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sábado, 11 de octubre de 2008

Soy vejado y denigrado

Vaya, vaya... Resulta que estaba siendo denigrado y vejado y no me había dado cuenta. Menos mal que ha venido Ruiz Gallardón a salvarme de la depresión y ¡me va a librar de tener que realizar un trabajo tan horrible!

Si, no lo había dicho, pero también reparto propaganda. Los sábados por la mañana, un par de horas, por el centro de Madrid, y así durante 9 meses ya. Pero, la verdad, no había caído en que era un curro tan fatídico, ahora resulta que si, que lo van a prohibir, asíque van a quitarme ese pequeño sustento que me hacía disponer de un poquito más de liquidez los fines de semana. Pero bueno, todo sea por la no vejación del trabajador, ¡tiene huevos la cosa!

Yo al empezar lo hice porque no tenía un duro, y ahora sigo porque no me pagan mal y un de horas un sábado por la mañana no es gran esfuerzo, es más, me lo paso hasta bien y todo. Con mi música en las orejas, con algún conocido ya de verle todos los sábados, con los guiris que te preguntan esta u otra calle, las abuelitas que siempre te cogen el folleto y te saludan, los de carga y descarga... Prefiero repartir publicidad a ser teleoperador, vaya. Pero ahora lo prohíbe el ayuntamiento (Gallardón asegura que la idea es suya y todo) y se acabará la manera que tiendas, mercadillos callejeros en plazas no tan concurridas, bares o discotecas tienen de darse a conocer, y de que la gente acuda.

Es decir, acaban con la manera de que esos comercios puedan vender.

Y encima, esto lo hacen con la que está cayendo... Que si crisis, que si paro, que si hostias en vinagre. Yo porque es un pequeño apoyo semanal de dinerillo, pero quienes reparten propaganda todos los días, quienes portan carteles publicitando tiendas de tatuaje o compra-venta de oro durante 6 o 7 horas cada día, quienes se dedican a tiempo completo a esta actividad, ¿qué van a hacer?

¿No será más denigrante no comer, Sr. Alcalde?