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jueves, 31 de enero de 2013

Poema

No sé, 
me importa un pito que las mujeres tengan los senos como magnolias 
o como pasas de higo; 
un cutis de durazno o de papel de lija. 
Le doy una importancia igual a cero, 
al hecho de que amanezcan con un aliento afrodisíaco
o con un aliento insecticida.
Soy perfectamente capaz de soportarles una nariz
que sacaría el primer premio en una exposición de zanahorias;

¡pero eso si!
—y en esto soy irreductible—
no les perdono,
bajo ningún pretexto,
que no sepan volar.
Si no saben volar ¡pierden el tiempo las que pretendan seducirme!

Después de conocer a una mujer etérea,
¿puede brindarnos alguna clase de atractivos una mujer terrestre?
¿Verdad que no hay una diferencia sustancial
entre vivir con una vaca
o con una mujer que tenga las nalgas a setenta y ocho centímetros del suelo?

Yo, por lo menos,
soy incapaz de comprender la seducción de una mujer pedestre,
y por más empeño que ponga en concebirlo,
no me es posible ni tan siquiera imaginar
que pueda hacerse el amor más que volando.

Oliverio Girondo

miércoles, 21 de septiembre de 2011

Conato de huida

Huir de falsos conatos de pelea.
La luz está apagada y el pasillo de mi casa lleno de transeúntes,
vagando, 
inertes al son de oscuras melodías del fracaso.
El mundo se hunde y no sé nadar,
y aunque trago agua con soltura,
digo yo que habrá al menos una oportunidad,
algún último cebo para desperdiciar el tiempo ya perdido.
Un pasatiempo vulgar el entrar en casa
y en la nevera,
nada que respirar.
Decía que huí de falsos conatos de pelea;
es el miedo,
trascendental figura humana que toma las riendas de vidas al azar,
¿el miedo a qué?
A volar.
Alto,
muy alto,
donde de todo me pueda esconder:
de los transeúntes de mi pasillo,
de las melodías que decoran la deriva del planeta,
de neveras vacías
Y sobretodo de corazones pinchados,
rotos
y arruinados.

domingo, 28 de agosto de 2011

Canção pra não voltar


"Não volte pra casa meu amor que aqui é triste
Vá voar com o vento que só lá você existe
Não esqueça que não sei mais nada
Nada de você
Não me espere porque eu não volto logo
Não nade porque eu me afogo
Não voe porque eu caio do ar
Não sei flutuar nas nuvens como você
Você não vai entender
Que eu não sei voar
Eu não sei mais nada".


A banda mais bonita da cidade

lunes, 22 de agosto de 2011

Pura droga sin cortar

Puro deseo.
Y como si fuera droga,
tan puro es, que mata.
Atraviesas mi respiración con el aguijón que es tu lengua,
me quitas el aire, 
traspasas mis pulmones y recortas mi corazón con la forma de tus ojos,
siempre tus ojos.
Me desmayo en tus labios
mientras muros de papel caen y se esfuman, 
nosotros volamos en una espiral huracanada,
se me nubla la vista y me ciega tu silueta,
me vuelvo a desmayar en tus labios con la sensación de que no quiero recuperar la consciencia,
y de que quiero lo que nunca dejé de querer.
Es puro deseo,
pura droga sin cortar.

viernes, 12 de agosto de 2011

Cansancio

Estoy cansado de escribir amarguras,
de lamentar la falta de presente y de extrañar un pasado cada vez más lejano,
quiero volar hacia un futuro feliz; utópicamente feliz,
si acaso;
me gustaría poder volver a abrazar y sentir que mi corazón se para a escuchar su propio latido,
bailar a solas con mi propia alegría
y saltar gritando al viento sobre las cenizas de incendios extinguidos.
Estoy cansado de dormir 12 horas y despertarme agotado.

martes, 8 de marzo de 2011

Reto

Las manos
mías
-tuyas-,
y el cielo
de tu boca,
mi paladar
sabroso -de ti-,
delicioso argumento
tus brazos rodeándome,
mi cuerpo enganchado
a las manos
tuyas
-mías-,
agárralas,
no sueltes,
no ahora,
agarra fuerte
y vuela,
toca el cielo
para dejar caer
tu cuerpo
en las manos
mías
-tuyas-.

miércoles, 16 de febrero de 2011

Cuentos (III) La llave

La ventana se volvió a abrir, si es que alguna vez estuvo cerrada.


