Un beso y mil años después,
una llamada,
atisbo de luz en las ciénagas,
un fulgor dorado,
una melodía que entiendo,
un paso allá que sigo,
reflejos,
soledades malentendidas,
miradas que escaman nubes,
que despojan al alma de voluntad
y lo devuelven a estados ancestrales,
originales,
cuando escuchabas música en la plaza entre los primeros lances,
manos aquí y lenguas allá,
ardor,
hambre,
ilusión apostada al número equivocado,
al inexistente,
al imposible que es el que nunca sale;
e insisto,
vivo en la insistencia
y en la insistencia me quema el Sol y me hiela el invierno,
me moja la lluvia y me seca el viento.
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martes, 19 de junio de 2012
viernes, 3 de febrero de 2012
Bésame
Bésame.
Que se erice mi piel contra tu piel,
que tu piel erizada se enganche con mi piel,
que las sábanas huyan
y el frío del invierno ataque el calor de nuestros cuerpos,
enganchados
en besos infinitos,
besos con fuerza,
besos suaves,
suave tu aliento penetra en mi como aguijón,
aguijón violento como caricia,
violento mi paladar estrechando tu lengua,
eterna.
Bésame.
Pero bésame con fuerza,
bésame suave,
suave que tengo prisa por besarte,
besarte hasta que mi piel rebose labios,
rebose lengua
reboses tú.
Que se erice mi piel contra tu piel,
que tu piel erizada se enganche con mi piel,
que las sábanas huyan
y el frío del invierno ataque el calor de nuestros cuerpos,
enganchados
en besos infinitos,
besos con fuerza,
besos suaves,
suave tu aliento penetra en mi como aguijón,
aguijón violento como caricia,
violento mi paladar estrechando tu lengua,
eterna.
Bésame.
Pero bésame con fuerza,
bésame suave,
suave que tengo prisa por besarte,
besarte hasta que mi piel rebose labios,
rebose lengua
reboses tú.
hablo de
beso,
labios,
lengua,
noche loca,
piel,
poemilla,
sentimientos
miércoles, 1 de febrero de 2012
La vida es un ir y venir de girar pomos
Sentí como si comenzara una relación. Como si por ser las dos únicas personas del teatro que respirábamos a la vez estuviéramos dándonos el primer beso, la primera caricia, el primer momento sensual y como si llegásemos a practicar sexo. Y no lo digo por decir, ya que, según iba sintiendo, mi respiración aumentaba y la suya se superponía a la mía.
Antes de poder consumar nada la obra finalizó y los aplausos lo inundaron todo.
Hubo hasta cinco minutos de aplausos ininterrumpidos. Nuevamente nuestras palmadas iban al unísono. Mi corazón y mi esófago también iban acompasados con los suyos. Aunque quizá todo era mental y todo me lo estaba imaginando.
El último aplauso acabó súbitamente. El público se levantó al momento. Ella permaneció sentada; yo también.
Antes de poder consumar nada la obra finalizó y los aplausos lo inundaron todo.
Hubo hasta cinco minutos de aplausos ininterrumpidos. Nuevamente nuestras palmadas iban al unísono. Mi corazón y mi esófago también iban acompasados con los suyos. Aunque quizá todo era mental y todo me lo estaba imaginando.
El último aplauso acabó súbitamente. El público se levantó al momento. Ella permaneció sentada; yo también.
"Todo lo que podríamos haber sido tú y yo si no fuéramos tú y yo", Albert Espinosa.
hablo de
Albert Espinosa,
arte,
beso,
literatura,
relaciones,
respirar,
teatro
domingo, 25 de diciembre de 2011
Besos de viento en los ojos
Me desgarra el viento las pupilas,
mis ojos, ajados
de dibujarte en sueños
-que no dormido-,
florecen en el reflejo de las llamas de tu sonrisa,
paladeando días y noches,
extasiado
al contorno infinito de tu sombra,
dibujada tantas veces en mil colores vivos.
Y mis ojos, calados
de dulce alivio,
cuando tú
me haces sentir saciado en plena hambruna,
cuando tus besos hacen que cambie hasta la dirección del viento.
viernes, 2 de septiembre de 2011
En caída libre
Tus besos puro fuego,
para los que el agua no sirve.
