jueves, 17 de noviembre de 2011
La consulta
La mueca con la que me miró no dejó dudas, pero decidí alargar aquello unos segundos.
- La decadencia tomará el poder de manera que todos seremos un poco más felices.
La mueca con la que me miró desapareció, pero entendí claramente el fin del encuentro.
- Creo que hemos terminado.
- Sólo acabamos de empezar - acertó a responder incómodo.
- Creo que hemos terminado, no lo dude tanto.
- Pero...
- No he venido para analizarle yo a usted, y me temo que por ese cauce ya corre el agua.
- No estoy de acuerdo.
- ¿Pretende que tengamos un debate?
- Para nada - su nerviosismo iba in crescendo, pobre.
- Creo que hemos terminado.
Se recolocó en la silla intentando mostrar control sobre la situación.
- ¿A qué ha venido, entonces?
- Empiezo a tener una ligera idea.
Un silencio atónito se apoderó de la consulta.
- ¿Y bien?
Le miré, sonreí y me levanté del cómodo sillón en el que no se cuantos incautos se habrían dejado... Bueno, lo que fuera que se hubieran dejado con este titulado sin más poder que el de los cuadros honoríficos, seguramente falsos, colgados en las paredes.
- Debería volver a sentarse.
Me giré, nuestras miradas se encontraron y comprendí que no tenía sentido siquiera responder. Abrí la puerta, me volví a mirarle, noté su disimulado alivio y abandoné la sala con una extraña sensación de desencanto.
lunes, 18 de julio de 2011
Diálogo en una mañana de encuentros
VERÓNICA
¿Por allí?
ROBERTO
Si, por donde quieras.
VERÓNICA
Es que hay un lugar allí que me encanta. Es muy... Tranquilo, acogedor, no sé, diferente.
ROBERTO
Bueno, en este barrio...
VERÓNICA
¿Qué?
ROBERTO
Que hay sitios increíbles, y desconocidos, que es lo mejor. Es un barrio precioso.
VERÓNICA
Si, lo es.
Caminan sin prisa. De vez en cuando uno mira de reojo al otro, nunca cruzan miradas.
VERÓNICA
¿Vives por aquí?
ROBERTO
No, qué más quisiera yo, vivo cerca del río, pero más para abajo de donde me viste el otro día. Pero... Me encantaría poder vivir en cualquiera de estas calles.
VERÓNICA
Si, es genial vivir aquí.
ROBERTO la mira.
ROBERTO
¿Tú...?
VERÓNICA asiente.
VERÓNICA
Es una suerte. Es un piso muy antiguo, de mi familia, pero es encantador vivir ahí. Además es interior, silencioso, vives cerca de todo pero con una calma increíble, adoro mi casa.
ROBERTO
Es una suerte, eso.
VERÓNICA
Si, no me quejo, desde luego.
ROBERTO
Yo de vez en cuando miro.
VERÓNICA
(divertida)
¿El qué miras?
ROBERTO
Pisos.
VERÓNICA
¿Pisos?
ROBERTO
Si, pisos.
VERÓNICA hace un gesto de no entender.
ROBERTO
(irónico, bromeando)
No tengo dinero para salir de casa de mis padres, y mi concepto de estabilidad laboral es un contrato de 6 meses, pero cuando cobro un sueldo miro pisos, por si acaso me renuevan en ese curro de mierda que si me meto en un piso puede que sea el trabajo del resto de mi vida de mierda.
VERÓNICA se ríe. ROBERTO también.
VERÓNICA
Bueno, la esperanza...
ROBERTO
(interrumpe)
La esperanza no la pierdo nunca con nada, tranquila, si por esperanza...
VERÓNICA
Nunca has de perderla. Sino, la vida se hace más difícil, hazme caso.
ROBERTO la mira, preguntando con la mirada "¿por qué lo sabes?"
VERÓNICA
Quiero decir... Bah, olvídalo.
ROBERTO sigue mirándola con la misma pregunta en su mirada. VERÓNICA sonríe, algo más tensa.
VERÓNICA
No preguntes.
Caminan un rato en silencio. De repente, ROBERTO se empieza a reír. VERÓNICA le mira.
VERÓNICA
¿Qué pasa?
ROBERTO
Esto es un poco raro, ¿no?
(...)
martes, 10 de mayo de 2011
Winter's coming
"- (...) No te pregunto por qué el hombre debía morir, sino por qué tenía que ajusticiarlo yo en persona.
- El rey Robert tiene verdugos -dijo Bran, inseguro. No sabía la respuesta.
