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martes, 11 de diciembre de 2012

Frágil II

Una brizna de hierba,
el recuerdo de tus labios,
un suspiro,
un buenos días susurrado,
la piel de tu cuello,
una orquídea en tu pecho,
la suerte esquiva,
una voz dormida,
una fuente congelada,
un resquicio en la puerta.

Todo es frágil.
Frágil...

Como el recuerdo,
como el rocío de la mañana,
como el roce de dos pieles.
Frágil.
Una vela,
unas notas de piano,
un abrazo de madrugada,
o de día;
un abrazo nuestro, 
frágil.

Tú,
y yo también.
Frágiles.

miércoles, 6 de junio de 2012

De madrugada

Lo más oscuro de la noche siempre es justo antes del alba.

Aveces, en la plena oscuridad de esos momentos aun me mantengo despierto, por no decir que no puedo dormirme, y agarro el teléfono, pensando en usarlo para lo que apenas lo uso el resto del día: llamar. Siempre el mismo destino, y según la noche, diferentes palabras con un mismo significado y un mismo sendero a seguir. Un camino oscuro, lleno de miedos pero que ansío cruzar, al que deseo enfrentarme desarmado, con la sola ayuda de mis manos y mis ojos, de mi boca y de mis piernas, de mi cabeza y de mi corazón, de mis pies y de mi yo, despojado de contextos, alrededores y miradas.



En las tinieblas de las madrugadas todo se ve con una clarividencia abstracta, aunque a la vez parezca que con la serenidad que da el silencio la realidad se aprecie transparente. Y en esa transparencia veo lo tremendo de mis sueños, lo poco cabal que pueden ser, entonces sonrío y me creo imparable, invencible, capaz de mostrarme abierto en canal por la verdad de mi búsqueda, con la simple convicción de saber lo que quiero en mi vida. Tan claro que siento que es fácil haber llegado a una de las decisiones más difíciles de nuestra existencia. 


Y es en ese momento de fortaleza en el que la abstracción de las tinieblas se apodera de mi, hace que me tiemble el pulso y que vuelva a recostar mi cabeza en la almohada, pensando en que mejor mañana, que no tiene sentido hacer temblar Madrid en plena noche por las locuras que tengo en la mente por no sé cual enfermedad pasajera, o que al menos dicen que es pasajera. El quererlo todo lucha, entonces, contra el temor a la nada, y supongo que la mochila que supone quererlo todo pesa demasiado para vencer al temor, aunque sea una mochila que quiero cargar, o mejor dicho, una mochila que quiero transportar en mi camino, aun siendo oscuro y lleno de peligros. 


Entretanto, llega el alba... Y mis sueños me embaucan en un largo abrazo.

jueves, 26 de abril de 2012

Abrazarte

Quisiera abrazarte
y susurrar en tu oído el estruendo de mi alma,
no obviar el dolor sino compartirlo,
enjaular los sentimientos envenenados
y susurrar un te quiero limpio, 
puro.
Susurrar que mis fuerzas son tuyas,
mis manos tu apoyo,
mis ojos la cuerda que te alce de nuevo.
Quisiera abrazarte
y no perderme en palabras absurdas,
mirar tu silencio con mi silencio,
acompañar la triste música de fondo con melodías tenues,
seguir tus lágrimas con la humedad de mis dedos.


Abrazarte 
y sentirme solo en el mundo,
no necesitando más.

lunes, 31 de octubre de 2011

Hasta la vista

Nunca olvidaré el último abrazo, ese donde entramos tú, mamá, Javi y yo.
El último beso, las buenas noches y verte dormir por última vez.

domingo, 16 de octubre de 2011

Inventos paliativos

Te invento porque no puedo besarte,
olerte,
aspirarte,
ni abrazarte.
Te invento porque no puedo sentirte,
mirarte,
acariciarte,
lamerte,
desnudarte,
ni puedo disfrutarte.
Te invento para difuminar un segundo mi impotencia ante no poder respirarte,
acostarte,
tocarte,
morderte,
sonreírte,
jugarte,
follarte.
Te invento para paliar mi insomnio y poder soñarte,
imaginarte,
pensarte,
recrearte,
recordarte.

Ya ves,
sigo con el vicio de extrañarte.

jueves, 15 de septiembre de 2011

Pintando

Quisiera ser pintor,
para que las heridas abiertas fueran cicatrices por olvidar,
los miedos valentía
y los silencios no fueran más que nuestros ojos contemplándose.