Aquella llave, que una vez estuvo atada a una piedra preciosa pintada por tus manos y navegó por los mares del norte desde que partió de los acantilados, volvió a penetrar en la cerradura de mis entrañas. Esa llave que abre ventanas entornadas, que abrió puertas de bosques, que bailó en nuestras manos 


y en nuestras lenguas,


que nos hizo volar a rincones secretos por donde pasaban miles de personas, que nos abrió las murallas de las fortalezas más vigiladas, que activó las llamas de lejanos volcanes. 


Si, esa llave volvió a penetrar en la cerradura de mis entrañas.

miércoles, 3 de noviembre de 2010

Gritos en silencio (III)

Cómo hablar de mi vida sino tengo ganas.


El vacío más atroz:
el de los gritos en silencio.


Lléname de voces,
aprieta tus cuerdas vocales contra mis venas,
delgadas como alambres,
retorcidas,
asfixiadas en la soledad
de tu elixir
puro,
brillante,
hermoso.
Tus palabras retumban en mi cabeza,
inaudibles, ininteligibles.
Recuerdos borrosos 
que necesito mojar, 
inundar mi cerebro de ti,
proyectar tu luz en mi oscuridad,
reflejar tu sonrisa en mis miedos,
que amanezcan tus brazos en mi espalda,
que mis silencios no se oigan con tus risas.


Aflojar el nudo
que mi garganta ajada reclama,
y que tu lengua sea 
quien traspase mi yugular.
Grita en mi oído
y acalla
los silencios,
disipa las nubes oscuras,
echa a volar,
y yo te sigo.

sábado, 25 de septiembre de 2010

Musas que vuelan

Musas que vuelan,
van
o vienen,
caprichosas portadoras del destino
no escrito
de las vidas propias
y ajenas.
Pequeñas y aladas,
invisibles
al tacto sincero
del sentimiento,
y en su magia
la felicidad,
la sonrisa verdadera
de quien percibe
en su hombro
la vitalidad de una
de esas
musas que vuelan.

sábado, 31 de julio de 2010

Paquetes

¿Y qué más da si llueve en mi nueva ciudad, si yo sonrío?

Hay paquetes que vuelan, que pasan de mano en mano desde su origen hasta su destino, y todas esas manos que no saben que transportan se pierden muchas octavas maravillas del mundo. Muchas palabras que viajan en busca de ojos que las devoren, significados deseosos de ser descubiertos, imágenes impacientes de ser contempladas en toda su belleza, y una infinita sucesión de elementos que hacen que la distancia se achique y las sonrisas se aúnen, los ojos se reúnan de nuevo en espacios etéreos e inmunes, y las manos se enlacen invisibles al mundo exterior.

Puede llover, tronar y aullar el viento, lo miraré feliz por la ventana.

martes, 29 de junio de 2010

Un día en el parque, entre cajas...

Ha sido una noche inolvidable
como todas las que pasan en un parque.
¿No serás tú? ¿No serás tú?
Quizás no importa el sitio y eso está de más.

Si de todos mis delirios y mis cuentos
sólo el tuyo ha mejorado el argumento,
¿no serás tú?, ¿no serás tú?
Quizás no importa el tema y eso está de más.
*



Y cargo cajas llenas de ansiedad, de miedos terribles que me acechan cada noche, de lágrimas que escondo para verter a solas, de la brutalidad de sentimientos puros y brillantes luchando contra paredes de acero, de tantas cosas que a veces el peso es imposible, me vence.


Pero ahí estás tú, tus manos, esas que me han acariciado hasta dormirme, esas que me han rodeado hasta sentir que el resto de cosas no importan, esas que me han reventado de placer, esas manos que agarro incluso cuando no están cerca, esas manos levantan las cajas negras de mis hombros, y me elevan después muy por encima, me envuelven en pañuelos de la seda más suave y me hacen surcar vientos lejanos, mares frescos y lagos tibios, me llevan a Cracovia, a Berlín y al pueblo más recóndito, me posan en las faldas del Monte Fuji, en los corales de Los Roques o en las finas arenas de las calas más apartadas.


