domingo, 28 de febrero de 2010

Granada (I) Una pared idealista

Uno de los (muchos) rincones mágicos de Granada.


Y no sólo magia desprende esta pared, sino idealismo, fuerza, energía, esperanza, y sobretodo, y muy por encima de todo lo demás: VIDA.

miércoles, 24 de febrero de 2010

Lejos

¿Volvería? No.

Pero podía ir en su búsqueda, eso me quedaba como consuelo, al menos. Sabía que no iba a hacerlo, aunque no lo pensaba, simplemente soñaba con que una carrera bastaría para alcanzar de nuevo la recompensa que significaba; pero sólo eran pensamientos vanos, ni siquiera era escasa valentía, sino simple sentido común. La experiencia me detenía el ímpetu.

Y en la tenue oscuridad de mi habitación, sentí en ese instante que no todo estaba perdido. Sólo se había esfumado a otro lugar, había mudado, una huida silenciosa y discreta, como siempre acostumbraba.

martes, 23 de febrero de 2010

Crear

Crear,
algo nuevo,
original
y tuyo.
Bueno o malo,
no lo sé,
¿qué más da?
El secreto no es el triunfo,
el vencer
ni siquiera el convencer,
es buscar,
nuevas formas,
darle vueltas
y más vueltas,
exprimir
el jugo que tenemos,
darnos de si
rompiendo telarañas absurdas,
estirar nuestro inconsciente
hasta que seamos conscientes
que el futuro
para por ahí,
o al menos pasa,
o cruza,
o se ve de lejos...
Crear,
crea,
creando se llega.

viernes, 19 de febrero de 2010

La sonrisa de Dasha (VII)



El corazón me late fuera del pecho, me sabe a sangre mi garganta, mis oídos retumban. Está ahí, no sé quien es, pero está. Pasos, cerca, muy cerca... Cierro los ojos e intento pensar en la primavera, en las flores, en Lyuda, en Dasha, en su sonrisa; ya no oigo pasos, ahora sólo oigo su carcajada pura, limpia. También escucho a Lyuda, su voz, veo sus ojos clavados en los míos, mirándome fijamente con ese amor que sólo ella sabe expresar de esa manera. Siento por primera vez en semanas que floto, que me elevo por encima de los escombros donde me refugio, por las ruinas de mi Stalingrado destruida, percibo una maraña de soldados de ambos bandos que miran hacia arriba escudriñando el cielo plomizo que se abre ante mí, olvidando sus armas, y los motivos que tienen para haber disparado tantas balas.

- Du Sowjetischen! Aus, Jetzt! (¡Tú, soviético! ¡Fuera, ahora!)

Siento el cañón del MP-40 en mi sien. Los he oído disparar desde hace semanas, día tras día. He visto muchos diseminados entre las montañas de cascotes, pero nunca había sentido su contacto. Desprende un gélido aguijonazo sobre mi, pero no me inspira temor. Por fin he comprendido, y ya no tengo miedo, si ya no estoy vivo no puedo sentirlo. Siento recomponerse las fuerzas dentro de mi, ha llegado mi momento, mi fin.

Niego con la cabeza, mirando fijamente al demacrado soldado alemán. Él me observa largo rato.

- Hier sterben. (Morirás aquí).

Cierro los ojos de nuevo. Regreso al verde primaveral, vuelvo a ver a Lyuda, en mi regazo mezo a Dasha. Oigo pasos alejarse, sonrío para mí y caigo en un tibio sueño.

miércoles, 17 de febrero de 2010

Diálogos de cine (V) My Life Without Me, de Isabel Coixet

(Interior de una caravana. Antes de la cena, todo un poco revuelto. Un hombre, dos mujeres y dos niñas. Ann está tumbada en la cama mientras el resto ponen la mesa, tiene mala cara)

Ann: Ann, es una vergüenza invitar a alguien para que lo haga todo él mismo...
Vecina Ann: No tengo que hacer nada, sólo calentar las gambas...
Don: Todavía no he entendido porqué tuviste que ir a Shrimps'n Prawns, encontrándote así.
Ann: Creí que me encontraba mejor de lo que me encontraba, ya te lo he dicho.
Vecina Ann: Una anemia fuerte no es cosa de tomársela a la ligera, Ann, debes descansar.
Don: Haz caso a la enfermera Ann, Ann.
(Todos ríen)
Penny y Patsy: Ann, Ann, Ann, ¡ANN, ANN, ANNANNANN!
Vecina Ann: Niñas, Don. Lavarse, manos, vamos...
Ann (off): Rezas para que ésta esa tu vida, tu vida sin ti... Para que las niñas quieran a esa mujer que se llama como tú, para que tu marido acabe por quererla, para que vivan en la casa de al lado y las niñas jueguen a muñecas en el remolque recordando apenas a su madre, que dormía de día y las llevaba en canoa... Rezas para que tengan momentos de felicidad tan intensos que cualquier pena a su lado parezca pequeña. Rezas no sabes a qué, ni a quién, pero rezas. Y ni siquiera sientes nostalgia por la vida que no tendrás porque para entonces, habrás muerto y los muertos no sienten nada, ni siquiera nostalgia.

sábado, 13 de febrero de 2010

Berlín (I) Sachsenhausen

Viaje al horror.