Sólo pintaría un cuadro,
tonos pálidos y brochazos nocturnos,
respirar la pintura y elevarme,
aspirar hasta que no quedara un hueco de mi cuerpo sin el colorido veneno de tus mejillas,
detener el tiempo un instante
y después abrir mis venas al oxígeno asfixiado,
oxidar mi sangre,
aparcar la prisa en otro camino y tirar el pincel,
soplar hacia dentro de mis poros
y abrazar el lienzo.


Quisiera ser pintor,
para que los obstáculos fueran vencidos por flores,
que el resto del mundo fuera comparsa
y las noches orgías de cuerpos entrelazados.


Sólo pintaría un cuadro,
los disparos de tu mirada,
tus gritos atravesando mi sien,
tu pintalabios en mi lengua
tus dientes en mi piel
tus manos en las mías,
la noche, 
el día,
desayunamos mirando por la ventana,
nos miramos,
el cielo estalla
agárrame.

viernes, 12 de agosto de 2011

Cansancio

Estoy cansado de escribir amarguras,
de lamentar la falta de presente y de extrañar un pasado cada vez más lejano,
quiero volar hacia un futuro feliz; utópicamente feliz,
si acaso;
me gustaría poder volver a abrazar y sentir que mi corazón se para a escuchar su propio latido,
bailar a solas con mi propia alegría
y saltar gritando al viento sobre las cenizas de incendios extinguidos.
Estoy cansado de dormir 12 horas y despertarme agotado.

martes, 12 de julio de 2011

Veneno

¿Qué puedo decir si todo lo que dije parece ser que lo dije en un mundo irreal que nadie más conoce?
¿Qué puedo hacer si todo lo que hice parece ser que lo hice en un sueño que nadie más recuerda?


Los seis litros de sangre que corren por mis venas van envenenados,
la negrura se apodera de la luz,
que retrocede,
o quizás sólo se muda de acera,
pero se aleja,
y mi horizonte no es más que un muro de piedras afiladas,
y mi sangre escuece,
vomita recuerdos que inundan mis ojos
y baña mi desasosiego en las astillas negras del olvido,
allí mismo,
donde reposan las  palabras dulces que volaron con el viento, 
a la derecha de las miradas que encendieron las chispas,
a la izquierda de los besos que sellaron una forma de vida
y encima de dos corazones abrazados y que aun juntos,
fueron arrancados.
Pero la sangre podrida por el aguijón del fabuloso mundo real sigue circulando,
es un veneno que no mata,
ni hiere,
sólo te rodea y te persigue,
siempre ahí,
invisible,
no lo olvides.

lunes, 13 de junio de 2011

Gritos en silencio (V)

Palabras en el tintero,
jardines de letras insomnes,
perdidas,
deformadas en suertes degeneradas,
palabras,
sólo palabras.
Palabras mudas, 
silenciosas como petardos del infierno
danzando al son de oraciones sin predicado,
la débil fortaleza de la palabra dicha
hundiéndose en las sombras 
                                oscuras 
de un pozo sin fondo
infinito.

Tantas cosas ocultas:

gestos,
abrazos,
sonrisas, 
miradas,
roces,
frío y calor,
ojos descarnados por el fuego de la distancia,
manos desolladas por la fuerza de la impotencia,
pies helados por la soledad de las sábanas ásperas
oídos sordos de gritos en silencio.


Un gran silencio.
¿Y después?
Mi sangre temblando en las venas de otro,
mi espalda agrietada,
mi boca susurrando sinsentidos al vacío,
y el miedo...
Claro.
El miedo.

sábado, 26 de marzo de 2011

Aliento

El aliento tibio,
inconfundible,
mana de tu boca
hacia mi sangre,
revuelve en mis recuerdos
y se juntan nuestras narices,
se acarician 
y bailan,
en silencio;
mi boca va y viene,
te desea pero tiembla,
te respira y se emociona,
te roza y se desboca.
Deseo agarrarte, 
abrazarte más fuerte,
más fuerte,
más fuerte
hasta romperme en mil pedazos contigo,
diluirme en la nada,
viajar al infinito y no volver,
unir mi pecho al tuyo y flotar
en la marisma de tus sonrisas,
de tu incomprensible mirada,
de tu nariz rozando la mía,
de tu boca respirándo y yo tragando el aire;
yo lamiendo tus entrañas,
desbocado,
como estoy,
lamiendo mis heridas, 
las mentiras y los daños,
despertando instintos,
pasiones,
deseos;
revocando decisiones,
palabras, 
sólo palabras;
motivando acciones, 
besos,
miradas;
olvidando vómitos, 
lágrimas 
noches en vela;
la eterna confianza en el algo,
en lo amado,
en el tiempo,
en las miradas que unen un infinito,
que distancian todo lo demás,
en las miradas que unen un infinito,
que distancian todo lo demás,
repito.
¿Qué vas a construir en un solar en llamas?