- Cierto -admitió su padre-. Igual que los reyes Targaryen, que reinaron antes que él. Pero nuestras costumbres son las antiguas. La sangre de los primeros hombres corre todavía por las venas de los Stark, y creemos que el hombre que dicta la sentencia debe blandir la espada. Si le vas a quitar la vida a un hombre, tienes un deber para con él, y es mirarlo a los ojos y escuchar sus últimas palabras. Si no soportas eso, quizá es que ese hombre no merece morir."
viernes, 18 de marzo de 2011
Diálogos de cine (VII) Departures. Muerte
- ¿Comes bastante?
- ¿Eh?
- Tu esposa sigue fuera.
- Si.
- Come. Seguro que cocino mejor que tú. Sírvete.
- ¿Qué es?
- Huevas de pez globo. A la parrilla están buenísimas.
Daigo mira una foto. Sasaki lo percibe.
- Mi esposa. Murió de repente hace nueve años. Uno de los dos siempre se va primero, pero cuesta ser el que se queda. La dejé muy guapa, y me despedí de ella. Fue la primera. Abrí este negocio después. Incluso ésto (muerde la hueva) es un cadáver. Los vivos se comen a los muertos. Es así, excepto las plantas.
Sasaki saborea la hueva.
- Si no quieres morir, has de comer. Y si comes, disfrútalo.
Daigo prueba la comida.
- ¿Qué tal?
- Muy buenas.
- Tan buenas que me muero.
lunes, 31 de enero de 2011
Diálogo sobre las páginas de un cuento
- Qué duro, ¿no?
Se encoge de hombros.
- ¿Probaste alguna manera?
- Todas.
- Pero...
- Que si, todas. Meses por un lado, por otro, a veces parecía que si, pensé que si, vamos. Obviamente estaba equivocado.
- Duró mucho tu pelea.
- No fue pelea, ¡qué se yo! Nunca lo vi realmente como una pelea, era... No sé, era lo que me apetecía.
- ¿Te apetecía?
- Bueno, me apetece.
- Ya.
- ¿Qué quieres que te diga?
- Nada, no sé. Es una pena, tío.
- Y si, pero no tengo más recursos. No sé derribar muros de esos. En su día me creía capaz de todo, al menos de conseguirlo, pero supongo que se puede perder, que a veces mi cabeza no es tan dura como pensaba, que no siempre se logra lo que se quiere.
- A veces pasa, claro.
- A algunos no les cuesta aceptarlo, yo... Pues bueno, tampoco es que lo acepte, ni lo asuma, pero más no puedo hacer, no sé hacer, vaya.
- Olvídate ya, en serio. Has sido valiente pero ya está, no te encierres con este tema.
- No me encierro.
- Te encierras. No quieres ver. Y lo sabes.
- Eso es lo que piensas tú.
- Mira, que tú pienses que son excusas, cobardía y tal, está bien, es tu pensamiento. Pero tú lo has dicho antes, no sabes derribar esos muros. Déjalo ya, es inútil.
- Si dejado está. No he hecho nada desde hace días. Desaparecido completamente, aquí, con la boca cerrada, comiéndome mis ganas de gritar, de salir corriendo, de...
- Basta tío. Déjalo pero de verdad, no sólo es aislarte o estar desaparecido, déjalo fuera de tu mente también, apártalo, piensa en otras cosas, no sé, pasa página.
- Llevo semanas pasando páginas como de mil libros, pero no encuentro el final...
domingo, 3 de octubre de 2010
Diálogos de cine (VI) La vida es bella
Guido- He pasado un montón de veces por aquí y siempre he pensado: ¿Quién vivirá aquí? ¿Sabes que pensé
martes, 31 de agosto de 2010
Diálogo raro
- Y si...
- Pero... Raro, ¿no?
- Bueno, para mi raro no es.
- Llámalo como quieras.
- ...
- Raro.
- ¿Si?
- Si.
- ¿Raro?
- Raro.
- Puede...
- Hazme caso, muy raro.
- Pero sólo es una imaginación... Tampoco es...
- Si no digo que no, pero...
- Que si, que si ya te oí, raro.
- Pues eso.
- Pero es que tengo esa imagen en la mente grabada, y la imagino, tampoco es tan extraño.
- Pero si me dijeras desnuda, o haciendo otras cosas... Qué se yo, pero dormida...
- Y si, dormida, dormida, ¿qué quieres? La imaginación es libre, vuela...
- Si, si, libre, lo que tú quieras. Pero me sigue pareciendo...
- ¡Vale! Ya te escuché, que me lo digas más veces no va a cambiar lo que pienso. La imagino así, dormida, es una imagen suave, dulce, no sé, me dan ganas de abrazarla y...
- Y...
- Y... Bueno, es un sentimiento raro porque es como si ese abrazo que sólo es en mi mente fuera real y yo sintiera que lo es, que la abrazo dormida, que duermo con ella, que al despertar no está pero siento que he dormido con ella, que su aroma está conmigo.