Sachsenhausen, campo de trabajos forzados primero, y de concentración después, es una pequeña y digna muestra de la barbarie que el ser humano es capaz de cometer.

Imprescindible visita para quien vaya a Berlín. Admirable como algunos países respetan a su memoria histórica, envidiable diría.


"El trabajo os hará libres"


"ZONA NEUTRAL.
Se disparará sin previo aviso"


Cada loseta representa un barracón, ya que la mayoría fueron destruídos.


Prisión especial de la Gestapo.


"Hombres de las SS tenían un dicho para los recién llegados,
señalando a las chimeneas del crematorio decían: Hay un camino
para la libertad, ¡pero sólo a través de esa chimenea!"

viernes, 12 de febrero de 2010

Andrés Calamaro - Tuyo Siempre


Uno de mis temas preferidos de este auténtico genio de la música hispana. El siempre menos reconocido de lo que merece, Andrés Calamaro, que sólo será considerado leyenda cuando no esté.

Para mi, ya es leyenda viva de la música.

miércoles, 10 de febrero de 2010

Adiós

No había sueños.

Volaron en busca de mentes abiertas, dispuestas a dejarse llevar por ellos. Marcharon lejos, donde no pudiéramos ni sentirlos, tantas oportunidades habían dado... Hastiados de pesadillas huyeron.

No volverán.

sábado, 30 de enero de 2010

Ich reise zu Ihnen

Me voy de viaje, si. A Berlín toca, en unas horas cogeré el avión, sólo, hasta la capital alemana, para pasar 6 días inolvidables -espero- en una de las grandes ciudades mundiales.

Los dos primeros días solo, pero el lunes llega un buen amigo y no sé que derroteros tomará el viaje. La noche berlinesa es tan famosa...

Bis Bald! (¡Hasta la vuelta!)

miércoles, 27 de enero de 2010

Arañas

Arañas,
sus redes en mi,
capturado, abatido.
Me traspasa un veneno,
hasta el tuétano
llega,
flojeo,
caigo y dejo de sentir.
¿Qué?
Vueltas
y más vueltas,
yo soy la araña,
-ahora-
mis redes
en ti,
me agrada el camino,
te siento disfrutar.
Abro los ojos,
nada,
¿dónde?
Aquí,
yo
¿y tú?

sábado, 23 de enero de 2010

Sábado

Ojo abierto,
palpas
nada.

Pie a tierra,
hueles
azufre.

Desbocado
late el corazón,
agua en el rostro,
ojo al espejo,
un dolor.
¿Quién vendrá?
Pincho en hueso,
soledad a caballo,
un corcel
poderoso
y rabioso que ataca,
furibundo,
en mi interior
ajando
lo ya resquebrajado,
desmembrando
y alcanzando
tripas y corazón.

viernes, 22 de enero de 2010

Viernes

Solo.
Fuerzas justas,
e injustas formas de pensar,
no sé,
quizá...
Volar sea una opción,
no huir,
tan sólo ir,
eso,
sólo ir,
solo.

Desangrado,
por dentro
un pensamiento,
sin más,
sólo uno.

Coge y vete,
es el día,
ya lo ves,
solo estás,
y solo irás.

lunes, 18 de enero de 2010

Diálogos de cine (IV) In the Mood for Love. Wong Kar Wai.

(Restaurante. Decoración aséptica. Hay un ligero humo que impregna la estancia. Suena Aquellos Ojos Verdes, cantada por Nat King Cole. Un hombre y una mujer están sentados frente a frente, se miran fijamente y hablan pausados.)

