Mostrando entradas con la etiqueta periodismo. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta periodismo. Mostrar todas las entradas

lunes, 16 de marzo de 2009

Todo vale

Da vergüenza que se permita que gentuza de la más baja calaña use un altavoz tan amplio como es la televisión, para criticar una actuación que salvó la vida a quien precisamente se llena los bolsillos acudiendo a programas, cuya ética y moral es absolutamente ninguna.

Hablo del caso de Jesús Neira y todo lo que su defensa de aquella mujer, que era maltratada por su novio, ha traído hasta hoy. Como los programas del corazón han dejado de serlo para ser programas de sucesos con un gusto tan dudoso que se convierte en vomitivo, dejando por el suelo cualquier educación, cualquier vergüenza que les pudiera quedar. Dan voz a quien no sólo no la merece, sino que además crean falsos debates, simplemente morbosos, permitiendo a una mujer desquiciada arremeter contra quien le salvó al vida en un acto loable, y que además aun se está recuperando del coma y de las lesiones producidas, precisamente, por salvarla a ella de una paliza.

Independientemente de esa mujer, lo que más me indigna y me resulta impresentable y vergonzante, es la actitud de algunas cadenas de televisión. Se muestran con menos humanidad que un trozo de cartón, y permiten que el morbo y el mero interés por lograr mayor audiencia superen cualquier otro objetivo. No todo vale, señores, no se puede apelar al derecho a la información cuando lo que se hace es basura que no informa ni aporta, sino que lo que se muestra en pantalla es la degradación del ser humano en su máxima extensión.

Vergüenza debería darles a quienes, por el lugar que ocupan, se encargan de meternos por los ojos actuaciones y comportamientos tan inaceptables desde un supuesto derecho que no tienen. Porque la libertad es mucho más que eso.

domingo, 22 de febrero de 2009

Muerte indigna

Hablaba yo el otro día sobre la muerte digna, y hoy, leyendo el periódico, leo que hay una joven británica, que concursó hace algunos años en Gran Hermano y fue bastante polémica, a parte de grosera y hortera, según leo. Se convirtió en toda una celebridad en Inglaterra, y fue pasto de la prensa rosa, que la devoró como suele hacer, con alevosía y dejando apenas unas migajas. A lo que iba, leo que ahora, esta mujer de 27 años, Jade Goody se llama, padece un cáncer terminal que acabará con su vida en poco tiempo, y para evitar penurias para sus hijos en un futuro, ha decidido vender su muerte.

Y cuando digo muerte, no digo su historia: un par de exclusivas, alguna entrevista de dudoso gusto en un Salsa Rosa a lo británico, y así ingresar algunas libras, nada de eso. Digo vender su muerte, y es literal. Ha decidido que por 1 millón de libras, contará y desgranará todos los detalles de la agonía que le provocará su enfermedad, además de mostrar de cara al público su estado terminal, en sus últimos días y hasta el último momento.

El problema no es ella, no voy a juzgar a alguien que está al borde de la muerte por las decisiones que tome, no soy capaz de hacerlo. Pero por favor, esa prensa, esas revistas o televisiones que van a colaborar para que esta vergüenza para la humanidad, para cualquier sociedad civilizada, para cualquier ser humano con dos dedos de frente, se lleve a cabo, ¿en qué piensan? Supongo que en los grandes beneficios que obtendrán, en la cantidad de audiencia, que como gilipollas inhumanos, seguro conseguirán, pero, ¿esa gente podrá dormir tranquila por las noches?

Es una muestra de la grandiosa decadencia que estamos viviendo en las sociedades de occidente, de la pérdida de valores y de principios básicos, alcanzando unas cotas de frivolidad con temas que son absolutamente serios y con los que se juegan a diario. Este caso es uno más, quizá el más exagerado de esta indigna espiral, pero el sangrante caso del profesor Neira, que defendió a una mujer maltratada ante su verdugo, y la cual, luego fue de plató en plató contando sus miserias, mientras Neira luchaba contra la muerte, o tantos casos que en cada Diario de suputamadre, en La Noria o en programuchos de esta calaña cada día se burlan de cualquier atisbo de civilización, son verdaderamente vergonzantes.

¿Dónde llegará esta carrera hacia la inmundicia mediática? Yo no quiero verlo, de verdad.

martes, 13 de enero de 2009

The Front Page de Billy Wilder

"Me gustaría creer en Dios para agradecérselo. Pero sólo creo en Billy Wilder, así que, gracias Billy Wilder"

Y que razón llevaba Fernando Trueba cuando dijo esto al ser premiado con el Oscar a la mejor película extranjera por Belle Epoque. Es que Billy es Dios en esto del cine, y pocos se le acercan. Sigo poco a poco descubriendo la filmografía de este maestro y viendo The Front Page (Primera Plana), no cabe duda de que ha sido el más grande entre los grandes. No es su mejor película -me rindo a El Apartamento, y a la perla del cine negro para mi: Perdición- pero no cabe duda de que en su visionado se asiste a una clase magistral, a una de esas experiencias que no se tienen casi nunca y que mientras sucede, te ata a la silla y deseas que nunca acabe.

Una comedia ácida, llena de momentos que pasarán a mi particular historia del cine (-Dr. Egelhoffer: Dígame, señorrr Williams: ¿tuvo usted una niñez desgrrraciada? -Earl: Pues no, tuve una niñez perfectamente normal. -Dr. Egelhoffer: Ja, deseaba matar a su padrrre y dormir con su madrrre. -Earl: ¡Si va a empezar a decir guarradas...! -Dr. Egelhoffer
: Muy significativo. Su padre llevaba uniforme, igual que aquel policía, y cuando él desenfundó la pistola, símbolo fálico inequívoco, usted creyó que era su padre y que iba a utilizarla para atacar a su madre. Earl: Está loco...), una crítica furiosa contra los medios de comunicación que tergiversan y devoran las noticias de forma carroñera, una sátira contra la policía corrupta y contra los politicuchos que sólo se preocupan de servir al ciudadano cuando las elecciones se acercan, una crítica también de la pena de muerte y algunos recados para las teorías freudianas, y una serie de personajes a cada cual más peculiar: el psicólogo obsesionado con los traumas sexuales y autor de un libro titulado "Masturbación y conducta antisocial", que quiere operarse a si mismo porque no confía en los médicos amerrricanos, ese condenado a muerte al que le agrada su condena sólo porque en su celda hay mucha corriente, ese policía inútil, ese alcalde vicioso... Y por supuesto, la pareja protagonista, Jack Lemmon y Walter Matthau, un lujo. Los intentos que hace Matthau para que Lemmon no se marche a Filadelfia para casarse, y las ganas de éste por irse y por quedarse a la vez. Quizá la mejor pareja cómica que ha visto el cine.

Cierto es que la historia no es original, y que Howard Hawkes y Lewis Milestone habían adaptado ya esta obra de teatro, en sus versiones respectivas. La de Hawks triunfó bastante y la versión de Wilder se la consideró un remake y pasó sin demasiada gloria, aunque viéndola, y disfrutándola, parece mentira. Una joya más de Wilder -quizá fue su última gran película, es de 1974- para destacar en cualquier colección.