jueves, 11 de abril de 2013
Poesía
jueves, 19 de abril de 2012
Sintiendo sueños (y III)
Hay noches en las que intuyo despertar, y sin salir de la cama pienso como sería otra vida, otro lecho, un susurro al despertar, una lágrima, una luz traspasando la ventana y dibujando tu contorno en mi piel hambrienta. Ahora, en la distancia, añoro el roce, las caricias, las miradas silenciosas que gritaban haciendo tambalearse los cimientos de nuestros sentimientos, esos que nos llevaron al precipicio sobre el que sólo planean los valientes, ahí donde los cobardes dan un paso atrás.
Hay noches en las que intuyo dormir,
y siento sueños.
sábado, 31 de marzo de 2012
Sintiendo sueños
De repente los tambores paran, mi cerebro se libera de las navajas y el silencio se adueña del vacío. Miro a un lado y al otro sin ver, siento algo que me roza y me estremece. Es una mano, ¿dónde está? ¿quién eres? Eran unos dedos finos, parecía una mano delicada, me ha rozado con dulzura, vuelve, vuelve... Noto unos pasos, no los oigo, sólo los noto, los percibo a mi lado, huelo un perfume, huelo algo que ya he olido, un cuello, una piel, estiro los brazos sintiendo el aroma tan cerca... Nada.
Me paro, dejo de dar pasos. No quiero seguir, no puedo seguir. Me siento, sigo sin ver pero me siento, espero, aguzo los sentidos, quiero volver a oler, a sentir el tacto de esa mano, quiero sentir, quiero sentir y no a este vacío que se burla de mi, quiero luz y poder ver, respirar aire fresco. Ahora siento un sonido, una voz suave, un aliento tibio flotando alrededor de mi, otra vez ese aroma, una caricia en mi mano, un beso en la mejilla, me revuelven el pelo; estiro los brazos al océano de sensaciones que me envuelven...
Despierto sudando en plena noche, con la respiración agitada y un nudo que estrangula mi mirada perdida en la profunda oscuridad.
lunes, 19 de diciembre de 2011
Cuento de noche
domingo, 16 de octubre de 2011
Inventos paliativos
miércoles, 24 de agosto de 2011
Despierto
observando que seguías allí con tu mirada oculta en los sueños,
mientras los míos estaban delante de mis ojos.
Tu pecho desnudo subiendo,
bajando;
mi mano agarrando la tuya,
recorriendo tu brazo inerte y mi boca bebiendo de tu pelo revuelto,
el fragor de la batalla tan solo ya humeando,
pero mis entrañas incendiadas
y yo embebido de ese fuego,
mirando,
contemplando en la penumbra tus rescoldos:
los labios finos, rosados, saciados;
las manos blancas, largas, desgastadas;
los pechos escuetos, serenos, besados.
Tu corazón marcando el paso,
tu cabeza desentendida entregada al sueño
y tu sexo recuperándolo.
Y yo perdido en ti.
martes, 28 de junio de 2011
Dos ojos
ni aguantan la pose,
no pronuncian palabras huecas,
ni saben de discursos preconcebidos.
Discursos del miedo,
¿miedo?
Miedo a caer por el precipicio del deseo,
al fulgor de las miradas,
a dos corazones latiendo juntos.
La huida no es el camino sino un atajo al sufrimiento
de dos ojos sinceros,
que claman,
gritan
y exigen.
Dos ojos me funden más que los rayos de Sol,
me sugieren las formas indefinidas del placer infinito,
suspiran en mis entrañas
y se recuestan en mis sueños.
miércoles, 22 de junio de 2011
Revelando una noche sin sueño
añado negativos a esta colección sin dueño,
paso por el revelador mis miradas y mis sueños,
mis ojos después;
agrio baño químico que no escuece más que las heridas.
Con pinzas me arranco las costras secas,
no duele,
no dueles más,
o quizá es la costumbre.
miércoles, 11 de mayo de 2011
Adiós duende
afila tus garras de gata crecida en ambientes displicentes,
perfora mi ansiedad crecida entre sueños inconscientes
y róbame la sonrisa que sembraste.
Primaveras pasadas siempre fueron mejores,
carretera, manta y muchas flores
que llenaron de semillas los caminos imposibles
que estuvimos dispuestos a caminar,
correr,
atravesar
y a devorar con mordiscos infinitos,
llenándonos de vida el corazón
y de espesa hierba las manos con las que nos recorríamos enfermos,
de día o de noche,
al abrigo de paredes discretas
o al raso cielo del este.
Aun siento enormes brazos alrededor,
antes me envolvían tibios,
deliciosos,
ahora me asfixian,
aprietan,
el aire no se atreve a pasar a mis pulmones desollados;
y el duende ha huido a Arán,
a ese valle que dio origen a las ensoñaciones más hermosas,
ese lugar donde iríamos a plantar nuestro árbol de fantasía,
donde un manto de sonrisas nos envolvería al límite de la felicidad más rebosante,
donde los brazos que me envolverían serían mágicos
y flotaría un aire que lamería nuestras pieles.
La sonrisa sembrada se hubiera convertido en una eternidad
y las garras serían dulces dedos que acariciarían las mejillas,
que ahora,
agrietadas,
son erosionadas por las lágrimas más amargas
que jamás imaginé caer.