Él: Le parecerá raro, pero quiero preguntarle algo. El bolso que llevaba esta noche, ¿dónde lo compró?
Ella: ¿Por qué lo pregunta?
Él: Es tan elegante, quiero comprarle uno a mi mujer.
Ella: ¡Es usted tan bueno con su mujer!
Él: No realmente. Mi mujer es muy difícil. Pronto será su cumpleaños, no sé que comprarle.
(Él se enciende un cigarro)
Él: ¿Podría usted comprar uno?
Ella: A lo mejor no le gusta que sea exactamente igual.
Él: Es cierto, no se me había ocurrido. Eso no le gusta a las mujeres.
Ella: Sobretodo si son vecinas.
Él: ¿Los hay de otros colores?
Ella: Se lo preguntaré a mi marido.
Él: ¿Por qué?
Ella: Me lo compró él en el extranjero. Aquí no los hay.
Él: Entonces, dejeló.
(Ella mueve la cucharilla en la taza)
Ella: El caso es que... Yo también quiero preguntarle algo.
Él: ¿El qué?
Ella: ¿Dónde se compró la corbata?
Él: No sé de dónde viene. Me las compra mi mujer.
Ella: ¿De verdad?
Él: Me compró ésta en el extranjero. Aquí no las hay.
Ella: ¡Qué coincidencia!
Él: Si.
Ella: El caso es que... Mi marido tiene una igual. Dijo que era un regalo de su jefe. Se la pone todos los días.
Él: Y mi mujer tiene un bolso igual al de usted.
Ella: Ya lo sé. Lo he visto.
(Se miran aun más fijamente)
Ella: ¿A dónde quiere ir a parar?
(Él fuma pensativo, dubitativo. El humo lo impregna todo aun más)
Ella: Creía que era la única que lo sabía.

miércoles, 13 de enero de 2010

Incomprensión

El rocio de la mañana empapa mi pelo,
tirado en el jardín
de los sueños rotos,
contemplo,
absorto,
el runrún de la vida,
que pasa
sin detenerse
ante mis ojos,
cristalinos
y vidriosos,
se empaña el mundo
un ligero vaho difumina
lo que veo
de lo que creo,
tan lejos todo.
No comprendo.

¿Fue ayer?
Nada más que eso,
soledad y bullicio,
o todo lo contrario.
Nadie busca a nadie
en el jardín,
intuyo
más miradas perdidas
pero sólo las creo,
no las veo,
fantasmas de vapor
empañados
por la irrealidad
de los sueños rotos.
No entiendo.

sábado, 9 de enero de 2010

Madre e hija. Escena I.

La madre de espaldas a la hija, haciendo la comida. La hija, de espaldas a la madre mirando la televisión.

- Hija, tráeme el inalámbrico por favor.
- Espera, que voy a llamar a Marta un segundo.
- Y yo a tu padre, no tardo nada.
...
- Cariño...
- ¡Marta! ¿Qué tal guapa? Esta noche, ¿qué? Vamos a... ya sabes, ¿no? He hablado con Fran y ellos también quieren, así que... si, bueno, es que está mi madre aquí, ya sabes.

La madre se ha girado mientras la niña hablaba y ésta se gira cuando termina la frase, de un respingo.

- Bueno, oye espera un momento Marta. (a su madre, en voz baja) No tardo.
- Date prisa hija, que me tiene que traer perejil para la comida, si es que no iba a tardar nada...
- Lo que te decía Marta, que están los dos como locos por ir, así que nos ponemos guapas y ¡ay ay ay! Que ganas que tengo... (la voz se va acallando según se aleja de la cocina, dejando a su madre plantada en el centro)

10 minutos después.

La madre entra en el dormitorio de su hija, y ve que sigue al teléfono mientras revuelve el armario.

- Pero...
- Marta, creo que he encontrado lo mejor de mi armario, el vestido negro palabra de honor, cómo triunfamos esa nochevieja, ¿eh? Edu me acuerdo que se volvía loco con...
- ¡Carla!

Carla pega un brinco asustada y se le cae el teléfono al suelo.

- ¡Te he dicho que tenía que llamar a tu padre!
- ¿Eres tonta o qué? Ya iba a terminar de hablar con Marta.

Intenta recuperar el teléfono.

- ¿Hola? ¿Marta? ¡Joder!
- ¡Trae!

La madre le arranca el inalámbrico de la mano con un brusco gesto, volviéndose a caer y, esta vez, rompiéndose. Las dos miran el teléfono escacharrado.

martes, 29 de diciembre de 2009

Pearl Jam - Black

Pocas veces una canción desprendió tanto.


Se me encoge el alma con este tema.

sábado, 26 de diciembre de 2009

Diálogos de cine (III) El Secreto de tus Ojos. Pasión.

El tipo pudo hacer cualquier cosa para ser distinto. Pero hay una cosa que no puede cambiar, ni el ni vos ni yo, ¡nadie!

Mirame a mi, soy un tipo joven, tengo un buen laburo, una mina que me quiere. Y como decís vos, me sigo cagando la vida viniendo a tugurios como este. Más de una vez me dijiste, ¿por qué estás ahí Pablo? ¿Qué haces ahí? Y ¿sabes porque estoy Benjamín? Porque me apasiona, me gusta venir acá. Ponerme en pedo, cagarme a trompadas si alguien me hincha las pelotas, me gusta.