miércoles, 16 de marzo de 2011

Tan cerca y tan lejos

Lejos:
imágenes invisibles,
sueños,
risas,
besos,
abrazos.


Cerca:
silencio.


El silencio dañino,
que me deja sordo,
que taladra
mi cabeza, hastiada
e indefensa;
podrida,
de la magnitud de los infiernos
que surco en la palidez
de la nada absoluta,
en la pureza
del indigno sentimiento
rechazado.


Una espada de Damocles ya caída,
sangre seca,
ropa sucia;
el óxido de su filo que corroe
el blanco de mis ojos,
se adueña de mi el hedor de un tiempo pasado,
muerto,
cabizbajo,
ese que estuvo tan cerca y ahora...
Ahora no está.


Tan cerca el silencio perverso,
tan lejos tú.

jueves, 20 de enero de 2011

Gritos en silencio (IV)

¿En silencio?
Ya no.
Ahora son verdaderos gritos.
Al viento, 
a quien escuche,
a tus dos oídos,
a tu cerebro,
a tu errónea visión de lo real,
a tus palabras miedosas
que me despiertan el terror.
Dos manos unidas me dijeron la verdad.
Tu cabeza entre mis brazos,
un segundo,
confesó. 
Tu boca no huyó
hasta que lo dijo todo sin hablar.
Tus alas me gritaban
ahogadas por tu miedo.
Mi pulso desbocado 
pospuso el abrazo eterno, 
el que nos une sin querer,
por ese sin querer que quiero.


Y grito que lo quiero.

viernes, 3 de diciembre de 2010

Fin de rodaje

- ¡Corten!


Abrazos. Emoción. 
El director fue arrojado a la piscina, y con él cayeron Santi y Leandro. Juanlu y yo fuimos los siguientes. La tensión daba paso a una expulsión de adrenalina. 
Las sensaciones a flor de piel se desbordaban. 2 semanas intensas y duras, algo inolvidable concluía.

lunes, 6 de septiembre de 2010

All I Need - Radiohead

All I Need...
You are All I Need...
Incluso menos.

Cúmulo de sensaciones
vivas
me desollan hasta el hueso.
Tuétanos resbalando
por las tiras de mi piel,
imaginándote.
Sonrisas pintadas en la pared
me acechan,
me dejo abrazar por ellas
y me abruman,
penetran en mis venas
y en la sangre bañan mi mar,
caliente.
Imborrables huellas
se descubren,
y eso
es All I Need.

martes, 31 de agosto de 2010

Diálogo raro

- Ché, es curioso.
- Y si...
- Pero... Raro, ¿no?
- Bueno, para mi raro no es.
- Llámalo como quieras.
- ...
- Raro.
- ¿Si?
- Si.
- ¿Raro?
- Raro.
- Puede...
- Hazme caso, muy raro.
- Pero sólo es una imaginación... Tampoco es...
- Si no digo que no, pero...
- Que si, que si ya te oí, raro.
- Pues eso.
- Pero es que tengo esa imagen en la mente grabada, y la imagino, tampoco es tan extraño.
- Pero si me dijeras desnuda, o haciendo otras cosas... Qué se yo, pero dormida...
- Y si, dormida, dormida, ¿qué quieres? La imaginación es libre, vuela...
- Si, si, libre, lo que tú quieras. Pero me sigue pareciendo...
- ¡Vale! Ya te escuché, que me lo digas más veces no va a cambiar lo que pienso. La imagino así, dormida, es una imagen suave, dulce, no sé, me dan ganas de abrazarla y...
- Y...
- Y... Bueno, es un sentimiento raro porque es como si ese abrazo que sólo es en mi mente fuera real y yo sintiera que lo es, que la abrazo dormida, que duermo con ella, que al despertar no está pero siento que he dormido con ella, que su aroma está conmigo.
- Ves como es raro, tú mismo lo has dicho.
- Y si, quizá. Pero me gusta. Me encanta.