El campo con puertas es jaula,
no hay llave que cierre la nuestra,
¿no lo sabes?
El fuego entra,
sale,
las verjas inexistentes no son nada,
sólo miedo.
Y el miedo quema,
a mi también.
Para huir de él salté al vacío,
salté y ahora,
en caída libre,
estiro los brazos, sonrío.
para los que el agua no sirve.
El campo con puertas es jaula,
no hay llave que cierre la nuestra,
¿no lo sabes?
El fuego entra,
sale,
las verjas inexistentes no son nada,
sólo miedo.
Y el miedo quema,
a mi también.
Para huir de él salté al vacío,
salté y ahora,
en caída libre,
estiro los brazos, sonrío.
sábado, 20 de agosto de 2011
Besos abruptos
Es que aun recuerdo la noche en la que los besos surgieron abruptos,
y en la calle las palmas soñaban a nuestro alrededor;
yo sordo,
escuchaba sólo nuestras respiraciones entrecortadas por las lenguas hambrientas.
y en la calle las palmas soñaban a nuestro alrededor;
yo sordo,
escuchaba sólo nuestras respiraciones entrecortadas por las lenguas hambrientas.
domingo, 31 de julio de 2011
Noches de verano
Inolvidable concierto de Ludovico Einaudi anoche en Madrid.
Inmejorable final.
Si hubiera sonado lo que tú deseabas y yo ansiaba pero temía...
No creo que hubiera podido sujetar cada pedazo de mi cuerpo.
Mis besos se ahogaron en las notas del piano,
yo me ahogué en un abrazo cargado de dudas.
Y es que son preciosas las noches del verano.
Inmejorable final.
Estremecedor.
Si hubiera sonado lo que tú deseabas y yo ansiaba pero temía...
No creo que hubiera podido sujetar cada pedazo de mi cuerpo.
martes, 12 de julio de 2011
Veneno
¿Qué puedo decir si todo lo que dije parece ser que lo dije en un mundo irreal que nadie más conoce?
¿Qué puedo hacer si todo lo que hice parece ser que lo hice en un sueño que nadie más recuerda?
Los seis litros de sangre que corren por mis venas van envenenados,
la negrura se apodera de la luz,
que retrocede,
o quizás sólo se muda de acera,
pero se aleja,
y mi horizonte no es más que un muro de piedras afiladas,
y mi sangre escuece,
vomita recuerdos que inundan mis ojos
y baña mi desasosiego en las astillas negras del olvido,
allí mismo,
donde reposan las palabras dulces que volaron con el viento,
a la derecha de las miradas que encendieron las chispas,
a la izquierda de los besos que sellaron una forma de vida
y encima de dos corazones abrazados y que aun juntos,
fueron arrancados.
Pero la sangre podrida por el aguijón del fabuloso mundo real sigue circulando,
es un veneno que no mata,
ni hiere,
sólo te rodea y te persigue,
siempre ahí,
invisible,
no lo olvides.
¿Qué puedo hacer si todo lo que hice parece ser que lo hice en un sueño que nadie más recuerda?
Los seis litros de sangre que corren por mis venas van envenenados,
la negrura se apodera de la luz,
que retrocede,
o quizás sólo se muda de acera,
pero se aleja,
y mi horizonte no es más que un muro de piedras afiladas,
y mi sangre escuece,
vomita recuerdos que inundan mis ojos
y baña mi desasosiego en las astillas negras del olvido,
allí mismo,
donde reposan las palabras dulces que volaron con el viento,
a la derecha de las miradas que encendieron las chispas,
a la izquierda de los besos que sellaron una forma de vida
y encima de dos corazones abrazados y que aun juntos,
fueron arrancados.
Pero la sangre podrida por el aguijón del fabuloso mundo real sigue circulando,
es un veneno que no mata,
ni hiere,
sólo te rodea y te persigue,
siempre ahí,
invisible,
no lo olvides.
miércoles, 16 de marzo de 2011
Tan cerca y tan lejos
Lejos:
imágenes invisibles,
sueños,
risas,
besos,
abrazos.
