Hay tormentas que llevan a calmas borrascosas,
oscuras,
obscenas.
Tinieblas en paz,
silencios pausados en la eternidad de lo efímero,
un refugio al descubierto.
Bajo el cielo raso la tranquilidad de la batalla terminada;
el día después,
los muertos,
corazones hambrientos que ya no clamarán por sus latidos,
los rescoldos del deseo humeantes,
ajenos,
podridos.
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miércoles, 5 de octubre de 2011
jueves, 15 de septiembre de 2011
Pintando
Quisiera ser pintor,
para que las heridas abiertas fueran cicatrices por olvidar,
los miedos valentía
y los silencios no fueran más que nuestros ojos contemplándose.
Sólo pintaría un cuadro,
tonos pálidos y brochazos nocturnos,
respirar la pintura y elevarme,
aspirar hasta que no quedara un hueco de mi cuerpo sin el colorido veneno de tus mejillas,
detener el tiempo un instante
y después abrir mis venas al oxígeno asfixiado,
oxidar mi sangre,
aparcar la prisa en otro camino y tirar el pincel,
soplar hacia dentro de mis poros
y abrazar el lienzo.
Quisiera ser pintor,
para que los obstáculos fueran vencidos por flores,
que el resto del mundo fuera comparsa
y las noches orgías de cuerpos entrelazados.
Sólo pintaría un cuadro,
los disparos de tu mirada,
tus gritos atravesando mi sien,
tu pintalabios en mi lengua
tus dientes en mi piel
tus manos en las mías,
la noche,
el día,
desayunamos mirando por la ventana,
nos miramos,
el cielo estalla
agárrame.
para que las heridas abiertas fueran cicatrices por olvidar,
los miedos valentía
y los silencios no fueran más que nuestros ojos contemplándose.
Sólo pintaría un cuadro,
tonos pálidos y brochazos nocturnos,
respirar la pintura y elevarme,
aspirar hasta que no quedara un hueco de mi cuerpo sin el colorido veneno de tus mejillas,
detener el tiempo un instante
y después abrir mis venas al oxígeno asfixiado,
oxidar mi sangre,
aparcar la prisa en otro camino y tirar el pincel,
soplar hacia dentro de mis poros
y abrazar el lienzo.
Quisiera ser pintor,
para que los obstáculos fueran vencidos por flores,
que el resto del mundo fuera comparsa
y las noches orgías de cuerpos entrelazados.
Sólo pintaría un cuadro,
los disparos de tu mirada,
tus gritos atravesando mi sien,
tu pintalabios en mi lengua
tus dientes en mi piel
tus manos en las mías,
la noche,
el día,
desayunamos mirando por la ventana,
nos miramos,
el cielo estalla
agárrame.
martes, 6 de septiembre de 2011
Camino. Tropiezo.
Camino,
tropiezo.
Y tropiezo.
Hay piedras que cuanto menos se ven más daño hacen,
afiladas y con aristas,
ocultas.
La arboleda me alcanza tras la caricia de las flores,
flores con pinchos,
agujas que no se sienten hasta que la soledad del bosque camufla el cielo,
y la oscuridad cae a plomo,
violenta, imprevista.
Pero me levanto,
camino,
tropiezo.
Y tropiezo.
Busco el Sol y bajo él las flores,
el sendero,
¿dónde está el sendero?
No sé volver atrás,
así que avanzo,
camino,
busco flores,
busco el Sol que me devuelva la sonrisa,
supongo que cuando quieres algo el tropezar es otro paso más.
Camino,
camino.
Y camino.
tropiezo.
Y tropiezo.
Hay piedras que cuanto menos se ven más daño hacen,
afiladas y con aristas,
ocultas.
La arboleda me alcanza tras la caricia de las flores,
flores con pinchos,
agujas que no se sienten hasta que la soledad del bosque camufla el cielo,
y la oscuridad cae a plomo,
violenta, imprevista.
Pero me levanto,
camino,
tropiezo.
Y tropiezo.
Busco el Sol y bajo él las flores,
el sendero,
¿dónde está el sendero?
No sé volver atrás,
así que avanzo,
camino,
busco flores,
busco el Sol que me devuelva la sonrisa,
supongo que cuando quieres algo el tropezar es otro paso más.
Camino,
camino.