- Ves como es raro, tú mismo lo has dicho.
- Y si, quizá. Pero me gusta. Me encanta.
miércoles, 28 de julio de 2010
Tantas cosas
- No, no, quita, por favor, ahora no, hoy no.
- Ven, deja que te abrace, no quiero nada más que abrazarte.
- No es el momento, lo sabes.
- Sólo un abrazo, no voy a intentar ir más allá, sólo quiero abrazarte, no quiero seducirte hoy, no busco eso.
- ...
- Es, nada más que un abrazo.
- No comprendes...
- No, claro que no comprendo, sólo tú sabes lo que tienes dentro, lo que sientes, lo que estás sufriendo, eso lo sé de sobra, no puedo comprender ni quiero tampoco, sólo quiero estar a tu lado, apoyarte, que si no me necesitas no sea un estorbo pero que si puedo hacer algo, quiero hacerlo. Estoy aquí.
- Lo sé, sé que estás ahí. Pero...
- No hables más, en serio, no gastes fuerzas en lo que no tiene importancia.
- Abrázame.
- Quiero cuidar de ti, y que tú cuides de mi.
- No me susurres al oído, hoy no...
- Hoy y siempre que pueda.
- Dijiste que no ibas a seducirme...
- Eres tú quien lo hace sin querer.
- Yo no hago nada.
- Por eso me encantas, porque sin hacer nada me seduces.
- Cállate.
- Me callo, pero no me sueltes.
- Supongo que no...
jueves, 17 de junio de 2010
Cuentos (II) El abrazo
- Si, claro hijo, existe el abrazo que te da tu padre por las mañanas, el que te doy yo por las noches, el de los yayos...
- Ya, mami, pero no digo esos abrazos.
- ¿Cuáles, entonces, hijo mío?
- Pues no sé, El Abrazo. Ese.
La madre suspira.
- ¿Y qué abrazo es ese?
- Es que... No sé explicarlo, mami.
- Ya... Y ¿por qué me lo preguntas?
- Porque he visto El Abrazo.
- ¿Cómo que has visto El Abrazo?
- Si, es verdad, lo he visto.
- ¿Dónde ha sido eso?
- No sé, en la calle, ayer por la noche, cuando venía con papi a casa.
- Y ¿quiénes eran?
- No sé.
- Y ¿se abrazaban?
- Si, era El Abrazo.
- Pero, ¿por qué?
- Haces muchas preguntas, mamá. Pues porque nunca había visto a nadie Abrazarse así.
- Pero... ¿Qué hacían? Quiero decir, ¿qué tenía de especial?
- Se abrazaban tan fuerte que parecía que se iban a romper, los dos tenían sus cabezas hundidas en el otro, y él susurraba cosas al oído de ella, con la voz un poco rota, como si se hubiera hecho pupa o algo.
La madre sonríe.
- Eso es bonito, hijo, viste un abrazo bonito.
- Si, era bonito, pero parecían tener pena.
- Bueno...
- Mami, a mí nunca me dan pena los abrazos.
- Pero porque tú eres pequeño.
- La chica del abrazo también era pequeña.
- Pero seguro que no tanto como tú.
- No, no tanto.
- Pero, entonces ¿por qué tenían pena?
- Quizá se estaban despidiendo, a veces pasa.
- Pero... Si se quieren tanto que se abrazan hasta casi romperse, ¿por qué se separan?
- Ahora eres tú el que haces muchas preguntas, cariño.
- Pero es que no lo entiendo.
- No sé hijo, quizá se despidieran para mucho tiempo.
- Pobrecitos, ella encajaba en el hueco de los brazos de él.
- ¿Te leo un cuento?
- Y él en los de ella...
lunes, 14 de junio de 2010
Jaulas y sueños
- Nada, ya lo sabes.
- Ya...
- Lo siento.
- No lo sientas.
- Si, si lo siento. Es... Tan complicado.
- Bueno, contactaré por telepatía.
Alivio.
- Y, ¿cuántos días tendré que estar aguantándome las ganas?
- No sé, no sé hasta el último momento...
- ¿Cuánto es eso?
- Toda la vida, a lo mejor.
- Pero eso es mucho tiempo.
Miedo.
- No puedo estar así, necesito... No sé el qué, pero algo más.
- No puedo...
- Puedes, puedes. Es una impotencia brutal el andar con todo esto.
- No hay libertad.
- ¡Ninguna! Es una puta jaula, es... Es un sueño rodeado por una enorme pesadilla.
- ¿Un sueño?
- Si, M... Es un sueño, sino no estaría aquí ahora.
Dulzura.
- Es lo que no entiendo.
- ¿El qué?
- Que sigas aquí, que no corras. Hay mil motivos, ves esto, imagínate en unos años.
- Idiota... Me encanta, y me encantas.