Cerca:
silencio.
El silencio dañino,
que me deja sordo,
que taladra
mi cabeza, hastiada
e indefensa;
podrida,
de la magnitud de los infiernos
que surco en la palidez
de la nada absoluta,
en la pureza
del indigno sentimiento
rechazado.
Una espada de Damocles ya caída,
sangre seca,
ropa sucia;
el óxido de su filo que corroe
el blanco de mis ojos,
se adueña de mi el hedor de un tiempo pasado,
muerto,
cabizbajo,
ese que estuvo tan cerca y ahora...
Ahora no está.
Tan cerca el silencio perverso,
tan lejos tú.
imágenes invisibles,
sueños,
risas,
besos,
abrazos.
Cerca:
silencio.
El silencio dañino,
que me deja sordo,
que taladra
mi cabeza, hastiada
e indefensa;
podrida,
de la magnitud de los infiernos
que surco en la palidez
de la nada absoluta,
en la pureza
del indigno sentimiento
rechazado.
Una espada de Damocles ya caída,
sangre seca,
ropa sucia;
el óxido de su filo que corroe
el blanco de mis ojos,
se adueña de mi el hedor de un tiempo pasado,
muerto,
cabizbajo,
ese que estuvo tan cerca y ahora...
Ahora no está.
Tan cerca el silencio perverso,
tan lejos tú.
domingo, 15 de agosto de 2010
¿Qué?
Qué más quisiera que olvidarte,
qué más,
qué mas que poder aislar tu imagen en mi mente,
qué más que olvidar tus besos,
y tus ojos...
Qué más que no rabiar por no verte,
que no duela el pensamiento,
que no haya sentimiento,
que no más buenas noches al viento,
y tus ojos...
Qué más que no visites mis ausencias,
que mis sonrisas no busquen tu espejo,
que tu voz no resuene con eco,
y tus ojos...
Que no olvido,
que no quiero más allá de tu cuerpo,
que no puedo más que sentirte,
en el vacío de la soledad mas ardiente,
te veo.
qué más,
qué mas que poder aislar tu imagen en mi mente,
qué más que olvidar tus besos,
y tus ojos...
Qué más que no rabiar por no verte,
que no duela el pensamiento,
que no haya sentimiento,
que no más buenas noches al viento,
y tus ojos...
Qué más que no visites mis ausencias,
que mis sonrisas no busquen tu espejo,
que tu voz no resuene con eco,
y tus ojos...
Que no olvido,
que no quiero más allá de tu cuerpo,
que no puedo más que sentirte,
en el vacío de la soledad mas ardiente,
te veo.
hablo de
amor,
beso,
olvidar,
pensamientos,
poemilla,
sentimientos,
soledad,
viento
miércoles, 4 de agosto de 2010
En la noche
Y las palabras retumbaban en su cabeza como un martillo en el yunque, vigorosas y constantes; le absorbían cualquier otro pensamiento y le sumían en un estado de desesperación. Su ansía voraz de expresar los sentimientos que habían anidado en su interior era mayor a ninguna otra cosa; le obsesionaba que supiera, que entendiera el porqué actuaba así, la mera idea de perderla le resultaba insoportable, pero no quería tener que arrepentirse de no haber entregado hasta la última gota de aliento.
Andaba en la noche, meditabundo, cabizbajo, ni un alma en las oscuras calles de su nuevo barrio. Sentía que esas calles eran suyas, pero él quería su boca, sus ojos posados sobre los suyos, sus manos, no soledad y oscuridad sobre el asfalto. De continuo imaginaba lo que podía ser y no era, suspiraba y buscaba su delicada silueta en cada esquina, soñaba el encuentro prohibido, el abrazo infinito, la brutalidad de sus lenguas engarzándose en una espiral que los enfilara hacia el abismo más profundo de la pasión, donde sus cuerpos pelearan entre sábanas revueltas y gemidos desgarrados por la felicidad.
Y lo peor de todo es que sabía que casi todos los elementos jugaban en su contra.
