no debemos luchar,
los sentimientos,
la mecánica del corazón,
ese tic tac imparable que es el amor,
que nos ha unido brutalmente
hasta el más extremo sufrimiento,
hasta la mayor de las dudas.


Quiéreme, 
déjate llevar,
escucha por fin tu corazón,
ese que me golpea cuando me tomas,
ese que me susurra los deseos de tu interior.





Mi fuerza la creas tú,
tus miradas sinceras,
lo que no dices con palabras,
lo que muestra el ardor guerrero de tus mejillas,
coloreadas,
del rojo de la pasión inexplicable,
de la más brutal de las uniones,
ésta,
que nos junta y nos separa
invitándonos a sufrir,
a disfrutar;
la dualidad perenne del amor más exacto,
imperfección depurada
creada para sonreír llorando.