- No lo sabía.
- ¿No te lo había dicho nunca?
Silencio.
- No.
- Necesito un abrazo.
- No puedo...
- Lo sé, pero también necesitaba decirlo.
- Te estoy jodiendo.
- Me estás haciendo feliz, y eso a veces jode, que es diferente.
- Estás cegado, estás ciego, ¡en serio!
- ¿Qué diferencia hay? Lo que siento no es ficción.
- Lo que yo siento tampoco.
- ¿Y qué sientes?
Chispas.
- No dices nada.
- ¿Qué voy a decir?
- Lo que sientes.
Beso.
Abrazo.
Fusión.
- Nos están viendo todos.
- No me importa, ya no me importa...
- Deseaba oír eso hace meses, mi amor...
- Cállate.
- Eso también.
Beso.
Abrazo.
Despierto.
- Te echo tanto de menos esta noche, otra vez...
martes, 23 de marzo de 2010
Diálogos sobre algo
viernes, 19 de marzo de 2010
9:05 (I)
Fue curioso. Parecía ficción, nadie podría creer que fuera real. Pero lo fue, lo es, y aquí estoy…
La primera vez que me vio se acercó a mi, sin dudar, y me preguntó la hora. Las 9 de la mañana. ¿En punto? Bueno, y cinco, que voy un poco tarde. Imaginaba. Me verás en tus sueños. Yo le miré, ¿qué?
Al día siguiente le volví a ver, en el mismo lugar, y a la misma hora. Pues no te vi en mis sueños. Vas con prisa otra vez. Siempre. Deberías dormir, así podrás soñar.
Al tercer día no quería encontrármele, pero fue imposible. Me dijo que me veía diferente, ¿por qué? No deberías sonrojarte, dijo. No sabía qué quería de mi. Quiero que seamos amigos, aunque no lo creas, podría incluso decir que ya lo somos. ¿Qué estás diciendo? Te he visto 3 veces, 1 minuto cada una de ellas, a las 9 y cinco de cada mañana. ¿Y qué? Que recordaré cada uno de esos minutos, y ya no podemos volver atrás. Mañana nos vemos. Yo no supe qué decir.
miércoles, 17 de febrero de 2010
Diálogos de cine (V) My Life Without Me, de Isabel Coixet
lunes, 18 de enero de 2010
Diálogos de cine (IV) In the Mood for Love. Wong Kar Wai.
sábado, 9 de enero de 2010
Madre e hija. Escena I.
sábado, 26 de diciembre de 2009
Diálogos de cine (III) El Secreto de tus Ojos. Pasión.
lunes, 14 de diciembre de 2009
Diálogos de cine (II) Paris, Texas. Peepshow.

lunes, 30 de noviembre de 2009
Diálogos de cine (I) Eva al desnudo. Teatro.
- Así que se va a Hollywood.
- ¿Por qué?
- Sólo me lo preguntaba.
- ¿Te preguntabas qué?
- ¿Por qué?
- ¿Por qué, qué?
- ¿Por qué tiene que irse allí?
- No es que deba, es que quiero.
- ¿Es por el dinero?
- El 80% se me irá en impuestos.
- Entonces, ¿por qué? Cuando es el director joven con más éxito del teatro.
- El teatro, ¡el teatro! ¿Dónde pone que el teatro exista sólo en unos feos edificios apiñados en dos kilómetros cuadrados de Nueva York? ¿O de Londres, París o Viena? Escucha, jovencita, y aprende. ¿Quieres saber que es el teatro? Un circo de pulgas. También es ópera y rodeos, carnavales, ballets, danzas tribales, guiñol, un hombre orquesta: todo es teatro. Donde haya magia, fantasía y público, hay teatro. El Pato Donald, Ibsen y el Llanero Solitario. Sarah Bernhardt y Poodles Hanneford, Lunt y Fontanne, Betty Grable. Rex el caballo salvaje, Eleonora Duse: todo es teatro. No los entiendes a todos. No te gustan todos. ¿Por qué iba a ser así? El teatro es para cualquiera, incluida tú, pero no en exclusiva. Así que no lo apruebes ni desapruebes. Quizá no sea tu tipo de teatro, pero , en algún sitio, para alguien lo es.
- Sólo he hecho una sencilla pregunta.
- Y yo me he disparado. Nada personal, jovencita. Es sólo que hay tanta tontería en este camerino de marfil al que llaman teatro que a veces se me atraganta.
- Pero Hollywood… No debe quedarse allí.
- No es más que una película.
- Muy pocos vuelven.
- …
- Leo a George Jean Nathan todas las semanas.
- También a Addison Hewitt.
- Todos los días.
- No hacía falta que me lo dijeras.
Eva al desnudo, de Robert Mankiewicz