Andaba en la noche, meditabundo, cabizbajo, ni un alma en las oscuras calles de su nuevo barrio. Sentía que esas calles eran suyas, pero él quería su boca, sus ojos posados sobre los suyos, sus manos, no soledad y oscuridad sobre el asfalto. De continuo imaginaba lo que podía ser y no era, suspiraba y buscaba su delicada silueta en cada esquina, soñaba el encuentro prohibido, el abrazo infinito, la brutalidad de sus lenguas engarzándose en una espiral que los enfilara hacia el abismo más profundo de la pasión, donde sus cuerpos pelearan entre sábanas revueltas y gemidos desgarrados por la felicidad.
Y lo peor de todo es que sabía que casi todos los elementos jugaban en su contra.
lunes, 14 de junio de 2010
Jaulas y sueños
- Si quiero llamarte, ¿qué hago?
- Nada, ya lo sabes.
- Ya...
- Lo siento.
- No lo sientas.
- Si, si lo siento. Es... Tan complicado.
- Bueno, contactaré por telepatía.
Alivio.
- Y, ¿cuántos días tendré que estar aguantándome las ganas?
- No sé, no sé hasta el último momento...
- ¿Cuánto es eso?
- Toda la vida, a lo mejor.
- Pero eso es mucho tiempo.
Miedo.
- No puedo estar así, necesito... No sé el qué, pero algo más.
- No puedo...
- Puedes, puedes. Es una impotencia brutal el andar con todo esto.
- No hay libertad.
- ¡Ninguna! Es una puta jaula, es... Es un sueño rodeado por una enorme pesadilla.
- ¿Un sueño?
- Si, M... Es un sueño, sino no estaría aquí ahora.
Dulzura.
- Es lo que no entiendo.
- ¿El qué?
- Que sigas aquí, que no corras. Hay mil motivos, ves esto, imagínate en unos años.
- Idiota... Me encanta, y me encantas.
- No lo sabía.
- ¿No te lo había dicho nunca?
Silencio.
- No.
- Necesito un abrazo.
- No puedo...
- Lo sé, pero también necesitaba decirlo.
- Te estoy jodiendo.
- Me estás haciendo feliz, y eso a veces jode, que es diferente.
- Estás cegado, estás ciego, ¡en serio!
- ¿Qué diferencia hay? Lo que siento no es ficción.
- Lo que yo siento tampoco.
- ¿Y qué sientes?
Chispas.
- No dices nada.
- ¿Qué voy a decir?
- Lo que sientes.
Beso.
Abrazo.
Fusión.
- Nos están viendo todos.
- No me importa, ya no me importa...
- Deseaba oír eso hace meses, mi amor...
- Cállate.
- Eso también.
Beso.
Abrazo.
Despierto.
- Te echo tanto de menos esta noche, otra vez...
- Nada, ya lo sabes.
- Ya...
- Lo siento.
- No lo sientas.
- Si, si lo siento. Es... Tan complicado.
- Bueno, contactaré por telepatía.
Alivio.
- Y, ¿cuántos días tendré que estar aguantándome las ganas?
- No sé, no sé hasta el último momento...
- ¿Cuánto es eso?
- Toda la vida, a lo mejor.
- Pero eso es mucho tiempo.
Miedo.
- No puedo estar así, necesito... No sé el qué, pero algo más.
- No puedo...
- Puedes, puedes. Es una impotencia brutal el andar con todo esto.
- No hay libertad.
- ¡Ninguna! Es una puta jaula, es... Es un sueño rodeado por una enorme pesadilla.
- ¿Un sueño?
- Si, M... Es un sueño, sino no estaría aquí ahora.
Dulzura.
- Es lo que no entiendo.
- ¿El qué?
- Que sigas aquí, que no corras. Hay mil motivos, ves esto, imagínate en unos años.
- Idiota... Me encanta, y me encantas.
- No lo sabía.
- ¿No te lo había dicho nunca?
Silencio.
- No.
- Necesito un abrazo.
- No puedo...
- Lo sé, pero también necesitaba decirlo.
- Te estoy jodiendo.
