Con mis dedos escribo palabras que con la boca callo,
y quiero parar,
marcharme de este erial que me rodea,
dejar de buscarle grietas al muro levantado;
darme la vuelta,
alejarme,
no mirar atrás
alejarme,
alejarme...
Porque no hay peor sensación que el hambre cuando la comida está tan cerca pero sólo la puedes oler.
Porque me siento un burro con una zanahoria atada a un palo,
mis pasos son torpes,
pero mis ojos brillan como nunca
y de mi boca sale un ardor invisible,
enérgico,
con la esperanza de que en el fondo,
nunca me de por alejarme,
nunca me de por abandonar mi zanahoria.