Y si, suena a cuento, pero la realidad es demasiado difícil de ficcionar. Es real como sólo lo puede ser la vida, tan brutal como sólo sabe serlo la vida.




* Un día en el parque - Love of Lesbian

domingo, 6 de junio de 2010

Revoltijo de pensamientos...

Robando besos al tiempo,
abrazándome a posibilidades remotas,
posibles,
esperanzadoras.
En tus manos está,
esas manos que acaricio con mi rostro,
que con mi pelo juego en ellas,
que las agarro,
cierro los ojos y vuelo
lejos,
tan lejos que no tenga que mirar a los lados,
tanto que deje de robar tus besos al tiempo,
tanto que el tiempo deje de robarme tus besos.

Doy un paso adelante,
confieso,
lo que jamás debí decir,
palabras vedadas,
tabú
(como nosotros).
¿Cómo explicar lo que mueve un corazón?
Esa mecánica
que me explicaste con literatura,
un cuco que va y viene,
canturrea en los pechos
e impregna la mente de sensaciones,
deseos prohibidos,
todo eso y mucho más:
imanes que unen miradas,
ojos que se enredan fugaces,
bocas que se besan eléctricas,
pieles que...
¿Cómo explicar tu piel?

Tu piel me ha robado al sentido común;
la he tenido conmigo,
y ahora es un mero sueño,
un deseo infinito,
que me azuza cada día,
brutal,
me posee el deseo,
tu piel...
Tiemblo por tenerla,
tiemblo hasta el tuétano,
tiemblo como aquel día,
aquel día...
¿Cómo explicar lo que nos unió aquel día?
Cócteles, tabaco de liar, calle La Palma,
¿algo así, quizá?

Los recuerdos surgen revoltosos,
mi cabeza es un vendaval,
escribo ahora sobre mil cosas,
diferentes,
pero iguales a la vez,
tú lo sabes,
tú me entiendes,
cada palabra es para ti,
y tiemblo
-otra vez-,
pero no tengo miedo a nada,
porque nada me importa,
y recalco que,
sobretodo,
nadie me importa,
ya lo sabes,
ya me entiendes.

Quiero gritar
hasta que me rompa la garganta.

domingo, 16 de mayo de 2010

Doble o nada...

La miro a la cara, y lo veo claro. Empiezo a hablar, y ella escucha, atenta, no interrumpe. En algunos momentos pienso que ni siquiera oye, que sólo espera.

"Siento que te me escapas, te me vas de las manos, y una mezcla de dolor y nostalgia se apodera de mi cuerpo, se asienta en mi una impotencia inimaginable, sabía que sucedería, aunque hacía mucho que había dejado de pensar en ello, qué más da quien tenga la culpa. Tiraba para adelante, supongo que huyendo de lo irremediable, porque cada uno tiene su camino, y supongo también que hay que seguirlo, o eso nos han enseñado. Imagino ahora que yo era una mera parada del tuyo, quería ser un desvío y que pudieras seguir otra vereda diferente, pero llevas una caravana tan grande detrás que te obligan a mirar adelante y a no salirte del carril..."

Intuyo una lágrima derribando el muro de sus ojos, pero no termina de salir. Las que si percibo claramente son las mías, resbalando impetuosas pero en silencio por mis coloradas mejillas, que noto sofocadas y alteradas. Gesticulo mucho, presa de los nervios y la desazón.

"Las cosas son eternas mientras duran, pero a mi esta eternidad me ha sabido a poquísimo, y me deja con ganas de saborearlo más, de alcanzar el más brutal de los infinitos a tu lado, de seguir escalando peldaños de felicidad, de continuar agrandando mi sonrisa al despertar, de esos buenos días mágicos y esos desayunos junto a ventanas inolvidables. La vida hay que disfrutarla, y tú y yo lo hacemos por toneladas desde que nos conocemos, el tortazo contra el suelo ha sido tremendo, pero si tú me coges de la mano... Si me agarras fuerte... Vuelo. Soy capaz, me has enseñado. De veras, he aprendido a volar, y no quiero parar... No quiero, no puedo..."

Las palabras se ahogan en mi garganta antes de salir, un nudo las impide el paso.

"Pongámonos esa nariz roja de payaso, y juguémonosla. Ya dije una vez que a doble o nada, sabiendo que era nada, pero ¿tu no quieres que sea doble?"