- Me estás haciendo feliz, y eso a veces jode, que es diferente.
- Estás cegado, estás ciego, ¡en serio!
- ¿Qué diferencia hay? Lo que siento no es ficción.
- Lo que yo siento tampoco.
- ¿Y qué sientes?
Chispas.
- No dices nada.
- ¿Qué voy a decir?
- Lo que sientes.
Beso.
Abrazo.
Fusión.
- Nos están viendo todos.
- No me importa, ya no me importa...
- Deseaba oír eso hace meses, mi amor...
- Cállate.
- Eso también.
Beso.
Abrazo.
Despierto.
- Te echo tanto de menos esta noche, otra vez...
martes, 30 de marzo de 2010
Viaje al infinito
La música la desboca, el pie pisa con fuerza el acelerador y las rayas de la carretera parecen una sola. Suena Space Monkey, ella grita la letra echada hacia delante en el asiento, comiéndose el asfalto con los ojos, soñando que es una autopista hacia lo infinito, hacia un lugar donde nadie la vea caminar a mi lado, donde pueda dar rienda suelta a sus instintos. A veces me mira de reojo, se sabe deseada y se muerde el labio, ese labio que se aparece cada noche en mis sueños, como una constante que me mortifica cuando no lo poseo y que me eleva a los altares cuando puedo acariciarlo.
Huimos, nos fugamos a ninguna parte. Nos alejamos de no sabemos quién, que nos persigue y nos roba la tranquilidad, nos hace desconfiar, y nos alienta a correr juntos, más aun. Me agarro al asiento, noto la velocidad en mis venas, en mi pecho; percibo la adrenalina a chorro sobre mi, sobre ella. Padezco por no poder agarrarla en este mismo instante, y besarla mientras avanzamos hasta el final de esta carretera perdida, infinita, un bucle absurdo y agobiante que me instala en la mayor de las desazones, hasta que vuelve a mirarme de reojo, y vuelve a morderse el labio, y vuelvo a soñar.
Kilómetros por delante y por detrás. Vemos el horizonte y el Sol caer, la Luna está en nuestro retrovisor y nos observa pausada, masticando su victoria, sabiendo que iluminará una noche ardiente, que pondrá la luz a unos corazones huecos sedientos de piel, y que laten al son de sus carencias, buscando recompensas abstractas e inmateriales, con las que regar de nuevo su ritmo vital.
No aparto mis ojos de su rostro, lo va a hacer, cuento hasta diez, esperando. Sabe que la aguardo y su boca ahora es una mueca de satisfacción. Un frenazo brusco me expulsa de mis ensoñaciones y pierdo mi mirada en la carretera que se me hace borrosa. Al segundo vuelvo mi cara hacia ella, que se muerde el labio, traviesa, y yo la tapo los ojos con mi mano, y me acerco a la perdición de su abismo...
miércoles, 28 de enero de 2009
Solo
El beso
que siempre
acompaña
la despedida,
entraña
un mar
de irracionales
iras.
Me siento
cual Mona Lisa
en su lienzo,
solo
-amargamente solo-
con esa media
que ni llega a una
sonrisa,
recordando
los días
en que deseaba
que llegaran
las noches.
Y no,
ahora
en cada larga
y dura
noche,
aborrezco
en cada instante
los días
que pasan
y dejan atrás,
momentos
de una vida
que
me llevan
a suspirar.
Que largo,
que sucio
se ve al mirar atrás
el sinuoso camino
que solo
-amargamente solo-
hube de andar.
que siempre
acompaña
la despedida,
entraña
un mar
de irracionales
iras.
Me siento
cual Mona Lisa
en su lienzo,
solo
-amargamente solo-
con esa media
que ni llega a una
sonrisa,
recordando
los días
en que deseaba
que llegaran
las noches.
Y no,
ahora
en cada larga
y dura
noche,
aborrezco
en cada instante
los días
que pasan
y dejan atrás,
momentos
de una vida
que
me llevan
a suspirar.
Que largo,
que sucio
se ve al mirar atrás
el sinuoso camino
que solo
-amargamente solo-
hube de andar.
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