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viernes, 28 de noviembre de 2008

De estreno

Hoy estrenan películas en las carteleras de los cines, pues yo también estreno.

Estreno cámara fotográfica, y yo considero que para mí, de las buenas. Nikon D40 es el artilugio, y viene con un kit de dos objetivos AF-S, uno DX 18-55 y el otro DX 55-200, además me he comprado una fundita (que me he dado cuenta al probarla que es un poco pequeña...) para proteger los 370€ de inversión, una tarjeta de memoria SDHC con 4GB de memoria, para echar muuuuchas fotos y no pasarlas luego al ordenador, y me han encasquetado un seguro multiriesgo o algo así, para que si se me avería o se me cae o se me rompe o se suicida o no quiere funcionar más, durante 3 años (supuestamente) me garantizan la reparación o la sustitución, además de asegurar la cámara durante 1 año si me la roban (crucemos los dedos).

Total, 464 con algo euros. Y la máquina es esta:



Este es mi autoregalo de Navidad, que la verdad, después de un año bastante movido, currando, estudiando, sin tiempo para mucho más, ya tenía ganas de darme un capricho... digamos que... material. Si, material. Todo en lo que había gastado el dinero hasta hoy han sido gastos más o menos volátiles, o que no se ven de cuerpo presente. Tampoco me puedo quejar, ya que la mayoría del dinero se ha escapado a muchos kilómetros, en Granada un par de veces, en Londres, en Lanzarote, en Sevilla... La verdad que ser teleoperador me ha dado de si bastante, he estirado el sueldo para poder salir, beber, el rollo de siempre... He viajado, he disfrutado de una libertad inédita hasta entonces para mi.

En fin, ya os iré contando como me va con la cámara. Espero empezar a colgar fotos muy pronto, pero primero me voy a empapar bien del manual para aprenderme toooodas sus funciones, para poder exprimirla al máximo de sus posibilidades.

¡Estoy emocionado, coño! ¡Buen finde a todos!

jueves, 27 de noviembre de 2008

De momento

Ya no tengo trabajo, es decir, ya no soy teleoperador, es decir, soy feliz.

Ya no brego con clientes cabreados.
Ya no peleo contra la crisis.
Ya no tengo que colaborar al endeudamiento de las familias.
Ya no anhelo tener tiempo libre.
Ya no me lamento por no poder ver cine.
Ya no saco tiempo de debajo de las piedras para ver a la gente.
Ya no me pongo nervioso si las clases se alargan un poco y llego tarde a casa.

(de momento)

Desde que soy libre, he aprovechado mucho además:

Me he hecho socio de la biblioteca municipal y he sacado libros y pelis.
He visto en 1 semana más capítulos de Los Soprano que en 1 mes.
Leo más libros y blogs.
Quedo o intento quedar más con gente.
Me tumbo en el sofá.
Pierdo el tiempo.
Escucho más música.

Las cosas van bien, si.

(de momento)

martes, 7 de octubre de 2008

Teleoperador

Hasta los huevos.

De entrar a las 16:30, de salir a las 21:30, de llamar unas 50 veces a la hora, de que la base de datos se consuma y empiecen a entrar los que cancelaron su cuenta, los que han tenido problemas, los que han sido estafados (me lo creo), los que ya les hemos llamado hace un par de días, los que les hemos llamada hace 1 semana, los que les llamamos todas las semanas, los que han reclamado cualquier cosa y no se les ha llamado para darles explicación al problema...

Es un trabajo tremeeeeeendamente aburrido y desquiciante, más de lo que podía imaginar hace casi 9 meses (¡!), cuando empecé a trabajar en esa empresa. Desde entonces vendo el mismo producto, un préstamo bancario que en la mayoría de los casos, es con un interés exagerado y humillante, me da verguenza decirlo -ahora ya menos, cosas de la costumbre- cuando me lo preguntan. Pero no me acostumbro del todo, porque por imprudente que pudiera parecer, muchos clientes que lo aceptan ni siquiera preguntan el interés, o si hay que firmar algo, o donde se les ingresa, o miles de cosas que creo que si yo decidiera solicitar un crédito vía telefónica, me aseguraría antes de despedirme del aburrido interlocutor que rellena algunos datos y me lee textos legales que deberían ser ilegales de largos e incomprensibles muchas veces.

Pero bueno, hay mucho inconsciente que luego se llevará la hostia. Cuando empiece a pagar, y de repente se le encienda la bombillita y calcule...

"A ver, si he solicitado 7000 euros, y pago una cuota de 213 durante 72 meses, no está mal la cuota. veamos, pago... pago... pago..." Y se desmayará, se le pondrán los ojos en blanco, o directamente llorará.

Entonces, se cagará en mi puta vida.