La miro fijamente, sus ojos me asesinan por dentro, es preciosa.

martes, 4 de mayo de 2010

Cuentos (I) Cuento de hadas...

Campanilla vuela por encima de las cabezas de las ovejas, que caminan presurosas y con los ojos fijos en nada, siguiendo sus caminos marcados. El día es soleado, lo que ha empujado a la pequeña hadita a aletear, lo que, para no variar, ha esparcido sus polvos mágicos por la ciudad de Torun, porque para quien no lo sepa, Campanilla nació aquí, en la ciudad de Copérnico, no en el País de Nunca Jamás o en Disneyland. ¿Quién, sino ella, iba a ayudar al flamante astrólogo a desarrollar sus estudios?

Y así, Campanilla volaba y volaba, mientras el rebaño continuaba su marcha impasible a la magia de sus polvos, sin que la mirada de nadie se posara sobre ella, y no sucedía porque ya no se mira al cielo, nadie sueña despierto. Aun así, Campanilla aletea lo más fuerte que es capaz, lo más vigorosamente que sabe, intentando llamar la atención de cualquiera, pero es en balde.

Un día ocurrió, que un joven corderillo fue consciente de la presencia del hada y sin palabras, señaló al cielo azul de un día primaveral, pero, como es costumbre, cuando el sabio señala la Luna, el tonto mira el dedo...

Pues algo así fue el asunto. Nadie le hizo caso, incluso muchos le tomaron por loco, lo que inundó de pena a Campanilla, pero su alma mágica y alegre hicieron que su mirada traviesa se transformara en una expresión tan tierna que ablandaría la más dura roca. Así, fue a posarse en un cercano árbol a donde el corderillo deambulaba desde entonces, y le envió altas dosis de polvos mágicos, para que se mantuviera bien despierto, para que nunca dejara de soñar.

Ahora, Campanilla lava sus alas en las frescas aguas del imponente río Wisla, en un lugar secreto, en un rincón oculto e imposible de alcanzar para cualquier otro que no posea la vitalidad de su vuelo; y allí purifica su magia, allí piensa en aquel joven corderillo que un día quiso volver a soñar.

martes, 27 de abril de 2010

Deseos de primavera

El silencio de tu casa me atrae, a veces me callo para escucharlo, para sentirlo; después, la limpieza de tu voz llega hasta mi, tan fresca y risueña como un tulipán en primavera, y que me rescata de los calores de la madrugada, de la soledad que me embarga si no estás desde que conozco lo que es dormir contigo entre los brazos, en ese hueco creado especialmente para ti, por ti.

No te veo pero se que estás aquí, me acompañas, viniste volando y sin hacer ruido te posaste a mi lado, lo sé. Me miras, siento que me observas con esos ojos a los que sigo buscando una explicación razonable, pero no la hay, no la puede haber. Desde luego que los miro y si no los tengo delante pienso en ellos, grabados a fuego en mi interior me sacuden las entrañas sin cesar y me estremezco sintiendo la fuerza que reside en ellos, la ilusión, la vida. Dime que son míos, di moi, por favor.

Regálame otro momento más, no te alejes y mírame, quiero el calor de tus manos en mi rostro, tu tibio aliento en mis labios, respirar tu pasión y empaparme con el vapor que escapa por tu piel. Me atenaza la negación, la posibilidad de... Si, del tiempo. Que corre, que no lo puedo parar, que nos ataca, contra el que luchamos sin lamernos las heridas y asumiendo la derrota pero retrasándola, moviendo cielo y tierra para encontrarnos una vez más, para dejarnos llevar por el fuego de esta primavera que nos lanza al vacío, para dar continuidad a lo imposible, para tantas cosas que me bloqueo a veces de pensarlo.

Vuela de nuevo, planea delante de mi, expande tu magia por los cuatro puntos cardinales de mi ser, siénteme ahí, contigo, agarrado fuertemente a tu mano para no caer, hazme especial de nuevo una vez más, sólo una vez más, sólo una.

miércoles, 14 de octubre de 2009

Destino: escapar

A las 7:50 sale un avión...

Charleroi
Bruselas
Lieja
Amberes
Lovaina
Malinas
Luxemburgo
Amsterdam
Utrecht
Maastricht
Delft
Haarlem

Mucho a elegir.


¡Hasta pronto!