El duende desapareció,
Campanilla vuela en otras latitudes
y su polvo se esparce en reinos lejanos
y aquí,
aquí la más seca de las tierras regada con la más agria de las realidades.
Y mucho frío.
viernes, 29 de abril de 2011
Diálogos de cine (VIII) Waking Life, sueña.
- Elige un color.
- Azul.
La niña abre y cierra el papel según lo que le dice el niño.
- A, zeta, u, ele. Elige un número.
- Ocho.
- Uno, dos, tres, cuatro, cinco, seis, siete, ocho.
- Elige otro número.
- Uno, dos, tres, cuatro, cinco, seis, siete, ocho, nueve, diez, once, doce, trece, catorce, quince.
- Elige otro número.
- Seis.
- Muy bien...
- Los sueños son tu destino.
miércoles, 16 de marzo de 2011
Tan cerca y tan lejos
imágenes invisibles,
sueños,
risas,
besos,
abrazos.
Cerca:
silencio.
El silencio dañino,
que me deja sordo,
que taladra
mi cabeza, hastiada
e indefensa;
podrida,
de la magnitud de los infiernos
que surco en la palidez
de la nada absoluta,
en la pureza
del indigno sentimiento
rechazado.
Una espada de Damocles ya caída,
sangre seca,
ropa sucia;
el óxido de su filo que corroe
el blanco de mis ojos,
se adueña de mi el hedor de un tiempo pasado,
muerto,
cabizbajo,
ese que estuvo tan cerca y ahora...
Ahora no está.
Tan cerca el silencio perverso,
tan lejos tú.
martes, 9 de noviembre de 2010
Microcuento del deseo que me consume (IV) Micro
Microsensaciones.
Microdeseos.
Microsensaciones.
Microsonrisas.
Microdetalles.
Microsensaciones.
Microsueños.
Microsonrisas.
Microsuspiros.
Microsusurros.
Microcuentos del deseo que me consume, cuarta entrega. Y no quiero que me consuma más.
lunes, 14 de junio de 2010
Jaulas y sueños
- Nada, ya lo sabes.
- Ya...
- Lo siento.
- No lo sientas.
- Si, si lo siento. Es... Tan complicado.
- Bueno, contactaré por telepatía.
Alivio.
- Y, ¿cuántos días tendré que estar aguantándome las ganas?
- No sé, no sé hasta el último momento...
- ¿Cuánto es eso?
- Toda la vida, a lo mejor.
- Pero eso es mucho tiempo.
Miedo.
- No puedo estar así, necesito... No sé el qué, pero algo más.
- No puedo...
- Puedes, puedes. Es una impotencia brutal el andar con todo esto.
- No hay libertad.
- ¡Ninguna! Es una puta jaula, es... Es un sueño rodeado por una enorme pesadilla.
- ¿Un sueño?
- Si, M... Es un sueño, sino no estaría aquí ahora.
Dulzura.
- Es lo que no entiendo.
- ¿El qué?
- Que sigas aquí, que no corras. Hay mil motivos, ves esto, imagínate en unos años.
- Idiota... Me encanta, y me encantas.
- No lo sabía.
- ¿No te lo había dicho nunca?
Silencio.
- No.
- Necesito un abrazo.
- No puedo...
- Lo sé, pero también necesitaba decirlo.
- Te estoy jodiendo.
- Me estás haciendo feliz, y eso a veces jode, que es diferente.
- Estás cegado, estás ciego, ¡en serio!
- ¿Qué diferencia hay? Lo que siento no es ficción.
- Lo que yo siento tampoco.
- ¿Y qué sientes?
Chispas.
- No dices nada.
- ¿Qué voy a decir?
- Lo que sientes.
Beso.
Abrazo.
Fusión.
- Nos están viendo todos.
- No me importa, ya no me importa...
- Deseaba oír eso hace meses, mi amor...
- Cállate.
- Eso también.
Beso.
Abrazo.
Despierto.
- Te echo tanto de menos esta noche, otra vez...
viernes, 28 de mayo de 2010
La sonrisa de Dasha (VIII)
jueves, 25 de marzo de 2010
Tiempo, caminos y lista de la compra
viernes, 19 de marzo de 2010
9:05 (I)
Fue curioso. Parecía ficción, nadie podría creer que fuera real. Pero lo fue, lo es, y aquí estoy…
La primera vez que me vio se acercó a mi, sin dudar, y me preguntó la hora. Las 9 de la mañana. ¿En punto? Bueno, y cinco, que voy un poco tarde. Imaginaba. Me verás en tus sueños. Yo le miré, ¿qué?
Al día siguiente le volví a ver, en el mismo lugar, y a la misma hora. Pues no te vi en mis sueños. Vas con prisa otra vez. Siempre. Deberías dormir, así podrás soñar.
Al tercer día no quería encontrármele, pero fue imposible. Me dijo que me veía diferente, ¿por qué? No deberías sonrojarte, dijo. No sabía qué quería de mi. Quiero que seamos amigos, aunque no lo creas, podría incluso decir que ya lo somos. ¿Qué estás diciendo? Te he visto 3 veces, 1 minuto cada una de ellas, a las 9 y cinco de cada mañana. ¿Y qué? Que recordaré cada uno de esos minutos, y ya no podemos volver atrás. Mañana nos vemos. Yo no supe qué decir.