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lunes, 5 de abril de 2010

Nada

El tacto,
tuyo,
y el de esa bañera japonesa,
camina por mi piel.
Las formas,
de tus labios
y de las sábanas negras,
acarician mis mejillas.
Tus ojos
indefinidos
definen mi sed,
alimentan mi ansia,
voraz,
de ti
de recorrerte,
de lunar en lunar,
de cicatriz en cicatriz,
jugármela a doble
o nada,
de antemano sabiendo,
que es nada.
Subo el volumen,
ensordezco
y pierdo la sensación
de realidad.
Ando por las nubes,
paso las horas
indefenso,
tus ataques
me derriban,
me seducen,
me enloquecen.

sábado, 27 de diciembre de 2008

Sed

Lamiendo tu lengua.
Besando tus labios.
Mordiendo tus dientes.

Luchando de igual a igual,
pasiones comunes,
destinos marcados
con señales idénticas.

Era inevitable el encuentro,
buscada la primera flecha,
impredecible el resultado.

Ninguna noche saciado,
siempre me queda sed,
la gula crece en los pechos,
sin control
tampoco queremos que pare,
el ansía nos ha traído aquí.

Un ansia voraz,
feliz,
cegadora,
despreocupada,
¿Qué más pedir?

Seguir teniendo sed,
seguir escuchando el rugir
de un hambre mortal
-de necesidad-,
seguir esquivando las piedras
que surgen
en el largo camino,
que hay que recorrer.

Un camino,
sin una meta,
sin un final,
sin un destino.

Camino,
donde fácil es,
sin pararse a pensar,
no darse cuenta,
que a donde caminas
es hacia atrás.