miércoles, 4 de agosto de 2010

En la noche

Y las palabras retumbaban en su cabeza como un martillo en el yunque, vigorosas y constantes; le absorbían cualquier otro pensamiento y le sumían en un estado de desesperación. Su ansía voraz de expresar los sentimientos que habían anidado en su interior era mayor a ninguna otra cosa; le obsesionaba que supiera, que entendiera el porqué actuaba así, la mera idea de perderla le resultaba insoportable, pero no quería tener que arrepentirse de no haber entregado hasta la última gota de aliento.


Andaba en la noche, meditabundo, cabizbajo, ni un alma en las oscuras calles de su nuevo barrio. Sentía que esas calles eran suyas, pero él quería su boca, sus ojos posados sobre los suyos, sus manos, no soledad y oscuridad sobre el asfalto. De continuo imaginaba lo que podía ser y no era, suspiraba y buscaba su delicada silueta en cada esquina, soñaba el encuentro prohibido, el abrazo infinito, la brutalidad de sus lenguas engarzándose en una espiral que los enfilara hacia el abismo más profundo de la pasión, donde sus cuerpos pelearan entre sábanas revueltas y gemidos desgarrados por la felicidad.

Y lo peor de todo es que sabía que casi todos los elementos jugaban en su contra.

miércoles, 28 de julio de 2010

Tantas cosas

- Deja que te abrace.
- No, no, quita, por favor, ahora no, hoy no.
- Ven, deja que te abrace, no quiero nada más que abrazarte.
- No es el momento, lo sabes.
- Sólo un abrazo, no voy a intentar ir más allá, sólo quiero abrazarte, no quiero seducirte hoy, no busco eso.
- ...
- Es, nada más que un abrazo.
- No comprendes...
- No, claro que no comprendo, sólo tú sabes lo que tienes dentro, lo que sientes, lo que estás sufriendo, eso lo sé de sobra, no puedo comprender ni quiero tampoco, sólo quiero estar a tu lado, apoyarte, que si no me necesitas no sea un estorbo pero que si puedo hacer algo, quiero hacerlo. Estoy aquí.
- Lo sé, sé que estás ahí. Pero...
- No hables más, en serio, no gastes fuerzas en lo que no tiene importancia.
- Abrázame.

- Quiero cuidar de ti, y que tú cuides de mi.
- No me susurres al oído, hoy no...
- Hoy y siempre que pueda.
- Dijiste que no ibas a seducirme...
- Eres tú quien lo hace sin querer.
- Yo no hago nada.
- Por eso me encantas, porque sin hacer nada me seduces.
- Cállate.
- Me callo, pero no me sueltes.
- Supongo que no...

jueves, 17 de junio de 2010

Cuentos (II) El abrazo

- Mamá, ¿existe El Abrazo?
- Si, claro hijo, existe el abrazo que te da tu padre por las mañanas, el que te doy yo por las noches, el de los yayos...
- Ya, mami, pero no digo esos abrazos.
- ¿Cuáles, entonces, hijo mío?
- Pues no sé, El Abrazo. Ese.


La madre suspira.


- ¿Y qué abrazo es ese?
- Es que... No sé explicarlo, mami.
- Ya... Y ¿por qué me lo preguntas?
- Porque he visto El Abrazo.
- ¿Cómo que has visto El Abrazo?
- Si, es verdad, lo he visto.
- ¿Dónde ha sido eso?
- No sé, en la calle, ayer por la noche, cuando venía con papi a casa.
- Y ¿quiénes eran?
- No sé.
- Y ¿se abrazaban?
- Si, era El Abrazo. 
- Pero, ¿por qué?
- Haces muchas preguntas, mamá. Pues porque nunca había visto a nadie Abrazarse así. 
- Pero... ¿Qué hacían? Quiero decir, ¿qué tenía de especial?
- Se abrazaban tan fuerte que parecía que se iban a romper, los dos tenían sus cabezas hundidas en el otro, y él susurraba cosas al oído de ella, con la voz un poco rota, como si se hubiera hecho pupa o algo.


La madre sonríe.


