Me decía que no aguantaría más tiempo ella sola,
que el rugido del viento que entraba por su ventana
que el rugido del viento que entraba por su ventana
-abierta de par en par-
le olía demasiado a invierno,le rompía en pedazos por dentro,
y pisoteaba su corazón.
No quería acabar mal,
en el fondo de un río,
o en medio de una vía.
Pero que no podría evitar,
que encontraran un día su cuerpo
muerto a fuego lento,
¡malditas pastillas!
O que se le fuera la mano
con la cuchilla en la ducha,
y se fuera a dormir.
Se quejaba que la nieve del tiempo
borraba las huellas de la ilusión.
que ya no veía ni en blanco ni en negro
las lágrimas tapaban el exterior.
que su pecho estaba rajado
y que había vomitado toda razón,
por seguir esta lucha que en vano
estaba pudriendo su corazón.
Se calló.