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viernes, 16 de marzo de 2012

La vuelta al mundo

Como últimamente las palabras no las encuentro dentro de mi, las busco fuera.

jueves, 12 de marzo de 2009

Nunca fue tan cierto

Los jueves están en medio.

Nunca tan cierto como hoy.

Me ha dado el día más perro en años, que yo recuerde. He llegado a casa a las 12 de clase, más o menos. Me he sentado en el sofá y tras la rutinaria visita al teletexto (creo que es mi manía más antigua, junto con morderme las uñas) he hecho zapping hasta aburrirme -10 minutos o así-, para luego comer un asqueroso puré de verduras -no me gustan por separado, imagináos ahí todas mezcladas...- bien temprano, 13:15 hora de la península, una manía familiar, esta de comer a la hora de los albañiles, como dice mi madre.

Después, he visto una película en el ordenador, The Last Show, de Peter Bogdanovich, que consiguió 8 nominaciones al Oscar y 2 premios, pero que la verdad, no sé si por que me he levantado con el pie izquierdo y todo lo que he hecho hoy me ha parecido mal, no me ha gustado nada. Decepción absoluta. El día soleado en el exterior se iba tornando grisáceo en mi interior, así que he intentado dar unas cabezadas (sin fruto), para luego, coger el portátil de mi hermano (que está en Egipto de vacaciones el jodío) y viciarme un par de horas al Pro Evolution Soccer 2009, juego que no había probado y que joder, es como el del año pasado y el anterior, pero con un tal Assunçao en el Atleti que es malísimo (grrrr)...

Después he visto el Real Madrid - Alba de Berlín de la Euroliga de Baloncesto, que ha acabado ganando el Madrid con una canasta imposible de Raúl López sobre la bocina, ante el orgasmo a dúo de los dos comentaristas de Telemadrid, lo cual casi me hace vomitar, que pareja de comentaristas tan horrorosa, es para sacarles los hígados, sino te lo sacan a ti primero.

Si alguno ha conseguido llegar hasta aquí en este aburridísimo post (no sé porqué cuento este día tan aburrido y no uno mejor, cuando los tengo, la verdad) felicitarle, porque yo con esto y un bizcocho, tras una duchita reparadora que ha sido lo mejor del día, me despido esperando estar más inspirado mañana...

Putos jueves...

martes, 28 de octubre de 2008

Necesito otro paraguas

En días como hoy, mejor haberme quedado tranquilito, arropado en mi cama, roncando como un oso, sin asomarme ni a la ventana. Pero no, el despertador sonó a las 7:20, bueno, sonaron los 4 despertadores del móvil que necesito para despertarme, redespertarme, empezar a enterarme, y ser medio consciente, así, por ese orden y cada 3 minutos. Luego a las 7:31 suena el reloj de la mesilla, con su estridente chillido madrugador, que ya me hace levantarme de la cama y enviarme con mala cara al servicio.

Tras la rutina diaria (meada-aseado-vestido-desayunado) he salido a la calle, y ¡oh!, he debido de dormir un par de meses porque hace un frío que pela y llueve, ayer hacía solecito y casi ganas de quedarse en bañador. Abro el paraguas y otra sorpresa, es una mierda y una varilla está rota. Lo sujeto como puedo y me dirigo bajo el agua y el viento a la estación. Allí compruebo que no, que he dormido tan poco como siempre, la fecha del periódico gratuito es la misma de ayer +1. Llego a clase y allí lo de siempre y poco más.

Al salir, sigue lloviendo, sigue haciendo frío y hace más viento que antes. Me subo la cremallera del abrigo del todo, abro el paraguas, mochila a la espalda y a la estación. Ya la veo, está cerca, no me estoy mojando mucho a pesar del viento, no queda nada, ya está, 2 minutos y me resguardaré de la lluvia. ¡Ostia! Veo venir el tren, me cago en todo, 10 minutos esperando al siguiente tren. Tengo hambre, pero bueno, tampoco es para tanto. Espero. Cojo el tren que pasa después. Me bajo, llueve y sigue el viento.

Apenas salgo de la estación y he abierto el paraguas, toma ráfaga de aire que me da un meneo y le da la vuelta al paraguas, lo coloco en su posición natural, pero ni 2 segundos dura, otro golpe de viento, se parte en dos. Me quedo con el mango en la mano, y veo las varillas descuajaringadas en el suelo. Lo cojo, lo miro y nada, camino a casa mojándome. Mi madre al llegar yo, se ríe, ¿te has mojado?


Encima, este finde me iba a Donosti un par de días, y viendo el tiempo que nos espera, lo tengo que cancelar hasta mediados de mes. ¡Jóder!