- Eso es bonito, hijo, viste un abrazo bonito.
- Si, era bonito, pero parecían tener pena.
- Bueno...
- Mami, a mí nunca me dan pena los abrazos.
- Pero porque tú eres pequeño.
- La chica del abrazo también era pequeña.
- Pero seguro que no tanto como tú.
- No, no tanto. 


- Pero, entonces ¿por qué tenían pena?
- Quizá se estaban despidiendo, a veces pasa. 
- Pero... Si se quieren tanto que se abrazan hasta casi romperse, ¿por qué se separan?
- Ahora eres tú el que haces muchas preguntas, cariño.
- Pero es que no lo entiendo.
- No sé hijo, quizá se despidieran para mucho tiempo.
- Pobrecitos, ella encajaba en el hueco de los brazos de él.
- ¿Te leo un cuento?
- Y él en los de ella...

lunes, 14 de junio de 2010

Jaulas y sueños

- Si quiero llamarte, ¿qué hago?
- Nada, ya lo sabes.
- Ya...
- Lo siento.
- No lo sientas.
- Si, si lo siento. Es... Tan complicado.
- Bueno, contactaré por telepatía.


Alivio.


- Y, ¿cuántos días tendré que estar aguantándome las ganas?
- No sé, no sé hasta el último momento...
- ¿Cuánto es eso?
- Toda la vida, a lo mejor.
- Pero eso es mucho tiempo.


Miedo.


- No puedo estar así, necesito... No sé el qué, pero algo más. 
- No puedo...
- Puedes, puedes. Es una impotencia brutal el andar con todo esto.
- No hay libertad.
- ¡Ninguna! Es una puta jaula, es... Es un sueño rodeado por una enorme pesadilla.
- ¿Un sueño?
- Si, M... Es un sueño, sino no estaría aquí ahora.


Dulzura.


- Es lo que no entiendo.
- ¿El qué?
- Que sigas aquí, que no corras. Hay mil motivos, ves esto, imagínate en unos años.
- Idiota... Me encanta, y me encantas.
- No lo sabía.
- ¿No te lo había dicho nunca?


Silencio.


- No.
- Necesito un abrazo.
- No puedo...
- Lo sé, pero también necesitaba decirlo.
- Te estoy jodiendo.
- Me estás haciendo feliz, y eso a veces jode, que es diferente.
- Estás cegado, estás ciego, ¡en serio! 
- ¿Qué diferencia hay? Lo que siento no es ficción.
- Lo que yo siento tampoco.
- ¿Y qué sientes?


Chispas.


- No dices nada.
- ¿Qué voy a decir?
- Lo que sientes.


Beso.
Abrazo.
Fusión.


- Nos están viendo todos.
- No me importa, ya no me importa...
- Deseaba oír eso hace meses, mi amor...
- Cállate.
- Eso también.


Beso.
Abrazo.
Despierto.


- Te echo tanto de menos esta noche, otra vez...

viernes, 21 de mayo de 2010

Susurros que abrazan

Desde el fondo del mar surge un suspiro, un susurro inaudible, imperceptible.

Exhala energía y pasión, una pasión desgarradora e ilimitada, como ella, con sus largos brazos que hacen temblar los cimientos de mi interior, que recorren un camino desproporcionado e infinito, que me agarran suavemente y de los que no quiero soltarme. El tibio aliento que desprende me ruboriza, siento su respiración en mis ojos y me altera su aroma, que me invoca mundos lejanos, donde aun existen princesas y duendes, hadas y elfos, príncipes a caballo luchando por causas justas y dragones que protegen castillos.

La rugosidad de las rocas en las plantas de mis pies, el ruido del mar a cientos de metros por debajo, las nubes expectantes por encima, las gaviotas con sus cantos a mi alrededor. Me arrojo al vacío.

Con los ojos cerrados noto el aire recorrer mi rostro con vigor, percibo el aroma a sal acercarse, casi siento las cosquillas que los delfines me provocan en la tripa. En mi caída algo me envuelve, algo tan suave como su piel, con un tacto delicioso que me recoge y me acaricia, me remueve el pelo y después me deposita en el agua.

Mi vértigo desaparece, el miedo se esfuma y mi corazón se derrite como el lacre, gota a gota va impregnando mi alrededor, siento el calor de la sangre embaucarme junto al frescor marítimo en un sueño del que no veo final, me rindo al poder de las olas, buceo, nado y me fundo con los susurros, con sus susurros...