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viernes, 3 de febrero de 2012

Bésame

Bésame.
Que se erice mi piel contra tu piel,
que tu piel erizada se enganche con mi piel,
que las sábanas huyan
y el frío del invierno ataque el calor de nuestros cuerpos,
enganchados
en besos infinitos,
besos con fuerza,
besos suaves,
suave tu aliento penetra en mi como aguijón,
aguijón violento como caricia,
violento mi paladar estrechando tu lengua,
eterna.


Bésame.

Pero bésame con fuerza,
bésame suave,
suave que tengo prisa por besarte,
besarte hasta que mi piel rebose labios,
rebose lengua
reboses tú.

jueves, 19 de enero de 2012

Sabores

Me privo de pocos suspiros,
acelero mi pulso,
acompaso mis labios al sabor de tus sabores,
huyo del mundo exterior para entrar en ti
y perder cada segundo de esta vida,
morder el pan de una sonrisa.


Profundo escarbo en el abismo insondable entre tus piernas,
los ojos cerrados,
el piloto automático en el on de tu cintura,
vaivén tan fresco como caudal de primavera,
tan sereno como fruta madura
a punto de caer.

jueves, 8 de septiembre de 2011

El silencio

El silencio es duro como un martillo golpeando un yunque que más que moldear desfigura el hierro candente, lo machaca incansable en estos días donde ecos pasados estallan en mi propia cabeza, mezclándose diabólicos con las mecánicas embestidas del martillo. No existe un rincón que atenúe la brutalidad sonora del silencio golpeando; no puedo huir porque no me persigue, me espera allí donde voy y a la vez, me acompaña en el camino. La opresión fluctuante entre la sien y el pecho, la sequedad mental, la debilidad de mis latidos avasallados por la fuerza descomunal de la peor de las elipsis, y un océano de nada surgiendo majestuosamente terrorífico a mi alrededor, quedando mi cuerpo entregado; una isla deshabitada ya de razones, sobreviviendo por meras sensaciones que obligan a continuar la espiral. Una y otra vez, sube el martillo, baja y golpea, sube el martillo, baja y golpea. La terrible sensación de un silencio despiadado que ataca y perfora la fragilidad de un sentimiento que de puro es endeble.


El silencio es dulce como un baño tibio a la luz de una vela. Dormir mecido en las sábanas suaves con tu cuerpo rozando ligero el mío, ese silencio de tu respiración posándose sobre mi brazo, envolviendo con una tela de armonía la pasión saciada. El cosquilleo de tu aliento en mis labios como un violín afinado, tus ojos cerrados surcando territorios inexplorados, mis ojos abiertos surcando tu piel infinita. Las mejillas rosadas, tu lengua que atravesó mis trincheras hasta lo más profundo de mis entrañas, tus dedos callados que acariciaron mi satisfacción, tus piernas exhaustas que enredaron mi camino hasta dirigirlo sólo a ti. Tu cuerpo dormido en calma, en el delicioso silencio que inunda mis oídos.

miércoles, 24 de agosto de 2011

Despierto

Despertando a cada latido,
observando que seguías allí con tu mirada oculta en los sueños,
mientras los míos estaban delante de mis ojos.


Tu pecho desnudo subiendo,
bajando;
mi mano agarrando la tuya,
recorriendo tu brazo inerte y mi boca bebiendo de tu pelo revuelto,
el fragor de la batalla tan solo ya humeando,
pero mis entrañas incendiadas
y yo embebido de ese fuego,
mirando,
contemplando en la penumbra tus rescoldos:
los labios finos, rosados, saciados;
las manos blancas, largas, desgastadas;
los pechos escuetos, serenos, besados.


Tu corazón marcando el paso,
tu cabeza desentendida entregada al sueño 
y tu sexo recuperándolo.
Y yo perdido en ti.