Y camino.
martes, 8 de marzo de 2011
Reto
Las manos
mías
-tuyas-,
y el cielo
de tu boca,
mi paladar
sabroso -de ti-,
delicioso argumento
tus brazos rodeándome,
mi cuerpo enganchado
a las manos
tuyas
-mías-,
agárralas,
no sueltes,
no ahora,
agarra fuerte
y vuela,
toca el cielo
para dejar caer
tu cuerpo
en las manos
mías
-tuyas-.
mías
-tuyas-,
y el cielo
de tu boca,
mi paladar
sabroso -de ti-,
delicioso argumento
tus brazos rodeándome,
mi cuerpo enganchado
a las manos
tuyas
-mías-,
agárralas,
no sueltes,
no ahora,
agarra fuerte
y vuela,
toca el cielo
para dejar caer
tu cuerpo
en las manos
mías
-tuyas-.
martes, 26 de octubre de 2010
Viaje austral (II) Perito Moreno
La inmensa profundidad de las montañas, la nieve virgen que baña el paisaje, el agua, calma y gélida, acompañada de un silencio tenso, y que aguarda al hielo resquebrajarse para desprenderse furioso y de forma ensordecedora.
Los inicios de la primavera permiten que no haya una horda de turistas, sino que apenas unas decenas deambulemos extasiados por los varios kilómetros de vistas al mágico Perito Moreno.
El día es perfecto. Un Sol rotundo hace brillar el hielo, la nieve y el majestuoso Lago Argentino. Sólo alguna nube pasajera adorna el intenso cielo azul, y difumina las montañas de las que surge el glaciar.
Y es raro, el cerebro se ralentiza al máximo, se detiene a saborear la violencia de la naturaleza, una sensación no definible con palabras se adueña de uno y sólo algún destello alumbra la mente. Pocos.
hablo de
Argentina,
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jueves, 29 de enero de 2009
Rendijas
Miraba embobado el transcurrir de las nubes desde hacía horas. Era uno de esos días en los que hay una gran nubosidad, pero en los que se ven trozos del cielo azul a ratos, entre las rendijas de las destartaladas nubes. Era feliz en días como ese, en los que ante sus ojos negros, caídos y cansados, iban pasando ,ignorantes, imágenes llenas de matices, en blanco y negro pero con tintes azules tan puros como no hay más. Además, estos azules se veían cada vez en una forma distinta, siempre dependiendo del azaroso camino que siguiera el recorrido de las nubes.
Desde el blanco virgen de las nubes más jóvenes, hasta el gris más oscuro de las que recorren el cielo buscando un lugar donde descargar el húmedo lastre, el abanico de grises era inacabable, y se mezclaba constantemente ofreciendo otros nuevos, en una espiral sin fin.
Pero, la noche se acercaba con terrorífica alevosía, y sabía que los matices se perderían, que todo caería en el pozo de la más absoluta negrura, que todo se difuminaría en un espesor desasosegante, vil. No recibía la noche con gusto en días como aquel, quizá mañana no depararía un cielo con esas nubes, con ese azul del cielo tan vivo, con ese Sol escondido luchando por iluminar y permitiendo el espectáculo de hoy. Quizá mañana un espeso manto de nubes negras y uniformes sería lo único que se encontraría, y con ello la desesperanza.
Cerró la ventana, pero antes de correr la cortina, una sonrisa iluminó su cara. Se acercaba el Sol al horizonte y el ocaso inundaba desde la lejanía hacia él mismo, y pudo ver por el lado contrario al que se ponía el Sol, una luna, una luna llena que esperaba su momento. Tomaría la noche y la iluminaría, y la llenaría de su fulgor prestado, y serían otros matices, otra belleza, pero habría matices y belleza.
Y la ventana volvió a abrirse.
Desde el blanco virgen de las nubes más jóvenes, hasta el gris más oscuro de las que recorren el cielo buscando un lugar donde descargar el húmedo lastre, el abanico de grises era inacabable, y se mezclaba constantemente ofreciendo otros nuevos, en una espiral sin fin.
Pero, la noche se acercaba con terrorífica alevosía, y sabía que los matices se perderían, que todo caería en el pozo de la más absoluta negrura, que todo se difuminaría en un espesor desasosegante, vil. No recibía la noche con gusto en días como aquel, quizá mañana no depararía un cielo con esas nubes, con ese azul del cielo tan vivo, con ese Sol escondido luchando por iluminar y permitiendo el espectáculo de hoy. Quizá mañana un espeso manto de nubes negras y uniformes sería lo único que se encontraría, y con ello la desesperanza.
Cerró la ventana, pero antes de correr la cortina, una sonrisa iluminó su cara. Se acercaba el Sol al horizonte y el ocaso inundaba desde la lejanía hacia él mismo, y pudo ver por el lado contrario al que se ponía el Sol, una luna, una luna llena que esperaba su momento. Tomaría la noche y la iluminaría, y la llenaría de su fulgor prestado, y serían otros matices, otra belleza, pero habría matices y belleza.
Y la ventana volvió a abrirse.
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