Y vos lo mismo Benjamín, vos no podés… no hay manera de que te puedas sacar de la cabeza a Irene. Y la mina tiene más ganas de casarse que Susanita. Debe tener más de 37, revista de trajes de novia arriba del escritorio, se comprometió con fiesta y todo… Pero vos, seguis esperando el milagro Benjamín, ¿por qué?

(...)

¿Te das cuenta Benjamín? El tipo puede cambiar de todo: de cara, de casa, de familia, de novia, de religión, de Dios. Pero hay una cosa que no puede cambiar Benjamín. No puede cambiar de pasión.

El secreto de tus ojos, de Juan José Campanella.

miércoles, 23 de diciembre de 2009

Piedras

- Follas bien.

Me miró. No entendía mucho español, pero si el suficiente.

- Soy puta.
- No lo jures.
- ¿Qué?

Me encendí un cigarrillo, formé anillos y los miré hasta que se disolveron en el viciado aire de la habitación.

- No te voy a pagar.
- ¿Qué?
- Ésto si lo has entendido.
- ¿Cómo que no pagar tú? Yo follar, tú pagar. Ese es trato.

Estaba claro, no entendía nada. Nada de nada, como tampoco entendió que la pegara un bofetón, que me pusiera los pantalones mientras la miraba de manera amenazadora y lo que dije:

- Confórmate con que no te mate.

Lloriqueaba asustada, le sangraba la nariz. Quizá fuera la coca, pensé para no sentir demasiado cargo de conciencia. Me pondría una raya, pero no es el momento, hay que saber mantener la cabeza fría a veces.

- La última se tuvo que conformar con menos.

Se encogió todo lo que no se había encogido mientras follábamos, la verdad que daba un poco de pena, pero no podía permitirme desperdiciar la pedrea del sorteo de Navidad, los podía aprovechar en invitar a mi mujer a cenar mañana.

domingo, 20 de diciembre de 2009

La sonrisa de Dasha (VI)

El ulular del viento es el sonido que más escucho. Sopla entre las piedras, se cuela por cada rendija, llega cortante hasta mi rostro y silbando melodías de muerte, me acompaña. Es mi único acompañante.

Han pasado muchos meses ya… No sé muy bien, exactamente es imposible. Desfilan días y desfilan noches, incontables. A veces ni llego a ver la luz traspasar las pequeñas rendijas de mi escondite, las nubes grisáceas o el humo negro de los fuegos en la ciudad se interponen, es imposible llevar la cuenta. A veces intento contar días, pero me pierdo, y termino sumando las veces que el viento aúlla y ruge, hasta que me doy cuenta y paro, lloroso. No quiero volverme loco, pero es imposible, sé que será imposible no trastornarme, aquí, sólo, a oscuras, sin hablar, procurando no hacer ruido para que no me descubran, el viento es terrible, es constante, más que los bombardeos. Siempre está aquí, y no tengo armas para luchar contra él. Mi única esperanza es que mi pequeña Dasha lo escuche como yo, y le lleve hasta donde esté el aroma de mi amor, porque a mi no me llega nada, pero no quiero ser pesimista, me muero si dejo de pensar en que ella está ahí fuera, esperándome.

Fuera, hay disparos a cada rato; he aprendido a diferenciar de qué bando provienen, si son escaramuzas o fusilamientos, ráfagas preventivas, si son pistolas, rifles o ametralladoras… Realmente es fácil, sobretodo los fusilamientos, que son repentinos, a veces son tan cerca que oigo hasta las voces de quien ordena abrir fuego. Se me hiela la sangre cada vez que sucede. Si me descubren, seré yo uno de los próximos fusilados.

miércoles, 16 de diciembre de 2009

¿Dónde queda la libertad?

Impedir un alzamiento de voces críticas.
Proteger a quien no merece tal consideración.
Llenar de violentos guardianes las calles.
Encarcelar a quien reclama cambiar el modelo.
Detener masiva y PREVENTIVAMENTE.
Tiene cojones.

¿Podemos seguir así?

Copenhague se ha convertido en una gran cárcel. Cualquier manifestación es reprimida con gases lacrimógenos, millares de miembros de las fuerzas de (in)seguridad han tomado las calles, se detiene a diestro y siniestro a gente cuyo delito es manifestarse contra los poderosos, los que mandan y los que rigen nuestras vidas con mano firme.

Detención preventiva es una expresión acuñada en estos días, cuyo significado, sinceramente, me da verdadero pánico. No quiero valorarlo porque me asusta realmente a que extremos estamos llegando.

Y no entro tampoco a valorar lo que se debate en esa "cumbre", ni el motivo por el cual se quejan los manifestantes; abrí este rincón prometiendo que no dejaría entrar aquí ni un sólo debate político, y no va a ser menos. Tan solo quiero expresar este miedo, esta sensación de nerviosismo ante estos tiempos difíciles, ante estos tiempos en el que las libertades van en claro retroceso.